Los 4 Futuros de Dator

Fotos: Owen Beard, kgrkz, Jake Young, Douglas Sanchez

Jim Dator (1940-50s) vuelve en escena en Postfuturear. Hasta hace poco fue director de uno de los pocos centros de investigación académica en Estudios de Futuros, el Hawaii Research Center for Futures Studies. Lo fue durante muchos años, además de ser miembro de otros organismos, y ha sido mentor de otros prospectivistas conocidos como Stuart Candy o Wendy Schultz. Es, en resumen, uno de los prospectivistas más influyentes en el gremio.

Además de sus Leyes, también se le conoce en especial por su método de escenarios basado en 4 arcos narrativos. A veces conocido como los 4 Futuros de Dator, o cómo «Futuros alternativos» (sobre este tipo de términos, recomiendo leer el Glosario de tipos de futuros)

Este método ha influenciado, entre otros espacios, el híbrido campo entre el diseño y los Estudios de Futuros.

Es muy probable que se deba, justamente a Stuart Candy como profesional que ha ahondado en ese espacio de hibridación y ha ofrecido múltiples formaciones en diversos países. También en la primera versión de las cartas The Thing from the Future introducía elementos (las cartas Arc) desarrolladas a partir de este método de Dator. The Thing from the Future fueron diseñadas por The Situation Lab, del que Stuart Candy es miembro co-fundador.

 

Los 4 futuros

Los 4 futuros de Dator se inspiran en cuatro arcos narrativos, o mejor dicho, arquetipos. Ideas asociadas al futuro que este prospectivista había observado, en su momento, comunes en sus talleres, y en la cultura en general. Estos son: continuidad, transformación, disciplina y colapso

 

Continuidad, continuación o crecimiento continuado

Es el futuro como se suele ver en los medios no-fictícios (noticias, reportajes, informes…), desde muchas consultoras, y desde algunas tecnológicas. Es resultado de una perspectiva de extrapolación de tendencias.

Es decir, lo que ocurre si tomamos las tendencias y fuerzas más notables de nuestro entorno y presente, y las proyectamos (con cálculos incluso) hacia adelante.

Dicho de otro modo, significa que las cosas continuan igual, dentro del margen de cambio contínuo. «Business as usual» como dicen en inglés. Todo cambia para seguir igual. Coincide en muchas cosas con el Futuro Oficial.

Son futuros donde se sigue automatizando, ora con robots, ora con IAs, ora con cyborgs… Son futuros donde las empresas siguen generando beneficios. Donde la economía sigue globalizada. Donde el cambio climático o es frenado, o no existe como tendencia del presente.

 

Disciplina, límites o Sociedad Disciplinada

A pesar del nombre que pueda asociarse con algo de estilo distópico (sociedades fascistas, por ejemplo), no es necesario caer en esa visión.

En este escenario la sociedad contemporánea ha visto o bien que el crecimiento es insostenible para todo el mundo, o bien es inmoral, o cualquier variante que implique tener que frenar este desarrollo hasta ahora «imparable».

Esto desemboca en imponer un conjunto de nuevas reglas (probablemente latentes en nuestro pasado y presente), de carácter político, o religioso, o económico, o incluso tecnología mediante, y en forma de nuevos credos y paradigmas culturales.

 

Colapso y declive

En este escenario, el modelo económico y/o social de nuestro presente y pasados desemboca en el colapso civilizatorio y/o del medio ambiente, o incluso de toda la humanidad como especie. O incluso debido a agentes ajenos al ser humano, por ejemplo de origen natural (super terremotos, asteroides y todo el conjunto de desastres hollywoodianos con los que ya estamos familiarizadas).

En esta nueva tesitura, el sistema tecnológico, cultural, social y económico se desestabiliza y se adecúa al nuevo contexto y la ausencia de recursos.

No es necesario caer en un escenario radical a lo Mad Max o a lo Battle Royale, de absoluto caos y lucha por el último recurso. Puede darse, en este escenario, que un nuevo tipo de sociedad y economía transmute para adaptarse. Y que por el camino el tipo de tecnologías cambien también, por ejemplo, que se apueste por la mecánica (a nuestros ojos, como si fuera un «retroceso»).

 

Transformación, Crecimiento superexponencial, Sociedad Transformadora

Algún cambio inadvertido, ya sea tecnológico, o climático, o del tipo que sea, estimula un supercambio que permite crecer de súbito a nivel demográfico, económico, y de bienestar de vida.

En este escenario, algo ha sucedido, en algún punto entre el presente y ese futuro, que ha impactado en generar una transformación.

Leído en clave «business as usual», puede verse como un supercrecimiento económico. Aquí haría una advertencia de que puede parecer fácil caer en dibujar un escenario no tan distinto al de «Continuidad». Aun así, si se implementa en talleres con participantes que no estén tan familiarizadas en pensar en futuros, el ejercicio también puede consistir en, precisamente, salir del hábito el máximo posible.

Leído en una clave más osada, un cambio de modelo social, tecnológico, económico o cultural, que a nuestros ojos pudiera parecer inverosímil, absurdo, extraño impactan en una transformación social y (post)humana, que a su vez provoca que no haya constricciones en volver a crecer de manera exponencial.

 

¿Cómo llevarlo a cabo (modo resumen)?

Algunos métodos de escenarios pueden tener distintas formas de aproximarse y aplicarlos.

