Diseño de futuros: ¿el futuro se crea?

Foto de Mohammad Metri

Desde hace unos meses, en España se ha visto un intrigante interés súbito en algo llamado «Diseño de futuros». No sabemos muy bien cómo ha pasado, aunque intuimos un cambio de intereses y de necesidades desde, sobre todo, el campo del diseño. ¡Y sobre todo celebramos desde aquí que haya un interés creciente en reconectar con el futuro con miradas más frescas que las ideas clásicas! Ahora bien, el «Diseño de futuros» no existe. No al menos en ningún otro idioma, ni en un sentido filosófico o físico. Y la realidad es que en el diseño existen, por lo menos, 3 o 4 subdisciplinas dedicadas o enfocadas en lo futurible. Entonces, ¿qué es eso del Diseño de futuros?

Existen, hasta donde sabemos, 3 disciplinas totalmente dedicadas al futuro desde el diseño, y un par más que de manera semidirecta también lo tienen. En cierto modo, son híbridos entre la prospectiva y el diseño, la mar de interesantes y atractivas para desarrollar conocimiento de maneras más ágiles, fluidas. En este artículo explicamos qué son las dos más conocidas (y aun así no son tan conocidas a una escala más popular), que son el Diseño Especulativo, y el Diseño-ficción. Cada disciplina tiene muchos aspectos en común. Pero también tienen diferencias más que sutiles en cuanto a métodos, metas generales, y enfoques teóricos. Aquí os desentrañamos algunas.

 

Diseño y futuros

Las 3 disciplinas a las que me refiero, son:

  • Diseño especulativo (Speculative Design)
  • Diseño-ficción (Design fiction)
  • Futuros experienciales o Experiencias de futuros (Experiential futures)

Las 3 tienen en común que:

  • Usan fundamentos y algunos métodos procedentes de la prospectiva y Estudios de Futuros. En bastantes ocasiones, de los fundamentos de los años 70 y los años 80, poco a poco entran en contacto con algunos de los debates más recientes en Estudios de Futuros. Los fundamentos teóricos más básicos y comunes son:
    • No existe un solo futuro, ya trabajan desde la concepción de que el futuro no existe
    • Que existen distintos gradientes y tipos de futuros. Los conos de futuro son la herramienta mnemotécnica o visual más utilizada
    • El objetivo no va de predecir, porque por extensión al hecho de que el futuro no existe, nadie sabe con absoluta certeza, ni siquiera con las tecnologías de inteligencia más avanzadas, cómo será. Especialmente en el medio y largo plazo (3 años en adelante)
  • Están enfocados en desarrollar reflexión y transformación sobre los cambios que acontecen tanto en el presente, como en lo que en unos meses o años podría pasar. Te ayuda a prepararte a lo impensado, lo que no es obvio, incluso lo emergente y oculto. Te ayuda a prepararte, en definitiva, ante un mundo complejo, caótico, contradictorio
  • Tienen especial interés en materializar los conceptos y escenarios en algo tangible, para así transmitir y comunicar de otras formas más potentes a un público más variado y no especializado lo que se pretende

¿Cuáles son sus diferencias, entonces? Aunque, como decía, tenemos un artículo dedicado a entrar en mayor profundidad al Diseño Especulativo, y al Diseño-Ficción, aquí expongo algunas de sus diferencias. Atención al asunto de que en muchas ocasiones, en inglés también, se usan diseño especulativo y diseño-ficción como substitutivos.

