Futurismo, Diseño de futuro, futurología… ¿Qué es todo esto, en verdad?

Foto: Franck V.

El futuro vuelve a estar de moda. Parece que el 2020 es el efecto 2000 v2.0. Y ha sido este 2019 cuando los campos de futuros han cobrado más interés a diferencia de años anteriores. Ahora quizás estamos oyendo esto de “Design Futures” o “Futures Design” (o diseño de futuros). Y aun están ahí los que sostienen en sus Linkedin “Futurist”. Design Futures o como se está poniendo de moda “diseño de futuros”, futurología, Futurismo, Estudios de Futuros, ¿Qué son todos estos conceptos?

Vamos a intentar aclarar de qué van.

Porque a ver, sí, podemos blandir delante de la pantalla “todos estos nombres son etiquetas”, más cuando a duras penas se sabe mucho de estos campos por +aparentemente* nuevos o por desconocidos.

Pero las palabras son a su vez términos con los que entendernos, comunicarnos, poner en común los marcos de la realidad. Es ridículo preguntarse lo siguiente, por lo obvio que parece, pero ¿si hablamos de ‘manzana’, es manzana una etiqueta al que tirarle a cualquier fruta? ¿ O sirve como coordenada para comunicarnos sobre una fruta concreta?

Las palabras son, como indican en semiótica, significantes a los que les damos un significado. Llevan una carga simbólica y no son meras etiquetas vacías.

Independientemente de si el significado se carga por el colectivo de todos los hablantes, o, a veces, de manera jerárquica por parte de instituciones como ocurre con los nombres de profesiones “médico”, “abogada”, “administrativo”… ¿Debatible? Si se quiere, sí, por la estructura de estas instituciones. Pero vamos aquí, de momento, a hurgar de donde salen esas disciplinas, no entraremos por ahora en ese otro debate.

 

Design Futures, Diseño de futuros, Diseño especulativo…

Estas subdisciplinas (o sin sub, aun por definir) son todavía bastante emergentes. Se están desarrollando todavía, y se presentan como nuevos, frescos, innovadores. Con poco más de una década de recorrido.

Hasta entonces ese recorrido se había realizado desde el margen menos comercial del diseño. Ahí tenemos ejemplos como Near Future Lab, Dunne&Raby o Superflux entre otros.

Es el espacio transdisciplinar de encuentro entre diferentes formas de practicar y entender el diseño, con Estudios de Futuros. Y este es el gran qué: la base teórica de estas disciplinas, dejando de lado lo que viene del diseño como metodologías participativas o de la famosa co-creación (que a su vez vienen de ciencias sociales y de la mediación social), enfoques filosóficos sobre la naturaleza del objeto, o debates sobre la deriva del propio diseño (remontándonos a grandes nombres como Buckminster Fuller, Ezzio Manzini, Papanek…), la base teórica sobre el futuro viene de los Estudios de Futuro aka prospectiva (más abajo explicamos) y menos frecuentemente, de nuevos avances en filosofía de vanguardia.

Prácticamente toda la teoría sobre cambios y cómo ‘diseñar’ escenarios viene de Estudios de Futuros aka prospectiva, así como de las ciencias sociales (antropología, sociología, economía post-neoclásico, estudios sociales tecnológicos…). E incluso, si apuramos, teoría de sistemas complejos (físicas, biología, análisis de redes sociales…), filosofía (siento si duele a los que reconozcan estos nombres, pero las capas de refinamiento que importan Spinoza, Deleuze-Guattari, todas las ontologías planas están siendo influyentes en capas más academicistas…)

Herramientas como el cono de futuros, la detección y “uso” de las señales de cambio, el uso de herramientas para proyectar contrafactualmente distintas posibilidades de una sola tendencia, o en su complejidad, como las ruedas de futuro (Futures Wheel), o la famosa matriz 2×2, el uso de simulaciones experienciales (antes llamados ‘rol en vivo’…) y el diseño de escenarios que tanto se están usando en diseño como si fueran nuevas, vienen de la prospectiva y de ciencias sociales de los años 1950, 60 y 70 sobre todo. Incluyendo nombres como Schoemaker (matriz 2×2 para generar escenarios sencillos), Voros (cono), Glenn (Futures Wheel), …

Pero hablando de qué aportarían como novedades, porque lo aportan y son campos fascinantes y a defender, tenemos lo siguiente.

