¿En qué consiste la gestión de la incertidumbre -en época de intensa volatilidad?

Índice - ¿De qué se habla aquí?

Tiempo de lectura: 7 minutos

Hace un año, entre enero y febrero de 2020, muchas organizaciones y personas tenían unos planes y los propósitos famosos de principios de año más o menos definidos. Y aunque para esas fechas el coronavirus asociado a la covid-19 ya estaba dando tumbos, era una realidad ajena a nuestras vidas.

En torno a abril y mayo, cuando ya había irrumpido en nuestras realidades, hubo prisas en lanzar predicciones lineales y escenarios en clave “post” para finales del 2020. Era grande la incredulidad de que este evento sanitario era profundo, complejo y de largo plazo. “Esto no puede estar pasando”.

Todas las previsiones, proyecciones y predicciones planteadas para el 2020 fueron o inviables, o se deformaron por completo (en este artículo podrás ampliar más conocimiento sobre qué y cómo se ha desviado lo que se esperaba iba a suceder).

En el estilo tradicional de planificación, aunque de manera imperceptible, esas valoraciones proyectadas en un futuro lineal, monótono, de “muchas pequeñas cosas cambian pero el fondo de los negocios nunca cambia”, aka planes, choca frontalmente con tiempos volátiles.

Recordando que los tiempos volátiles es una consecuencia (y una retroalimentación) de un contexto cuyos fundamentos llevan un tiempo en procesos de transformación y desestabilización.

¿Tiene sentido adaptar o estabilizar los protocolos covid como para el largo plazo? ¿Para qué planificar si lo mismo en una semana vuelve a haber restricciones? ¿La Semana Santa se va a salvar?

Para gestionar bien la incertidumbre, hay que comenzar por entenderla…

Vivimos en una sociedad cuya relación con la incertidumbre ha sido durante décadas muy difícil.

Es una conversación difícil pero necesaria, pues la incertidumbre se suele confundir además con la inestabilidad y la precariedad. Pueden ir ligadas en bastantes ocasiones, pero no son lo mismo.

Ya de por sí la incertidumbre es una cuestión complicada como para liarla con categorías distintas, con retos que son diferentes y necesitan además de formas diferentes de tratarlos. La incertidumbre la podemos definir como la falta de certezas sobre un tema, o sobre un entorno. Se expone así de sencillo, aunque gestionarlo ya es otra movida.

…y por tener conversaciones difíciles

Esa relación difícil con la incertidumbre se debe a diferentes creencias culturales, que chocan con una realidad que apunta a una dirección distinta, como pueden ser la creencia de que para poder tomar decisiones hay que hacerlas estrictamente fundamentadas en certezas y conocimientos (aunque luego en la práctica diaria lo hacemos más sobre creencias y prevaloraciones).

A la vez, hemos convivido durante décadas en entornos aparentemente estables, de cambios relativamente predecibles.

Aunque convivíamos con la idea de que la tecnología estaba en un cambio acelerado -en menos de 15 años pasamos de un mundo con un uso más o menos infrecuente de Internet, a una sociedad dependiente, por ejemplo-, o que las modas en consumo, música o en la ropa eran rápidas y luego volvían; en cierto modo nuestra expectativa sobre el mundo es que esos cambios eran así de predecibles: la tecnología, la moda o los deseos de consumo siempre cambian, dentro de unos parámetros esperables. Un mundo de “todo cambia para que nada cambie”.

Pero el mundo cambia, y aunque tengamos una capacidad de transformar el entorno incomparable -en apariencia, porque en biología tienen historias muy interesantes sobre organismos que pueden transformar el entorno también- no podemos controlar, dominar o alterar todas las variables del mundo.

Vivimos en un planeta, en un mundo complejo, formado de sistemas a su vez complejos. En constante cambio. Donde un cambio en algún punto de esos “sistemas” puede hacer que poco a poco o rápidamente más partes del mundo cambien.

Por múltiples motivos, por muy avanzada que esté la ciencia, por muy desarrollada esté la tecnología, o las herramientas políticas (incluso en ese caso hipotético), nunca podemos controlarlo todo, y mucho menos saberlo todo.

Esta reflexión quizás no te suene a nueva. Es una reflexión que se ha extendido durante este 2020. Y viene de hace más de un siglo. Es, si se puede confirmar así, posiblemente uno de los aprendizajes colectivos fruto de la covid. Pero es muy anterior, aunque fuera más desconocida.

Ya existían espacios relacionados con la gestión de organizaciones y empresas que estaban reflexionando sobre cómo gestionarnos en entornos con mucha incertidumbre. Como puede ser de ejemplo los métodos Agile, pero sobre todo el más desconocido Cynefin de Dave Snowden y otras autoras.

Y en ciencia y filosofía, llevan un siglo (y más) de vanguardia en esta materia. A todo el mundo le suena el gato Schroedinger, pero a menos gente le suena el Principio de la Incertidumbre de Heisenberg y otras/os científicos de hace un siglo ya (esos años 20).

La ciencia pues no es el cuerpo de conocimientos que puedan haber obtenido en la investigación. La ciencia se hace a partir de la incertidumbre y la duda, y tiene diferentes formas de abordarse.