Usualmente se realizan después de haber recolectado información suficiente sobre los cambios de un entorno concreto que se ha estudiado, para un proyecto o un caso. Pueden ser tendencias internacionales, nacionales, de una ciudad, de un sector económico, de una organización o una comunidad…

Después de este punto, se procede a realizar estos diferentes escenarios. Se puede hacer por parte de quien lidera el proyecto (el prospectivista), o mucho mejor, mediante talleres co-creativos. En resumen, este podría ser el proceso:

  • Se analiza el pasado y presente del entorno y del propio caso (si es sobre una organización, pues de la organización, si es sobre una ciudad, pues de la ciudad, etcétera). Esto es, hechos históricos, tendencias que le afectan, dinámicas
  • Se pone en común perspectivas y formas de comprender el presente (¿cómo se ve?, ¿es buena la situación ahora mismo?, ¿hay obstáculos?…)
  • Con todo este debate puesto en común, se discuten posibles retos y oportunidades con un horizonte de años concreto. Y, con el «corazón» y las «entrañas», se discuten diferentes derivas de los diferentes cambios, tendencias y hechos recopilados en fases anteriores
  • Aquí es donde se cruzan estas ideas y se las pasa por cada uno de los cuatro escenarios, como si fueran filtros (a lo Instagram si sirve como metáfora): ¿cómo sería todo esto en un mundo donde el cambio climático/la sociedad/la economía ha ‘colapsado’? ¿Qué tendría que haber pasado para llegar a un escenario de ‘Disciplina’? Y así sucesivamente.
  • Interesa tanto generar un entendimiento de cómo se llega, cómo muta o cambia el mundo para llegar a ese escenario, así como las distintas consecuencias y grados de distanciamiento con la realidad presente nuestra. Y, evidentemente, a que tenga una cohesión entre los diferentes elementos (sociedad, sistema de gobernanza, economía, las personas que lo viven) y de coherencia

¿Para qué puede servir?

Como ya dijimos, los escenarios son herramientas. No finalidades.

Si no has leído el primer artículo de apertura de esta serie sobre métodos de escenarios, te lo recomendamos justo ahora.

Sirven para ayudarnos a explorar en la incertidumbre que implica mirar hacia el horizonte del porvenir. Para hacernos reflexionar, para generar un debate sobre cómo nos prepararíamos ante estas cuatro posibilidades.

Este ejercicio en específico puede ser útil para trabajar con personas que no están familiarizadas con Estudios de Futuros (con ciudadanos en un proceso participatorio, con clientes, etcétera). O para comenzar a calentar motores.

La familiaridad en mayor o menor grado de estos 4 arquetipos de historias pueden permitir un mejor efecto en estructurar ideas tanto sobre ‘cómo se ha llegado hasta allí’ así como en entender nuevos sistemas sociales y económicos, políticos y culturales, derivados.

A su vez, obliga a pensar cuatro escenarios muy diferenciados entre sí. Esto tiene un par de ventajas (o desventajas según el caso): fija un número mínimo y máximo de escenarios a proyectar (cuatro); es difícil que se parezcan mucho entre sí, si se realiza correctamente; esto conllevará a generar nuevas preguntas y razonamientos muy diversos e interesantes.

 

Reflexiones y una advertencia sobre nuestro maniqueísmo utópico/distópico

Si has realizado con nosotras el taller de Despensar el Futuro, habrás visto que le damos mucha importancia a pensar fuera del marco «distópico». Como dijeron F. Jameson y S. Zizek, «Es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo«.

Black Mirror es quizás la idea más mainstream de escenarios de futuros plausibles, pero forma parte de una tradición literaria, las distopías. En esta tradición, emparejada con la utopía como si fuera «su espejo», nos dice que existen modelos de sociedades o bien estupendas, perfectas, o por el contrario terribles, inhumanas, donde las libertades están absolutamente restringidas.

Este modelo maniqueísta, basado en dividir el mundo o un aspecto entre dos polos opuestos excluyentes entre sí, es muy típico en las mentalidades occidentales. Y son en contextos como éste un obstáculo, más que una ayuda mental.

Si viviéramos dentro de una sociedad realmente distópica, nos suele costar darnos cuenta de que lo es. Y por lo general, la mayoría de las sociedades a lo largo de la Historia se han encontrado en puntos totalemente intermedios de lo que consideraríamos «utópico-distópico».

Esto concluye en proponer que pensemos en estos cuatro escenarios no clasificando a «Colapso» y «Disciplina» como formas de escenarios malos o distópicos, ni clasificando a «Transformación» o «Continuidad» como utópicos. Lo comento porque he visto en varias ocasiones que se ha hecho así, y limita el debate. El mismo Jim Dator daba esta advertencia en su paper, que a continuación te comparto.

Finalmente me gustaría poner otra reflexión. Estos arcos se inspiran en un análisis de las narrativas más frecuentes en nuestra cultura popular de las últimas décadas, desde un punto de vista economicista y de «progreso».

En un contexto donde la crisis climática ya ha comenzado (aunque sepamos menos porque en muchos medios aun hacen mucho filtrado de cosas como las Guerras del Agua, una inminente extinción de muchas especies, etcétera), pensar en escenarios de Continuidad se hace difícil, por ejemplo.

O si no gusta pensar en clave de crisis climática, digamos de «tiempos posnormales» o VUCA (Volatile, Uncertain, Complex, Ambiguous). Es decir, donde los «cambios están cambiando en la forma de cambiar».

Aunque, como me hizo ver Jordi Serra, realmente la gracia de seguir tratando de especular escenarios de Continuidad implica generar las preguntas pertinentes sobre su viabilidad, y qué implicaciones habría detrás para que fuera posible.

Pero esto forma parte de algunas reflexiones más personales que quizás comparta más adelante

 

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