Por ejemplo, desde el diseño del objeto, y la reflexión sobre su rol en la sociedad, utilizándolo como marco para generar reflexiones, preguntas. Aquí su representante fuerte sería el fascinante ‘diseño especulativo’ (aunque en ocasiones podemos encontrarlo de nuevo bajo la etiqueta de “diseño de futuros”).

United Micro-Kingdoms. Dunne & Raby, 2012/13. Estas piezas especulaban en clave crítica, después de trazar un escenario mediante la visualización de tendencias, donde la movilidad sería muy individualizada y autónoma (driverless), donde las personas se desplazarían individualmente, abstraída, hasta su punto de destino

O desde el diseño de procesos, más intangible, donde se incluye el diseño para el impacto social, el diseño de servicios, el diseño de negocios, revelando así otras formas de abordar los problemas y las situaciones de algo, pues aparecen también otros enfoques más ágiles de incluir procesos y dinámicas para proyectar la innovación y el desarrollo estratégico no solo para el corto, sino también para el largo plazo.

Ha sido en los últimos años que en Europa y Estados Unidos han visto cierto furor entre las comunidades de profesionales del diseño, empresas creativas, agencias de diseño de allí, donde por vez primera muchas agencias y profesionales han descubierto que hay otras maneras, necesarias, de conectar con el largo plazo y estudiar con otras miradas los cambios y tendencias.

Y este año que acaba, 2019, ha tenido una entrada triunfal en España con la aparición de colectivos de la red Speculative Futures, especialmente en Madrid y luego en Barcelona (sólo entre profesionales del diseño y de la innovación).

Estos campos no son necesariamente Design Thinking con escenarios de futuros (otro tema es que haya quiénes fusionen todos estos conceptos, que puede ser también).

En este artículo de 2018, o en este para el CCCBLab (2017) introdujimos con más amplitud qué son el diseño especulativo (más basado en el uso del objeto para comunicar historias, conceptos de escenarios de futuros posibles) y el diseño-ficción, que además se interesa, aparentemente, por el propio proceso.

El libro inaugural de estos campos es sin duda Speculative Everything (Dunne y Raby, 2013)

Design Futures o diseño de futuros es un concepto a veces difuso, pues en ocasiones puede significar el paraguas bajo el que se engloban estas nuevas (¿sub?)disciplinas del diseño.

En otras, como el propio E. P. Montgomery (Extrapolation Factory), el concepto paraguas es “Speculative Design” (diseño especulativo) y Design Futures se encuentra en la convergencia del diseño, los Estudios de Futuros y la estrategia empresarial. Cercano al Design Thinking.

También es un poco engañoso de puertas hacia afuera el nombre, de diseño de futuros. Porque comunica cierta idea de que la realidad de un posible presente que ahora lo entendemos futuro se puede diseñar, como si se tratara de una cafetera o una app, o un negocio si apuntamos a algo más complejo.

Pero en tanto que se habla de realidad, de sociedad, eso no es diseñable ni provocable en toda su totalidad (es dudoso incluso deformarla en un 50% por parte de una sola organización o incluso el lobby más poderoso). Dicho en más sencillo, es imposible diseñar cómo será el año 2030 incluso en la escala de una ciudad con total perfección ingenieril por parte de un único agente. Por eso hay quienes prefieren escapar un poco de este concepto, y en este sentido pioneros como Near Future Lab han ido entablando debates para defender conceptos originales como “diseño-ficción”.

De puertas hacia adentro, “diseño de futuros”, se usa”futuros” como sinónimo de escenarios, que son una herramienta para procesos de darle sentido a los cambios interconectados, o bien para tomar decisiones estratégicas. Hace unos años, al foco de diseñar escenarios de futuros se llamaba “scenario-building”.

