3 principios para pensar el futuro + traducción de las Leyes de Dator

Foto: Elena Koycheva

Dicen que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Tener la capacidad de sintetizar en pocas palabras un montón de teoría no es nada fácil. James A. Dator, también conocido como Jim Dator, es una de las eminencias del campo de la prospectiva profesional. Es director de uno de los pocos centros dedicados a la investigación y formación en futuros, el Hawaii Research Center for Futures Studies, y sentó algunas bases del campo, y popularizó tantas otras. Una de sus producciones más célebres son lo que se conocen dentro del campo de la prospectiva o Estudios de Futuros como las Dator’s Law o Leyes de Dator, de 1995, esenciales para todo tipo de profesionales que trabajan con futuros.

No son leyes en un sentido científico, sino que son una serie de principios en los cuáles apoyarse, que sintetizan gran parte de la teoría y la práctica en la prospectiva contemporánea. Es muy posible que fuera del campo de la prospectiva y fuera del diseño especulativo sean desconocidos. Por ello les vamos a dar una traducción y una revisión.

Aquí los desglosamos en castellano para que podáis conocerlos y aplicarlos, y si quieres leer el artículo original que publicó, lo encontrarás abierto aquí.

 

1º Ley. El futuro no puede ser predecido porque no existe

1. “El futuro” no puede ser “predecido” porque “el futuro” no existe. Los Estudios de Futuro no pretenden -o no deberían- predecir el futuro. Estudia ideas sobre el futuro -aquello que normalmente se le llaman “imágenes del futuro”- que cada individuo (y grupo) tiene [en mente] (usualmente teniendo diversas imágenes en que chocan entre sí a la vez). Estas imágenes suelen servir como base para acciones en el presente. Las imágenes individuales y grupales de futuro suelen ser altamente volátiles, cambiantes de acuerdo con el cambio de eventos históricos o percepciones. Suelen cambiar a lo largo de la vida individual de cada uno. Diferentes grupos sociales suelen tener imágenes que diferen entre sí. Las imágenes de futuro de los hombres pueden diferir de las de las mujeres. Las imágenes occidentales pueden diferir de las imágenes no-occidentales, y así.

1A. “El futuro” no puede ser “predecido”, pero los “futuros alternativos” pueden y deben ser pronosticados. Así pues, una de las tareas principales de los Estudios de Futuros es identificar y examinar los futuros alternativos más predominantes que existen en cualquier momento y lugar.

1B. “El futuro” no puede ser “predecido”, pero los “futuros deseables” pueden y deben ser visualizados, inventados, implementados, contínuamente evaluados, revisados y re-proyectados. Así, la tarea más importante de los Estudios de Futuros es facilitar a personas y grupos formular, implementar y re-visualizar sus futuros más deseables.

1C. Para ser útil, los Estudios de Futuro necesitan preceder y enlazarse con la planificación estratégica, y de ahí con la administración. La identificación de los futuros alternativos mayores, así como la proyección y creación de futuros deseables debe por tanto guiar actividades estratégicas subsecuentes, las cuáles a su vez determinan la toma de decisiones del día a día por parte de los gestores de una organización. Sin embargo, el proceso de pronóstico de futuros alternativos y la proyección de los deseables es algo que sucede de manera continua y es cambiante. El propósito de cualquier ejercicio de futuros es crear una visión que guía, no una “solución final” o un mapa limitado. Es apropiado, especialmente para el cambiante entorno tecnológico, y por tanto el social y el del medio ambiente, cambiar las visiones de futuro a medida que nuevas oportunidades y problemas se van presentando.

 

Éste es sin duda el principio más importante. Y que más veces se suele citar (al menos entre las y los que trabajan en esto).

Contra lo que se suele observar en medios y que ya se ha remarcado varias veces en este blog, el futuro no es algo que se pueda advertir ni adivinar. El trabajo de los que trabajan con futuros no es una competición de predicción. A través de la investigación de la evolución de los cambios se puede dilucidar diversos escenarios marcados por probabilidades, y posibilidades (los futuros alternativos, todos son alternativos entre sí), que a su vez se combinan con las expectativas y deseos de futuro de una organización, o de la sociedad (futuros deseables o preferidos).

2ª Ley. Cualquier idea útil sobre los futuros debe parecer ser ridícula

2. Cualquier idea útil sobre los futuros debe parecer ser ridícula

2A. Como las nuevas tecnologías habilitan nuevos comportamientos y valores, retando las creencias y valores antiguos, los cuáles se fundamentan en tecnologías previas, mucho de lo que será característico en los futuros es inicialmente novedoso y retador. Suele parecer a primera vista obsceno, imposible, estúpido, “ciencia-ficción”, ridículo. Luego acaba siendo familiar, y, finalmente, “normal”.

