Por qué y cómo la Covid ha actuado de acelerador de otras ‘tendencias’

Índice - ¿De qué se habla aquí?

Tiempo de lectura: 10 minutos

Qué tener en cuenta para 2021. Parte 1

Que la Covid ha transformado el mundo es una obviedad. Podemos comenzar a describir qué cosas han cambiado sin siquiera ser investigadores: vivimos en el día a día los estragos que está causando. En nuestro entorno familiar, en la ruptura de la rutina diaria, en las formas de trabajar, de producir, de distribuir, de disfrutar de la cultura, y más allá.

Algo también obvio, quizás menos, es que tampoco ha provocado un borrón y cuenta nueva. Hay muchos elementos que siguen ahí. La estructura económica, aunque sacudida, continúa con normas similares, con instituciones permanentes, distribución estructural no tan cambiada, e inercias pre-covid que siguen desarrollándose… Lo mismo con las instituciones políticas. Lo mismo con la cultura.

SARS-CoV-2 es el nombre que le hemos asignado al virus que causa la covid. Pero la covid, aparte de una enfermedad, es sinónimo de una situación con impacto de fuerza directora. Más que provocar un borrón y cuenta nueva, ha acelerado algunos procesos, algunas tendencias y algunos fenómenos que vienen de muy atrás.

Ha interactuado, y como fuerza directora, ha ejercido de acelerador con algunos procesos aka tendencias. Y en otros casos, como freno.

El estudio y análisis de tendencias apropiado siempre es sistémico, nunca lineal ni de análisis basado en curvas y gráficos a secas, mucho menos de intuiciones y prejuicios.

¿Cómo y por qué ha actuado la situación covid como fuerza directora?

En este artículo exponemos algunos indicios, pero en una semana te proponemos unirte a la conferencia online para acabar de ampliarlo.

¿Qué es una fuerza directora?

Es un proceso, y esto puede incluir eso que llamamos en ocasiones ‘tendencias’. Podemos ver que genera una inercia especial, ejerce influencia o constricciones de algún tipo en el entorno que se da, y así también en otros procesos y/o tendencias. Dicho en más sencillo, puede cohibir, frenar, acelerar, ampliar o desviar no uno, sino varias tendencias y procesos en curso.

Y no existe una norma ni ecuación universal para descubrir cuándo una tendencia digámosle X acelerará, o bien hará lo contrario, frenará, un segundo proceso o tendencia llamémosle Z.

No existe una ley universal para definir una fuerza directora, sino que siempre se reconocen a posteriori (ya sea días después de ver efectos, o mucho más tarde), basado en los impactos y las propiedades que acaba desarrollando -las ciencias sociales no son cosa sencilla.

Así, tenemos el cambio climático, la arrolladora fuerza de las tecnologías digitales, el crecimiento demográfico global imparable durante más de un siglo, el crecimiento de las ciudades, la ruptura con el individualismo posmoderno, y unas cuantas más (existen por internet listas bastante asequibles, y gratuitas, buscando sobre todo “megatendencias”).

También puede ser que, al estudiar por ejemplo un sector o una ciudad, descubramos fuerzas directoras más locales. No siempre son fuerzas con carácter globalizado. Suele ser frecuente que en el contexto de ciudades, más local, una tendencia social, cultural o económica tal vez tenga una influencia más notable.

Lo relevante de esto es:

  1. reconocer qué cosas están dando forma a nuestros entornos para así reducir incertidumbres y dudas, entender el mundo que nos rodea, evaluar potenciales cambios en el tiempo (aka ‘riesgos’ y oportunidades pero con una mirada más amplia), comprender el encaje o ‘fitting’ de proyectos o políticas complejas en desarrollo, entre otros motivos y posibilidades
  2. los cambios nunca son lineales causa-efecto, y los entornos son menos predecibles de lo que pensaríamos. Las fuerzas directoras tienden a durar años (dejando atrás la obtusa idea de que el concepto tendencia se restringe solo a modas casuales, superficiales y efímeras), pero pueden emerger nuevas, o mutar, o desvanecerse, cuando se dan unas condiciones determinadas

¿Cómo ha actuado la situación Covid como fuerza directora?

