Creencias del futuro de todo

Foto: Quentin Lagache

Cómo lo vemos (una gran mayoría)

«Durante milenios el ser humano se ha debatido en la más profunda miseria hasta que, tras una ardua lucha conseguimos desarrollar la técnica y la tecnología suficiente como para sacarnos de ese pozo sin fondo.

De manera ordenada en el tiempo, con ritmo, sin descanso. Así se han alcanzado las mayores cotas, se dice, de progreso en la humanidad. Y justificaríamos que la ciencia, pero sobre todo la tecnología, ha tenido el papel más importante.

Por otro lado, podemos ver que algunos patrones son cíclicos, concadenados en la línea que dibuja el tiempo durante eones. Patrones económicos, por ejemplo. Crisis vienen, crisis van. Así se confirma desde que en Europa podemos seguir al dedillo los ritmos del mercado.

También podemos evaluar cómo una revolución tecnológica ha generado olas de otros cambios. Se pueden recolectar cientos de datos, a lo largo de la Historia, para demostrar que es real. Se descubre la agricultura, Neolítico. Se descubre la máquina de vapor, concentración en las ciudades, mejor estilo de vida, menos gente pobre en el campo, mejoran los servicios, la democracia. Y así, un no parar.

Por ende, podríamos decir que el futuro es previsible para los expertos. Para los que saben mirar los patrones y evaluar el desarrollo de la Historia. Si es que la Historia, como decurso del progreso, no ha finalizado ya: ¿hemos alcanzado ya la finalidad máxima del Progreso?

Quizás no importe la respuesta. El futuro es de los que se anticipan. Y para anticiparse hay que observar los patrones, prever. El mundo es nuestro.»

¿Te ha reverberado el texto?

No es una cita. Es una creación inspirada en el discurso que muchas mantienen. Retorciendo incluso argumentos cientificistas.

Intento capturar en pocas líneas cómo entendemos el futuro que sucede. Para examinarlo, voy a usar herramientas de análisis cultural. Luego explico porqué

 

Destripando una visión del tiempo (abstenerse si tienes aprensión a desmontar algunas creencias)

Esta visión del tiempo se fundamenta en diferentes creencias que se combinan entre sí, y dan sentido a una visión en la que se apoyan nuestras creencias y expectativas del futuro

Las creencias siempre, siempre, son ideas sobre cómo el mundo, o un área concreta de éste, funciona / es, y se consideran como verdaderas. Sobre las creencias, además, tratamos de explicar otros aspectos de la vida, y, si no cuidamos nuestros sesgos, tenemos tendencia a recopilar datos y conocimiento que justifiquen esas ideas (p.e. sesgo de confirmación, falacia de la causa simple…)

Nos genera incomodidad, sino rechazo o incluso miedo puro y absoluto, si nos encontramos de frente informaciones que las contradigan, las deformen o las debiliten.

Algunas creencias pueden ser individuales, basadas en experiencias vitales muy singulares y personales. Otras, son compartidas por varias personas. Ya sea una familia, ya sea una sociedad entera.

En resumidas cuentas, para explicar la génesis de nuestra creencia sobre el futuro, y que da lugar a lo que se le llama «Futuro Oficial» (al final encontrarás el enlace donde introducimos qué es esto), merece la pena diseccionar hasta el fondo sus fundamentos, sus pilares.

Las más destacables son:

  • Cómo entendemos el tiempo. Lineal, con un origen y un destino. Secuencial
  • El sentido de la vida, y de la Historia, que se congregan en una idea común: el Progreso. Un único movimiento es posible, con un destino único, singular. El destino es y debe ser la mejoría del todo
  • La tecnología como fuerza que lo determina, lo condiciona todo. Impulsora del cambio.

Estas creencias, que conviven en nuestras culturas occidentales u occidentalizadas, conllevan inducir que el Futuro será determinado por las tecnologías, en un movimiento lineal, con un destino predefinido aunque desconocido por nosotros.

Este destino puede ser predefinido o bien por el Universo, por su forma de ser, según la creencia general, o por una inteligencia cósmica. Esta idea en ocasiones es sibilina, discreta, pero sigue ahí. Y sí, tiene un fuerte origen religioso, todavía…

 

Lo que nos chocaría si…

…nos dijeran que esta visión del mundo es eso, creencias. Estamos hablando de sacudirnos unas creencias muy, muy profundas. No necesariamente se corresponden con cómo funciona el mundo.

Nos genera un choque pequeño, en comparación, que nos digan que en 20 años todos seremos ciborgs, humanos con implantes. Porque la idea ya es familiar (presente en la cultura popular), y, sobre todo, no cuestiona la idea de progreso, y por tanto, la de linealidad del tiempo.