2B. Así pues, lo(s futuros) que suelen ser populares, o incluso profesionalmente considerados como lo que “será el futuro” suele ser lo que menos acaba siendo futuro.

2C. Si los futuristas esperan ser útiles, deben esperar ser ridiculizados y rechazados inicialmente por sus ideas. Algunas de sus ideas pueden merecer el ridículo y el rechazo, pero incluso así también serán ridiculizados sus ideas útiles sobre el futuro.

2D. Por tanto, los que t oman decisiones, y el público general, si desean información útil sobre el futuro, deben esperar que sea [la información] poco convencial, y usualmente chocante, ofensiva y aparentemente ridícula. Las y los futuristas, sin embargo, tienen la carga adicional de hacer que las ideas inicialmente ridículas sean plausibles y accionables reuniendo las evidencias necesarias y tejiendo escenarios alternativos de sus posibles desarrollos.

Esta es muy clave. A veces olvidada por las y los propios profesionales… Cuando nos encontramos en las redes artículos sobre lo que podría ser el futuro, muchas veces ahondan en lo que se conoce como “futuros cercanos”, y con lo obvio. Por ejemplo, si las IAs comienzan a ser investigadas y desarrolladas con grandes partidas de financiación, y comienza a ser adoptada tras campañas intensivas de concienciación y marketing, es “obvio” que a corto plazo (un año, dos como mucho) habrán más organizaciones usándolas, que en la actualidad.

Lo extraño sería que se descubriera una nueva tecnología, que sucediera un apagón de Internet o que hubiera una crisis manifiesta en la economía y la sociedad agraviada y acelerada, que cambiara esa obviedad en escenarios menos esperados.

Además, los futuros a media y larga distancia (de tres años en adelante) aparecen menos en los medios porque se suele pensar en el opuesto de la primera ley, y deben ser trabajados desde este segundo principio por completo. La única cosa que podemos saber del futuro es que nada permanecerá exactamente igual.

3º Ley. Damos forma a nuestras herramientas y por extensión ellas nos dan forma

3. Damos forma a nuestras herramientas y por extensión ellas nos dan forma” Entender esta afirmación del futurista y filósofo de los medios canadiense, Marshall McLuhan, provee un punto de partida de una teoría del cambio social útil. El cambio tecnológico es la base del cambio social y ambiental. Entender cómo funciona, en contextos sociales específicos, es la clave para entender qué puede ser comprendido en las variedades de futuros alternativos previos a nosotros, así como nuestras opciones y limitaciones para nuestros futuros deseables. A pesar que las tecnología es la base, una vez que los valores, procesos e instituciones han sido habilitados por las tecnologías, éstos comienzan a tener vida propia.

El tamaño y distribución de la población, las modificaciones ambientales, las teorías económicas y los comportamientos, creencias y prácticas culturales, estructuras y decisiones políticas, y las elecciones y acciones individuales, todas juegan roles significativos en crear futuros. Sin embargo, nuestra opción en relación a estos factores se captura mejor con la metáfora “surfear los tsunamis del cambio”.

Además, la identificación y análisis de largas olas, fuerzas cíclicas y el movimiento de las “generaciones” a través de sus ciclos de vida (análisis de edad-cohorte) son otras dos teorías y métodos útiles en prospectiva, proyección y creación de futuros.

Este principio es el único que no ha envejecido bien. Aunque los métodos que menciona al final aun se utilizan, están ganando más prestigio otros tipos de técnicas y marcos teóricos menos deterministas. Así mismo, la perspectiva de McLuhan y el tecnodeterminismo sobre el futuro, esto es, creer que los cambios tecnológicos preceden y predeterminan el resto de cambios humanos, está en decadencia dentro del campo profesional de la prospectiva (aunque fuera de éste, no…), en detrimento de otras perspectivas más críticas, holísticas y de pensamiento sistémico.

En ocasiones he visto esta ley con otra nueva perspectiva: a la hora de aplicar herramientas y métodos de prospectiva, hay que tener en cuenta cómo, cuándo y porqué se aplican, pues su elección alterará los resultados. Minucias, en el fondo, de la disciplina.

Poco a poco iremos compartiendo más píldoras sobre prospectiva pura para tener nuevas coordenadas y herramientas con las que poder navegar los cambios y lo que se vendrá.

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