¿Por qué hay más incertidumbre ahora?

Quizás hayas respondido rápido en la cabeza al leer esta pregunta: pues porque la pandemia lo ha puesto todo patas arriba. Ya. Pero hay más.

Por otro lado podemos asumir que más o menos siempre ha habido un nivel de incertidumbre. Pero podemos añadir que 2020 se llevaría el premio.

Ahora ya tenemos no solo la distancia de un año para mirar retrospectivamente, sino que la transformación abrupta a la que se ha visto sometido el mundo, así, de golpe, se ha asentado un pellizco más -va encontrando una estabilidad en un sentido técnico.

Por lo que podemos entender causas, factores que han retroalimentado la situación actual y algunos elementos importantes extra para explicar porque hay más incertidumbre ahora que en época de covid.

Da para muy largo, pero en resumen es una combinación de:

  • Factores muy nuevos, cosas que realmente han emergido debido a este cambio explosivo causado por la pandemia. Es decir, incertidumbres de las de verdad, de las que falta información y conocimiento porque son inéditas, como puede ser la naturaleza de la infección y la inmunización en sí contra el virus, o el tener que inventar nuevas formas de trabajar, por ejemplo
  • Tendencias y factores que se han visto catalizadas por la pandemia, o, por contra, que han participado de que esta pandemia fuera posible, y que sí se tenía conocimiento. Pero era/son incómodas. Por ejemplo, la degradación de la biodiversidad (diversidad de especies) y la reducción de sus espacios estaba ya reconocido como potenciales riesgos para la aparición de viruses y bacterias que saltasen más rápido entre especies, incluyendo a nosotros (zoonosis). O hablando de retos que ha potenciado la pandemia, pues cierta incompatibilidad entre las culturas de organizaciones de todo tipo con el teletrabajo

Para ampliar esta información en marzo estamos preparando un curso para ayudar a líderes y encargadas de la estrategia en diferentes tipos de empresas u organizaciones a conocer mejor los retos locales y globales y darles sentido. ¡¡¡Si nos sigues en la newsletter

Porque gestionar la incertidumbre está claro que es importante… ¿Cómo se hace?

Gestionar la incertidumbre está claro que es relevante. Es una aptitud necesaria en cualquier momento de la vida. En pocas palabras: porque no hay otra.

Para este 2021 es muy evidente que hay que incorporar de algún modo pautas culturales -porque tiene que ver con creencias que a la vez se relaciona bajo qué criterios tomamos decisiones, el flujo y gestión del conocimiento o cómo lo gestionamos a una escala emocional colectiva.

Pero incluso en épocas de más bonanza, ya era algo relevante.

En esta masterclass que dimos para el festival de música, cultura y creatividad Sónar+D -que es gratuita y está en castellano a pesar del título- ya di algunas claves y ejercicios para introducirnos.

Entonces, pasa por reflexionar, porque para actuar eficientemente y para llegar a algún lugar, más cuando vamos dando palos de ciego, reflexionar no solo es productivo, sino que es lo que precede a la acción.

Que seguir con la canción de que pensar va contra la acción, en 2021, es vivir en otro mundo…

Para resumir, estos son algunos de los puntos de partida que no solo yo, sino Albano propondríamos -pero pueden haber más:

  1. Distinguir la incertidumbre de la inestabilidad y la duda. Ya está también explicado aquí: que nos genere desconcierto no significa necesariamente que proceda de un evento impredecible, “no se podía saber”
  2. Utilizar procesos y modelos de toma de decisiones heurísticas, no lineales, basados en principios.
  3. Y usar información cuando la hay. Que vivamos en una época muy desconcertante no significa que todo, todo es inconocible, desconocido, incierto. Hay información útil y la gestión del conocimiento sigue siendo otro frente de batalla en muchas organizaciones. Si no se tiene bien gestionado lo que ya se sabe -no saber lo que se sabe- entonces es normal que la incertidumbre a nivel local se haga una bola mayor
  4. Tomar distancia.
    1. A nivel temporal: analizar en lapsos más largos de tiempo, retrospectivamente, planificar en base a principios y multi-escenarios para el largo plazo aunque suene contradictorio, y planificar basado en objetivos hiper-específicos en el cortísimo plazo, que traduzcan y sean coherentes con los principios y escenarios (de ello va nuestro curso de Planificación para Tiempos WTF)
    2. A nivel ‘epistemológico’ (sorry palabro) o de disciplinas. Algunas disciplinas, y más si no tenemos tiempo para actualizarnos individualmente, se fundamentan en teorías y marcos de hace décadas, de cuando el mundo iba de una manera. Si añadimos eso a que cada disciplina tiene sus limitaciones, realmente la multi y la transdisciplinariedad siguen siendo más relevantes, para poder analizar desde varios ángulos lo que parece que no tiene sentido ni solución
    3. A nivel emocional. Sí, el cuidado personal impacta en cualquier actividad humana, especialmente cuando la incertidumbre se apodera del sistema límbico. El cuidado de una misma y del equipo es esencial

Este artículo es solo una introducción, a complementarse con la masterclass impartida para el Sónar+D. Pero dado que es uno de nuestros temas fetiche, iremos tratándolo poco a poco.

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