En resumen, son disciplinas que toman lo mejor de varios campos del diseño (el comercial, y otro más académico como el diseño crítico) y de la base de los Estudios de Futuros, y están en proceso de consolidación. Y sobre todo, aportan nuevas formas de generar procesos participativos con no solo cliente, sino colectivos sociales, de estimular sensorialmente los debates y la reflexión sobre el presente y los diferentes futuros que tenemos delante de nosotras.

Aquí se pueden agregar más campos como el Experiential Futures o Futuros Experienciales (Situation Lab…), el Sci-fi prototyping o incluso los Moonshots.

 

Futurismo, Futurología, Futuristas

Entre los colegas siempre hay la media broma de que “el futurismo fue un movimiento vanguardista de hace un siglo en Italia y Rusia”, media porque se nos olvida que lo fue. Y para qué engañarnos, el peso de su relación con el fascismo italiano es grave.

Pero también sabemos que puede ser la forma de categorizar a alguien que trabaja con futuros, o con Estudios de Futuros.

Así pues, Futurismo en castellano, y futurología/futurology han sido sinónimos intercambiables durante décadas para los Estudios de Futuros. Y a día de hoy fuera de éstos, o en su periferia.

¿Son disciplinas diferentes?

En base a la literatura más clásica de Estudios de Futuros (de finales de los años 40 en adelante), futurología se propuso en EEUU (corporación RAND…) para hablar de la extrapolación de tendencias con modelos matemáticos. Lo que hoy haríamos con Big Data para entendernos un poco. Y desde hace menos décadas, con variaciones, a la proyección basada exclusivamente con fórmulas matemáticas y algoritmos se le conoce como “Forecast(ing)”. Futurología entró en desuso en el gremio desde los años 80 de acuerdo con prospectivistas que llevan años en el campo y la literatura existente.

Ahora bien, en castellano, en España y bastante también en Latino América, se ha utilizado la palabra “futurólogo” para hablar de aquellas personas que hacen tiradas del tarot, hacen lecturas de bolas de cristal y estos ejercicios esotéricos, o incluso se utiliza como forma despectiva para alguien que especula sin ton ni son sobre el futuro. Es algo que se suele tratar de evitar en ocasiones.

El futurismo, no se había usado en el propio campo en España, por lo mismo que futurología, y por esa reacción de incomodidad con el pasado político del movimiento italiano. Por lo que no es extraño que usemos el término “prospectivista” en su lugar.

Pero popularmente, sobre todo en EEUU, se utiliza mucho, en sectores tecnológicos. Como alguien que es experto en tecnologías y tendencias de ese ámbito, y tiene alguna idea, o incluso trabaja con forecasting, u opera con unas teorías del cambio muy específicas, como por ejemplo el Singulatarianismo.

A la vez, “futurist” en inglés, se utiliza para aquellos que han estudiado y/o trabajado formalmente con Estudios de Futuros. No tiene en ese idioma tantas connotaciones negativas. Se usa de manera más natural para aquellos que también están formados, en países donde sí existe formación al respecto.

La prospectiva es una corriente más europea continental (de De Jouvenel en los años 60, en adelante), que combina forecasting con sociología, mediación antropológica, filosofía analítica, análisis cuantitativo y cualitativo con mucha formalidad técnica, y la base de que el futuro no existe como algo pre-escrito por la propia Historia, trabajando ya con la idea de futuros en plural (futuribles).

 

¿Y entonces, qué son los Estudios de Futuros?

Los Estudios de Futuros son todas las disciplinas que se encargan de investigar, analizar y entender las transformaciones y tendencias del mundo y de un entorno específico, ver cómo cambian esas transformaciones en sí con métodos propios, y extrapolar o bien estudiar hacia dónde pueden ir con una mirada de complejidad porque los cambios no van en una dirección, sino con mirada sistémica y de complejidad. Y de plantear herramientas para tomar decisiones en base a ese conocimiento de sistemas: aka estrategia (que puede incluir la aplicación en forma de innovaciones u objetos).