  • El diseño especulativo procede, en su origen, tal y como apuntan Dunne&Raby en su libro «Especulative Everything», del diseño crítico, pero también del concepto diseño-objeto. El foco y objetivo está completamente en el objeto. En crear un objeto que, a través de sus propiedades diegéticas o narrativas ayude a exponer posibles futuros a los que ese objeto representaría pertenecer. Buscan generar debate y reflexión en el espectador/usuario. Habitualmente, hablamos de objetos casi artísticos, objetos cuya salida suelen ser exposiciones y museos. Pero últimamente está llamando la atención como metodología en empresas como substituto o bien del prototipado más clásico, buscando ideas posibles de mercado más creativas (no sic, pero tal cual), o bien como nueva herramienta de prospectiva, para que el nivel-C pueda reflexionar estratégicamente desde el objeto, y no desde un escenario de futuro al uso (por escrito, en un informe…). Como indica su nombre, va de diseño que especula, que juega con hipótesis abiertas como si fueran herramientas per se.
  • El diseño-ficción, en cambio, está más centrado en el proceso. El propio proceso ya sirve para disparar las preguntas relevantes, destapar conocimiento revelador, u ordenar de nuevas formas la información del entorno. No existe un único método como sucede en el «Design Thinking». Es quizás la subdisciplina más aplicada en el ámbito de las organizaciones (en lo que cabe, aun sigue siendo un desconocido). Pero no solamente va de quedarse en el proceso, por descontado. Puede desembocar tanto en desarrollar un entregable tangible, como por ejemplo un objeto-prototipo, un vídeo (por ejemplo, el anuncio fictício de un objeto) o un concepto sobre esos futuros. Porque el debate y el trabajo continua después de esta metodología
  • Los futuros experienciales, o Experiential Futures, está más vinculado al diseño especulativo, pero están más preocupados en la experiencia envolvente, algo un poco más potente que un objeto a secas. Buscan generar una experiencia que te haga participar, donde, quizás, haya varios objetos, una decoración, unos sonidos, olores, que te transporten a ese «universo» que trata de comunicarte, y desde el que busca estimularte una reflexión o debate sobre su deseabilidad, conveniencia, etcétera.

Como ejemplo que va a caballo de estas tres disciplinas, muy bien trabajado también a nivel de documentación y logradísimo en comunicación de futuros, es el proyecto «Mitigation of Shock» (2017) del estudio Superflux, que estuvo expuesto en la exposición «Después del Fin del Mundo». Se trata de un departamento fictício de un futuro cercano en Londres, donde el cambio climático ha trastornado tanto la economías y las vidas a escala global, pero también local, derivando en nuevos hábitos de consumo, de relación con objetos y la comida (incluyendo una autoproducción necesaria y forzosa). En fin, en su web podréis encontrar más detalles. Desconozco por dónde anda, pero si se da la oportunidad alguna vez de visitarlo, hazlo!

Mitigation of shock (2017). Superflux. Aquí, para la exposición «Después del fin del mundo» en el CCCB, recrearon un apartamento fictício del año 2050 de una pequeña familia pudiente. Los visitantes podían interactuar con los objetos que habían en éste

Otras dos disciplinas que están teniendo una relación casi directa con el futuro son, sobre todo, el Diseño Transicional (o Transition Design), seguido del Diseño Estratégico. En pocas palabras, el diseño transicional está más preocupado en cómo desplegar desde la teoría y el cambio de mentalidad (en la propia diseñadora) y una estrategia abductiva y adaptativa, el camino hacia un horizonte de sostenibilidad ecológica y social. Sobre todo usan herramientas de la prospectiva o Estudios de Futuros como la proyección de escenarios de futuros, el backcasting, o el estudio de drivers y tendencias para una mejor planificación.

En cambio, el diseño estratégico es un campo enfocado a intervenir en los procesos y relaciones, incluyendo servicios, experiencias, etcétera, para desarrollar una transformación. El libro de Dan Hill «Dark Matter and Trojan Horses» es una referencia, en caso que quieras saber más.

Y en otros campos del diseño ha habido interés en tocar algunas herramientas de la prospectiva, o más concretamente el Strategic Foresight, sobre todo el desarrollo de escenarios de futuros. En Diseño de Servicios, DIseño de negocio, o ya en el Design Thinking, en ocasiones pueden utilizar alguna herramienta básica, para ayudar a proyectar mejores resultados.

 

Entonces, ¿Diseño de futuros o qué?

Cómo ves, el diseño de futuros tal cual no existe. Ahora bien, siendo flexibles, si se toma como concepto que englobe todas esas disciplinas híbridas en un ente o caja de herramientas y marcos teóricos común, evidentemente se puede. Jugar transdisciplinariamente es necesario hoy en día. Pero genera problemas este término que se está dando sólo en habla española.

Para las personas que estamos más o menos familiarizadas con los Estudios de Futuros, es un nombre muy sugerente, porque le vemos ahí una perspectiva creativa en desarrollar escenarios, ideas y confluencias de información más innovadoras y ágiles. Esto es lo que nos inspira. Vamos ya sesgados e influenciados desde nuestro conocimiento situado.

Pero desde fuera del campo, sabemos a ciencia cierta que transmite otra idea este concepto bastante confusa. En los últimos meses, a raíz de ese artículo que escribimos sobre Diseño Especulativo, nos han llegado bastantes diseñadores y algunos profesionales de otros campos interesados en saber más.