Algunos aspectos son más que evidentes sobre cómo esta situación Covid ha hecho de fuerza directora. En nuestro día a día ha bloqueado planes que otrora con probabilidad hubieran seguido su curso. Ha acelerado por ejemplo la digitalización y la transformación cultural en clave digital de varias organizaciones, o ha catalizado debates sobre la transformación de las ciudades.

Por un lado, podemos visualizar la aparición de nuevos fenómenos, como:

  • Una cultura de la higiene diferente, distinta. A pesar de que no todo el mundo está de acuerdo en seguir ciertos protocolos y rituales, sí que es un cambio único. Si en la epidemia de gripe de hace un siglo se asentó todavía más el uso del jabón, o p.e. se inventaron los radiadores para hacer posible tener las ventanas abiertas y ventilar constantemente (aunque posteriormente añadimos otro paradigma que fue el ahorro energético y por eso nos parece un sacrilegio), somos más sensibles todavía con la higiene de los espacios públicos, las superfícies, el contacto físico hacia desconocidos y la distancia
  • Ha posibilitado nuevos negocios como ciertos modelos de tele-asistencia
  • Nuevos rituales de socialización (o mejor dicho, redefinición, especialmente en culturas donde somos muy de contacto físico, nos saludamos con besos, nos damos la mano…)
  • Ha provocado una crisis económica compleja, esta vez no iniciada desde los mercados de valores o el sector financiero, como las anteriores

Por lo general, podemos identificar que la irrupción de esta situación ha cambiado la inercia que seguían algunos procesos sociales, culturales, tecnológicos y económicos. Aquí va un breve recopilatorio

En economía ha… :

  • Inhibido los sectores que dependen de la presencialidad y la socialización de contacto (turismo, restauración, ocio…) y en general actividades presenciales y de contacto (atención personal…)
  • Acelerado el sector biotecnológico y farmacéutico
  • Entorpecido el ecosistema económico, con reacciones cascada, y otras dinámicas no-lineares
  • Ha acelerado a las compañías tecnológicas, que debido a la urgencia de la comunicación digital, debido a que hay más gente conectada muchas más horas, hay más dependencia de servicios que pueden actuar como substitutorios de experiencias preferiblemente presenciales (ahí el bum de plataformas como Zoom, Whereby…), etc.
  • Económico pero no business, ha propiciado un contexto volátil que ha acelerado todavía más la distancia entre los ricos más ricos (entre otros, los primeros billonarios (trillionaires) de la Historia, que son Bezos y Musk) y los más pobres (ha intensificado las vulnerabilidades económicas y sociales)
  • acelerado la experimentación de nuevos planteamientos, modelos económicos y urbanísticos, como el modelo Donut de Raworth (planes que venían de antes de la pandemia pero se aceleraron en su puesta a prueba), Rentas Básicas y condicionales, modelo de trabajo de menos horas…

En lo social y cultural (no artes) ha…:

  • bloqueado todo tipo de socialización y rituales que median con cuerpos, con el contacto (perdón por tanta repetición y obviedad, pero se debe mencionar)
  • expandido rituales y dinámicas que se hacían en experiencias virtuales, por ejemplo se ha acelerado la videoconferencia como medio
  • ha expandido sensibilidades sobre nuestra posición en el mundo con respecto a otros elementos de ese mundo. No son pensamientos que hayan aparecido ahora, a pesar de que haya llegado a más gente. Pero resuenan más: el ser humano no es el centro de todas las cosas, nuestras acciones individuales sí pueden afectar a otros (aunque no busquemos ese efecto)…
  • Ha acelerado un poco más, por extensión, la sensibilidad ecológica o del cambio climático