Estaríamos entrando en un terreno que dirían algunos metafísico. Pero también es un terreno antropológico. Y a juzgar por los numerosos trabajos en Estudios de Futuros desde los años 80, un terreno fundamental.

También en el campo de la Historia, este discurso ha sido discutido por numerosos frentes. Independientemente que a fecha de esta década que se extingue, los 2010, aun hayan historiadores que sigan reforzando discursos épicos bien retrógrados.

Campos, por citar, como los Estudios históricos de la mujer, Historia crítica colonial, las escuelas Estructuralistas (materialistas) y Postestructuralistas, la Historia de las ideas, la Arqueología de los medios, y largo etcétera. Todos estos, en mayor o menor medida han cuestionado la linealidad del tiempo humano, o el Progreso. Desechando así el positivismo histórico (del siglo XIX) refrito que hoy en día algunos historiadores pop siguen promoviendo.

Todo esto nos choca porque pone patas arriba cómo entendemos el mundo. Si no hay destino, ¿cuál es el sentido entonces? ¿Pero qué…?

No existen, en apariencia, otras miradas que contrasten con nuestras creencias más enraizadas. No al menos en la cultura popular, o que sean fácilmente asimilables sin leerse un tostón de filosofía. No en apariencia.

Por eso esforzarse en desmontar las creencias limitantes, como la de una Historia única y singular, lineal, y de traducir otras propuestas filosóficas, físicas y explicativas del mundo a un lenguaje más accesible, es crucial

 

Por qué pinta atrapante esta mirada

El tiempo no es siempre lineal (y esto incluye el palabro de moda «exponencial»). Aunque salir de este patrón cultural, que nos sesga la mirada, no es algo fácil.

En otras culturas, el mundo y tiempo se podía entender como un tejido, cuyas infinitas hebras se entrecruzan y sólo podríamos ver una parte pequeña del vasto tapiz. O en algunas culturas y cosmologías asiáticas, el tiempo es anti-linear pero circular, repitiendo ciclos como ruedas.

En el campo de la Física, lo que es el tiempo, no está claro. Hay diversas teorías ¿Es una dimensión más o una percepción animal?

Aunque esto parece terreno propio de la ciencia y, tal vez, el pensamiento abstracto, es más relevante de lo que parece. Las creencias, asumidas como verdades, se presentan como estructuras que influencian como si fueran sesgos psicológicos. Veremos el mundo de una manera distinta respecto a otra persona con otras creencias, por ejemplo. Los datos y conocimientos se ordenarán distintos, y se descartarán algunas pistas contrarias.

Un mundo donde se observa que los cambios no dependen de unas fuerzas estrictamente tecnológicas en cualquier contexto, sino que es mucho más complejo; donde las cosas (pon objetos, instituciones, sistemas, ecosistemas, seres…) están interconectados de maneras que a veces ni entendemos; y todo tiende al caos, la complejidad y la volatilidad. En ese mundo, la linealidad juega malas pasadas.

El progreso como si fuera una fuerza inescapable también juega malas pasadas, como creencia que ordena el mundo.

¿Qué ocurre si el retorno de la extrema derecha (o la llegada de una nueva forma) se debe a que los cambios sociales, políticos, culturales no entienden de patrones cíclicos?

¿Qué pasa con aquellas tecnologías y medios que quedan aparcados durante años y décadas, o siglos, como la máquina de vapor o las puertas mecánicas de Herón de Alejandría (s. I d.C.), y se recuperan al cabo de años o se hibridizan con nuevas ideas, dónde queda la linealidad-progreso para explicarlo (siempre se puede forzar)?

¿Qué ocurre si en 5-12 años volvemos a un punto de no-retorno respecto al cambio climático, bajo qué descripción se entiende el Progreso?

En Estudios de Futuros estas ideas y creencias, sobre todo la linealidad singular, han necesitado ser desafiadas, aunque es un cambio interno lento. Por ejemplo, se ha pasado de un futuro singular a futuros plurales en forma de conos o árboles de impactos.

Para poder tomar poder sobre el porvenir, un cambio de paradigmas es necesario por parte de las personas que trabajan en futuros, aunque en este breve texto quede una impresión vaga.

Operar desde el paradigma de que el progreso sí es natural exime de investigar aquellos procesos, métodos y escenarios que no correspondan con su relato. Nos deja vulnerables a todas aquellas transformaciones que le importan un pepino si crees en el progreso o no.

Y luego llegan las preguntas. Llega la incomprension. Llega la invalidación ¿por qué esto ha sucedido? ¿Cómo es que ha ganado menganito en x país? ¿vamos «hacia atrás»?

Las creencias son lentes y guías con las que navegar por el mundo. Suena a patochada, pero si conseguimos ser más distantes con respecto a las creencias, y poder concebir como que el mundo puede tener múltiples explicaciones, tenemos un futuro ganado.

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