¿Cómo se crea el futuro? Los ingredientes clave

En anteriores artículos escribí sobre uno de los componentes esenciales con los que los futuros, en plural, se acaban gestando. Tengo intención de seguir con una serie de artículos destripando los secretos que, raramente, suelen explicarse en espacios mediáticos y populares donde se habla del futuro, ya sean congresos de tecnología, blogs y secciones en medios de prensa digital, o programas de televisión. Todo esto siguiendo el objetivo de disponer las herramientas y el conocimiento sobre los Estudios de futuro al alcance de quiénes necesiten o quieran utilizarlos!

La idea de esta infografía es sintetizar algunas de las ideas clave y las fuerzas o “ingredientes” que colaboran en dar forma a los futuros, que a su vez dan forma al presente del mañana. A continuación detallo los elementos que aparecen:

Fuerzas y factores

En este conjunto, dividido entre el ámbito humano y el ámbito externo, se entiende que operan tendencias, instituciones, fuerzas físicas, redes tecnológicas, transformaciones y cambios sociales, etcétera

  • Fuerzas y factores humanos/internos: en este grupo, se engloban tendencias, entendidas como cambios con inercia y movimiento, que ya pueden ser tecnológicas, sociales, culturales, económicas, etcétera. Específicamente, se puede entender que algunas de estas tendencias, además, pueden cumplir un papel de acelerador de otros cambios y transformaciones en curso, o de freno. También existen otros elementos que no necesariamente son tendencias, corrientes de carácter intangible y abstracto, sino que pueden ser sólidos como la legislación de un país, como una institución o un gobierno, o una red tecnológica
  • Fuerzas y factores externos: aquí se engloban, para diferenciarlos ligeramente, a aquellos elementos en los que el humano (aparentemente) no tiene agencia (este concepto está explicado aquí) o capacidad de actuar, tales como los factores e inercias propias de la naturaleza y el mundo físico, o que el ecosistema tecnológico puede generar como entidad casi autónoma, en ocasiones

Esta, sin embargo, es una mirada clásica de separar lo humano de lo no-humano. En las últimas décadas, en el ámbito de las ciencias sociales, la filosofía e incluso los estudios tecnológicos, se habla de ontologías planas y de post-antropocentrismo, donde el ser humano es otro actor más al mismo nivel que ecosistemas naturales, o que los ecosistemas tecnológicos que mencionaba. Es un tema complejo en cierto modo, así que lo dejaré para futuros contenidos. De ahí que decida englobarlos como un ente único y dinámico, en constante cambio, que determina en gran parte lo que acaba siendo el presente del mañana.

 

Conocimiento/Ignorancia

Del entorno extraemos conocimiento, si bien siempre nos queda un margen importante de desconocimiento e incertidumbres sobre muy diversos temas. Además, el conocimiento humano está modulado y distribuido de maneras muy diferentes y heterogéneas, nada uniformes, por lo que existen muy diferentes niveles de ignorancia. Tradicionalmente se le da mucha importancia al conocimiento “como motor de progreso”, pero la ignorancia juega un papel importantísimo sobre el propio conocimiento, por ejemplo, en cómo le damos forma a éste mediante discursos sobre cómo vemos el mundo.

Este “ingrediente” suele atribuirse popularmente también como medio para descifrar y así “predecir” cómo será el futuro, en tanto que entendido como algo ya escrito. Pero en realidad ayuda a conformar los imaginarios y relatos de futuro, que es el siguiente ingrediente. Las líneas discontínuas son un pequeño guiño a la idea de que ahí hay una medio trampa lógica: en cierto modo, el conocimiento se entiende como un discurso o narrativa que hacemos sobre el mundo, y las narrativas forman parte del conocimiento. Pero podríamos separarlos igualmente, entendiendo el conocimiento y la ignorancia desde que se forman puramente (inspirándonos en teoría sobre epistemología y agnotología respectivamente, usando términos técnicos).

Narrativas

¿Qué no voy a explicar que no explicara ya en los artículos y ebook?

Esencialmente, el truco está en que el futuro en realidad no existe. Es cierto que el tiempo discurre, pero también es una construcción social. De ahí que en la prospectiva profesional, y en otros campos, hace décadas que dejó de usarse el término “futuro” en singular para usarlo en plural: existen diversas posibilidad y probabilidades, y nosotros, mediante el conocimiento, le damos forma en forma de relatos,, ya sean “acientificados”, ya sean “amarketinados”, o literaturizados.

Generar imágenes e imaginarios de futuro es clave como medio para articular estrategias, escenarios y jugar a la anticipación, para dar algo de forma al presente de algún mañana. Por este motivo se conecta posteriormente con el ámbito de las fuerzas y factores, que luego acaban conformando lo que podrá ser.

 

¡Si te ha gustado esta infografía, recuerda que puedes difundirla y aprovecharla conservándola en su formato original o poniendo las atribuciones de autoría correctas! Si necesitas una versión con más resolución, escríbeme y coméntame cómo tienes ganas de utilizarla

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