En lo político…

  • Las inercias geopolíticas parece que más bien se han visto intensificadas asimétricamente. La pugna entre China y EEUU no se ha cambiado por nuevos actores -porque tienen una inercia colosal, solamente podremos saber si en unos años p.e. la India va a salirse de verdad más beneficiada y Reino Unido, con Brexit sumado, va a salir de verdad perjudicado. O la UE. China ha salido más beneficiada
  • Pero a nivel más interno, local, ha acelerado a su vez una sensación de desconfianza hacia instituciones, proceso a veces nombrado como “post-truth”
  • Y esas desigualdades sociales con el mix de mayor incertidumbre es pasto de vulnerabilidad política. Algunos movimientos de ultraderecha y/o “populistas” se han visto alimentadas directa e indirectamente, por ejemplo

¿Qué se quedará, qué se irá, y por qué la situación covid ha interactuado con procesos o tendencias culturales anteriores?

Da para largo. Da, de hecho, para libros y másteres. Para investigaciones científicas y formales en propiedad.

Si partimos de la hipótesis probable de que de covid tenemos para unos cuántos años con vacunas incluidas, entonces tenemos que añadir unos cuantos factores.

Hay varios factores a tener en cuenta para hacer “predicciones” o proyecciones más precisas. O al menos mejor argumentadas.

Una de ellas es la temporalidad. Otra el contexto.

Algunos cambios, por ejemplo, nuevas prácticas sociales, innovaciones o rituales pueden ser “de choque”. Y pueden ser decisiones draconianas para buscar una estabilidad temporal. Pueden ser temporales, para adaptarse al momento, y desaparecer en cuanto el contexto cambia de nuevo (porque ei, son tiempos de volatilidad y complejidad).

Otros cambios pueden comenzar menos espectaculares, pero por lo bajini se asientan, porque siguen teniendo sentido, función y encaje en ese mundo cambiante. Por ejemplo, muchos protocolos en empresas se comenzaron como parches o apaños, pero dadas las circunstancias, claramente se van a tener que rediseñar para que sean algo más permanentes (me refiero a más de un año como poco).

¿Cómo va a afectar todo esto a organizaciones, empresas…? ¿Cómo este conocimiento nos puede servir además?

Primero de todo, para que realmente alimente una reflexión estratégica, merece la pena entrar más en propiedad de los cambios que más relevancia y sentido tienen en dimensiones locales y de entornos sociales y económicos para cada caso.

Lo importante aquí es que la situación nos muestra que el pensamiento lineal (que plantea un mundo sin fricciones, que todo se da exclusivamente por acción-reacción, causa-efecto), y el tratamiento acción-reacción en estrategias competitivas, o en políticas públicas, tienen cada vez peor encaje.

En resumen:

  • El entorno está cambiando, por lo que en un año de epidemia (y sumaremos poco a poco aspectos del cambio climático que tendrían paralelismos en cuanto a retos) vemos que es algo más probable de que cosas como protocolos, o nuevas formas de trabajar vayan a quedarse por un buen tiempo, incluso una vez vacunada una gran parte de la población global (ojalá sea pronto ya)
  • Los cambios culturales (ya sean los de empresa, ya sean sociales) son complejos y una vez en circulación, pillan mucha inercia. Lo que se traduce en algo que sabemos bien que es que luego cuesta cambiar. Los rituales que ahora ya están aposentados comenzarán a quedarse más tiempo.
    • Y esto aplica a hábitos y comportamiento también de consumo
  • A la vez, está generando inercias en economía, nuevos sectores, sectores no tan nuevos que hace 2 años no se apostaba tanto por ellos, y se desinfla un poco la expectativa de lo digital como espacio tecnológico con el monopolio transformador (que en realidad nunca lo tuvo, pero eso otro día)
  • Se van a exigir más cambios en valores sociales y éticos, y no solo desde el consumo. Da para argumentarlo aparte, pero la confluencia con ciertos cambios regulatorios no covidescos (p.e. las audiencias anti-trust a las compañías tecnológicas, o la ruptura del Privacy Shield hacia el Privacy Shield, o el Green Deal Europeo) se van a llevar bien con una mayor conciencia del papel de la tecnología en nuestras vidas, o del cambio climático. No serán solo “modas de consumidores”

