¿Cómo se crea el futuro? Fuerzas, una introducción

¿Cómo se crea el futuro? En anteriores artículos ya traté sobre un modelo simplificadísimo para introducirnos en algo de teoría del cambio y de futuros. Y además nos detuvimos un rato para hablar del papel de las narrativas, de las imágenes de futuros, y del aspecto social del futuro. El futuro en su vertiente de construcción social.

Sin embargo, la realidad no es una simple percepción de una sola persona en este planeta. Ni por creer muy fuerte, muy fuerte en algo, solo con la fuerza del pensamiento, nada se cumplirá sin más. Si eso fuera así, el mundo tendría formas muy previsibles y lo extraño no tendría lugar.

Trataremos el papel de las fuerzas, de las tendencias, de los eventos y los agentes como factores que dan forma a lo que acaba siendo real. Ahora y en adelante. Ahora y en el pasado. Para ello, cubriremos rápidamente una serie de conceptos básicos, y luego trataremos modelos de cambio con los que pensar.

 

¿Qué es eso de las tendencias, las fuerzas y los eventos?

Los cambios, las transformaciones o incluso las revoluciones no se dan por las mismas razones entre ellas. Incluso todo apunta a que los cambios de origen o efecto humano tienen patrones distintos a los eventos físicos (aunque sigan ligados a sus leyes en lo que respecta a lo material, sin saberse cómo funciona exactamente procesos como el pensamiento o la memoria humana y animal).

Existen distintos elementos que nos pueden ayudar a entender los cursos que siguen dichos cambios y transformaciones.

Observándolos, analizándolos y entendiéndolos (normalmente por parte de les profesionales que nos dedicamos a ello) permiten a su vez comprender el mundo que nos rodea y actuar en consecuencia.

Estos elementos básicos podrían ser, entre otros muchos:

  • Tendencias
  • Cambios
  • Transformación
  • Disrupción
  • Eventos
  • Cuestiones o debates emergentes
  • Hypes
  • Cisnes negros
  • Sistemas
  • Agentes
  • Fuerzas y conductores

 

Tendencias

Es una palabra que en función de con quien se trate, las definiciones pueden variar bastante. Por ejemplo entre ciertos sectores creativos, significan corrientes estéticas, o inclinaciones de hábitos y gustos que duran poco tiempo, tipo unas semanas, una temporada, o pocos meses más. Es un sinónimo de moda.

O entre analistas de mercado y de datos, representa los cambios de dirección y comportamiento de un conjunto de datos correlacionados. O sea, de un componente específico, como por ejemplo el volumen de ventas de una marca de ordenadores concreto, o el número de tomates importados.

Para las tecnólogas y analistas de tendencias (los famosos “Coolhunters”), se asocia a un movimiento cuyo patrón de comportamiento además se refiere al modelo de adopción de una innovación técnica, con la curva que R. Everett popularizó hace unas décadas. Y a ello se asocian los famosos perfiles de adopción como los «pioneros», los “Early Adopters” o los «rezagados».

Es decir, en bastantes ámbitos, una tendencia puede representar una corriente, el desarrollo de una dinámica.

Las tendencias pueden durar unos pocos días (entonces hablaríamos de ‘modas’, o fads en inglés), o pueden durar años (normalmente en forma de megatendencias). Pueden tener una extensión o adopción pequeña (microtendencia), o muy amplio (megatendencia).

En resumen, podríamos decir que es la representación o forma de conceptualizar los cambios que sufre una dinámica, un sistema, un patrón de comportamientos, o “algo”.

 

Cambio

Cuando algo muta o se transforma de un estado o situación, a otro distinto. Puede ser lento, paulatino y suave, o puede ser abrupto. Puede que esa mutación sea a un estado no muy diferente, o puede marcar una diferencia brutal.

 

Transformación

Cuando el cambio es abrupto, o por lo menos claro. Algo cambia de una forma, a otra forma de manera bastante definida y distinta.

 

Disrupción

Ya sabemos que es una palabra de moda, y en cierto modo idealizada, si no abusada. Desde ciertos sectores, pertenece a un mundo de ideas donde ciertas tecnologías generan una ruptura, una desconfiguración teórica, de un mercado y por consiguiente, de la sociedad. Aunque no es tan sencillo, podríamos hablar de disrupciones como más bien movimientos de las dinámicas de cambio. Rupturas en su flujo o su evolución.

 

Eventos

No hay mucho más a comentar. Son eso, sucesos, acontecimientos que suceden en un período muy concreto, procesos efímeros con un supuesto principio y final. Y en muchas ocasiones, tienen algún impacto en su entorno, en su contexto.

 

Cuestiones o debates emergentes

Tal como da a entender su nombre, se trata de cuestiones o debates relacionados con algo que está preocupando, inspirando o afectando en demasía a ciertos grupos sociales, o a una gran parte del colectivo de una sociedad.