La gran mayoría tenían en común haber llegado con la idea preconcebida que es una forma de diseñar y impulsar la «creación de futuro». No. El futuro no se puede crear. No al menos por parte de un grupo reducido de personas y de manera total y absoluta. Sin querer ahora entrar en debates de calibre filosófico o de la física cuántica, la cuestión es que en Estudios de Futuros se sabe a ciencia cierta que aquello que se configura como un presente tangible del mañana no lo puede determinar un único actor, un único agente,o un conjunto reducido de tendencias (ni siquiera tecnológicas).

Sabemos que estamos en un momento histórico, un momento de muchas incertidumbres, donde las contingencias son muchas y de gran desconocimiento. Por eso las predicciones como ejercicio adivinatorio, que no prospectivo (como enunciaciones confiadas y cerradas al futuro en singular) están más al alza que hace años. Y sabemos que, por ejemplo, las empresas, quieren algo que parezca confiable sobre el futuro. Lamentablemente, esto no se puede dar.

Pero estos campos híbridos, al igual que la prospectiva, aportan sabiduría y conocimiento sobre el presente y la alta incertidumbre en la que vivimos. Ayuda a preparar, a pensar críticamente, y a planificar de maneras más eficientes y pragmáticas, adecuadas a estos campos. A eso sí, descubrir también como alterar las posibilidades en probabilidades y tratar de desviar esos escenarios ideales en algo que se materialice, lo más parecido posible, en un posible presente.

 

¿Diseño de futuros es el nuevo Design Thinking o Service Design?

También nos hemos fijado que en torno al concepto «Diseño de futuros» o ya en el ámbito anglosajón hacia el «Speculative Design» o el «Design Fiction», ha subido la expectativa o el hype, al menos en los dos últimos años para ser aplicado en el ámbito de negocios, como una nueva oferta de servicios (sic). Aquí no es sonoro, pero hasta incluso nos han preguntado si será el «Next Big Thing» (sic). El Design Thinking ahora comienza a tener un momento dulce en España, y muchas agencias, estudios y empresas enfocadas a ofrecer servicios de diseño que no está basado en el objeto únicamente (más tipo consultoría), ya han incorporado servicios en Diseño de Servicios, Diseño de Negocios o Diseño Estratégico incluso.

Todos necesitan de un fuerte fundamento teórico, reflexivo, no únicamente creatividad a palo seco. Porque va de intervenir en procesos entre personas y objetos, y es cosa seria. Pero en el caso de los futuros, es algo un poco más indomable, similar al diseño estratégico, pero teniendo que lidiar con todas las incertidumbres que comportan los futuros por naturaleza propia. Son más complejos si cabe.

Por eso reducirlo en algo sistematizable, en la búsqueda de ofrecerle a un cliente un plan hiperclaro (y «disruptivo»), o un prototipo final de algún cachivache novedoso, es posiblemente más difícil que lo que hicieran Tim Brown e IDEO con el Design Thinking. No recomendaríamos venderlo como un paquete supersimplificado con la sobrepromesa de vender planes infalibles para «crear futuros» o productos de éxito. Saldría un tiro por la culata, y posiblemente hastiara al cliente tras descubrir que algo excesivamente novedoso o bizarro no es vendible. Eso sí, existen algunos sistemas ya pre-definidos que pueden ayudar en cosas más puntuales, para reflexionar, disparar preguntas clave, conectar información relevante, y ayudar a prepararse a una organización.

Por ejemplo, existen marcos de trabajo para el Design Fiction. Las pocas agencias que de momento lo trabajan, tienen los suyos, a nuestro saber no hay ninguno en abierto por el momento. Existen herramientas más concretas, como las cartas The Thing from the Future, o nuestro sistema en abierto y castellano (guiño, guiño) Despensar el Futuro, Repensar Futuros. Lo que encontrarás aquí sirve para ayudar a desaprender los sesgos culturales y estructuras de pensamiento más enraizadas y justamente contraproducentes, contrarias, a un buen ejercicio de especulación. Que, por cierto, el próximo 28 de febrero enseñamos la primera fase al completo en Foxize Barcelona

Así pues, si podemos recomendar, recomendaríamos evitar el uso del término «Diseño de futuros» porque da lugar a confusiones debido a los sesgos culturales de partida de mucha gente, y apostaríamos por «Diseño especulativo» en su defecto, ya que es más descriptivo del tipo de método que propone para trabajar futuros y no da lugar a confusiones ni expectativas imposibles (aunque suene más «sexy» de la otra manera). ¡Si tienes alguna duda más al respecto o necesitas que te ayudemos a guiarte en este nuevo mundo tras lo comentado, déjanos un comentario o contáctanos directamente!

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