Los Estudios de Futuros es el campo que engloba todas las disciplinas, subdisciplinas y prácticas de trabajar con futuros basado en métodos científicos y/o estructurados (lo cual incluye métodos cognitivo-creativos, y por debatir todavía, los híbridos con el diseño).

No va de “hacer estudios” sobre futuros (solamente). El nombre se aplica como en el campo de los Estudios Culturales. Es otra forma de decir “todas las disciplinas que trabajan con eso”.

También desarrollan herramientas para reflexionar y desarrollar pensamiento estratégico, plantear la base para luego tomar decisiones basadas en datos, en conocimiento, y en el posibilismo. Por ejemplo, en forma de escenarios de futuros o de experiencias.

Y de ahí, se aplican herramientas de planificación, de cómo generar estrategias para corto, medio e incluso largo plazo.

Este campo engloba la futurología de los años 40, 50 y 60, el forecasting, así como el llamado Strategic Foresight (quizás este concepto también te suene), el cual es una perspectiva que bebe tanto de esa prospectiva europea como de la futurología estado-unidense, con orientación total a la empresa (Hines, A., Bishop, P. son buenos referentes para entrar en el tema).

El trends forecasting o el análisis de tendencias (que cubre eso, la fase de análisis y proyección de las fuerzas cambiantes en el presente) podrían incluirse en ocasiones, suele ser una de las áreas que cubre.

En sus orígenes ha sido un campo fruto de la transdisciplinariedad. Antropólogos, sociólogas, economistas, tecnólogos, estrategas empresariales, críticos culturales, historiadoras, filósofas, diseñadores, hasta gente formada en Estudios de Futuros directamente, han nutrido de métodos, marcos teóricos, formas de trabajar, estudiar y aplicar para la estrategia o la innovación.

Y a la vez ha desarrollado un corpus teórico propio, y herramientas muy características como los escenarios. aunque sorprendentemente es muy, muy desconocido. Incluso a pesar que grandes empresas puedan encargar estudios, consultoría, apoyo en innovación, a todo tipo de consultoras y agencias dedicadas a los Estudios de Futuros y el escaneo de tendencias.

Grandes instituciones como la UNESCO cuentan con profesionales, o en este último caso, con cátedras para Estudios de Futuros

El campo también cuenta con revistas científicas como Futures, y algunas universidades (no muchas, en España por ejemplo no hay nada) cuentan con programas propios.

¡Si te ha interesado todo esto, hay 2 libros que podrían interesarte para introducirte!

  • Masini, E. B. (1993) Why Futures Studies?. Grey Seal. Está descatalogado pero la CPPFS adquirió los derechos y ahora te lo puedes descargar libremente aquí! Además, este libro se recomienda como introducción en algunos másteres en EEFF, como el europeo de la Turku University.
  • Sardar, Z. (2013). Future. All that Matters. Hodder & Stoughton. Aquí más información!

 

¿Para qué sirven estos campos?

Diseño de futuros o Futures Design, strategic foresight o previsión estratégica, Estudios de Futuros…

Aunque uno engloba a los anteriores, y los dos primeros son más específicos, en general todos comparten la orientación de trabajar con los cambios que hay en el presente o un contexto dado, y dar así con las claves que pueden derivar en dar forma una realidad.

O sea, que la explicación rápida no, no es adivinar, ni predecir el futuro. Porque no existe el futuro, como decía el prospectivista Jim Dator.

Aunque es desconocido, no han sido totales ignorados. Grandes empresas, por ejemplo grandes energéticas, o empresas de la alimentación, gobiernos estatales y locales aplican muchos de esos métodos desde hace décadas.

Para no extendernos más, quizás ya has intuido de qué pueden tratar: ayudar a tomar decisiones. Y esto se traduce en decisiones estratégicas, para lo público, pero también para lo privado (una organización, una marca), o decisiones de innovación.

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