Se tornan así en fuerzas de influencia cultural, social o política para un grueso de una población, y así traducirse en posibles o probables tendencias y transformaciones.

 

Hypes

Se trata de la inflación de expectativas en torno a algo. El perfil es más similar a una cuestión emergente, que a una tendencia (aunque se manifieste, por ejemplo, en búsquedas de un tema ‘hypeado’, y sea capturable en herramientas como Google Trends, o con suerte en ventas de un gadget tecnológico por salir), y el comportamiento tiende a la exponencialidad, a la aceleración, hasta su extenuación o manifestación.

 

Cisnes negros

Un cisne negro, decía N. Taleb, es un evento que antes de suceder, era imposible de pronosticar, y que genera un impacto importante. Además, una vez sucedido, es algo fácil de comprender el cómo y sus causas. Ejemplos conocidos pueden ser el 11 de septiembre de 2001, y según el punto de vista experto, la crisis económica del 2008 al 2012.

En estos tiempos de alta volatilidad y desconocimiento de lo que ha cambiado en lo profundo de lo social, parecen cada vez más frecuentes.

 

Sistemas

Es una entidad que está compuesta de manera clara de elementos y relaciones entre ellos, que generan además procesos de reciprocidad. Puede ser biológico, como el sistema digestivo. Puede estar compuesto de diferentes seres vivos, como un ecosistema, o de otros elementos no vivos, inorgánicos, o una mezcla, como serían Internet, una empresa, o la sociedad misma.

También pueden haber súper-sistemas compuestos por sistemas más pequeños.

 

Agentes

Se trata de entidades, cosas, que tienen cierta capacidad de interacción, actuación, manipulación, impacto sobre otros elementos o incluso sistemas. A esto, en ciencias sociales se le llama “tener agencia”. Por ejemplo, una institución gubernamental es un agente para la sociedad. Una influencer en las redes es una agente en una comunidad o colectivo de seguidores dado. Un gran banco podría ser un agente en la economía de un país…

 

Fuerzas y conductores

De todo lo anterior, tanto tendencias, como “cosas”, pueden tener un papel muy importante en acelerar, catalizar o frenar otras tendencias, otros procesos sociales, económicos o políticos en marcha. De ahí que les llamemos fuerzas. Por ejemplo, el cambio climático lo es.

 

Entonces, ¿Cómo se conforma la realidad?

No entraremos ahora en cuestiones más complejas sobre qué es la realidad en sí, y el papel de nuestra mirada como observadoras (como humanas, quiero decir), pues da para una extensión mayor, un discurso más elevado (y acomplejado). En otros artículos para Hiperfuturear, tal vez lo tratemos más adelante.

Así en general, podríamos decir que en el 99% de los casos, la realidad es dada por el mundo material (las cosas, las personas, los elementos naturales, las leyes físicas…) y los procesos, los flujos, los cambios que reordenan con aparente caos o con relativa armonía todas esas cosas.

Cada elemento estático y en movimiento, como los enlistados, acotan, delimitan, potencian o magnifican las posibilidades y probabilidades de que una realidad sea dada. De una idea de futuro conforme un presente, o coincida con el presente. Esta es una cuestión que estamos trabajando a nivel teórico en Postfuturear, y que poco más adelante posiblemente compartamos por este canal.

Así pues, aquello de decir que el futuro lo creamos nosotros, lo podemos construir, es impreciso. Aunque sea una idea emocionante, que da una sensación de poder. Es sobredimensionar nuestra capacidad y papel en el universo. Incluso teniendo en cuenta la capacidad de las narrativas en tener una capacidad de afectación en la semiótica del mundo, y luego en la producción y reproducción sobre el mundo material.

No sería recomendable minusvalorar tampoco la ‘agencia’ de otros elementos, seres vivos, ecosistemas, etcétera, no-humanos

Pero decir que no podemos hacer nada, también es falso. Está claro que podemos afectar nuestro entorno de una manera que ninguna otra especie ha podido, cuantitativamente hablando por lo menos, a nuestro saber. Y creativamente también.

Y también está claro que la capacidad de acción de un individuo, frente a una organización multinacional, no es lo mismo. Pues obvio no tenemos el mismo poder, capacidad de acción. Pero siempre tenemos algún tipo de agencia, incluyendo la de organizarnos. Y es ahí donde reside parte de nuestro poder.

El futuro, como “realidad por ser dada”, no es creada por terceras personas o fuerzas ajenas a nosotros, ni tampoco podemos crearlo 100% nosotros como personas individuales, o como organizaciones por sí solas.

Ahí, al menos, creemos que reside parte de la belleza del mundo, con la que podemos aprender a gestionarla con maestria y sabiduría (y datos, métodos y arte, también).

Así pues dejo este primer artículo introductorio sobre el aspecto de producción de realidades futuras. ¡Nos leemos!

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