Una primera conclusión

Son muchos los retos que tenemos entre manos. Y no son sencillo o que puedan solucionarse simplemente con un puñado de políticas públicas, ayudas económicas e Inteligencia Artificial. Son complejas. Y por ello hay que ser estratégicos para alcanzar mejores escenarios.

Comenzar a introducir nociones de pensamiento sistémico y complejo es la base real de cualquier intención en “diseñar el futuro”. Hacerlo en formato de talleres, conferencias o experiencias vívidas son solo medios.

Si continuamos en la misma tesitura, con la que nos han educado desde pequeñas o desde incluso algunas perspectivas clásicas de la economía, o la Historia estilo pre-años 1960, de entender el mundo desde una perspectiva simplificada, muy lineal causa-efecto, pues la forma que tendremos de tomar decisiones será acorde. Pero no por ello encajable en un mundo visiblemente complejo y no-lineal.

Como ya apuntaba, los cambios culturales son los más complicdos de haer. Ya sea a escala individual y personal (lo que nos cuesta introducir nuevos hábitos, y sobre todo, cambios de paradigmas), o sobre todo a escala colectiva. Por lo que no es algo sencillo ni cómodo de hacer. Pero necesario. A estas alturas de la Historia.

Esta transformación, sin embargo, ayuda a reducir luego fricciones con los cambios imprevistos, da una mayor dimensión de las transformaciones de nuestros entornos y por consiguiente, tomar decisiones más eficientes y estratégicas.

Es una caja de herramientas cognitivas.

Un primer paso es introducirse, sumergirse en estos temas. Ya sea por aquí, por libros sobre sistemas (desde hace unos años se le llama “pensamiento sistémico”, o “Systems Thinking” que suena más flamante), de sociología, o de economía post-neoclásica, tipo economía neoinstitucional, o más sencillo, libros como el de la Economía del Donut (no te asustes por la portada, es más sofisticado y riguroso de lo que parece por ella).

Otro libro de cabecera, aunque es más de estrategia contemporánea, es el de Dan Hill “Dark Matter and Trojan Horses: a Strategic Design Vocabulary”.

Y el siguiente paso es comenzar a estudiar el propio entorno desde estos paradigmas. En la masterclass de Sónar+D -así como nuestro taller online de Planifica para Tiempos WTF (volverá a estar disponible en una segunda edición próximamente)- encontrarás un ejercicio visual para hacerlo.

Y hay más pasos, pero esto puede ser un punto de partida.

Conferencia ‘Inercias y Emergencias’

Entre el próximo 25 de febrero y 3 de marzo entraremos en mayor profundidad en estos temas, con ánimo de recapitular y aterrizar -y en un lenguaje más cercano-, de dar sentido, este 2020 tan extraño, o “WTF”.

Una conferencia en clave online, estructurada, que estará dirigida sobre todo a personas que se encargan de la estrategia y la innovación, tanto en empresas como en sector público. Y será gratuito -bajo previa inscripción

El objetivo es revisar qué tendencias y cambios, sobre todo emergentes o que están algo invisibilizados, plantean retos actuales y en ciernes.

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CONFERENCIA-TALLER ONLINE. DEL 27  DE FEBRERO AL 14 DE MARZO
INERCIAS Y EMERGENCIAS

UNA REFLEXIÓN SOBRE LAS TENDENCIAS Y REFLEXIONES QUE ESTÁN DANDO FORMA AL MUNDO DESDE 2020. RETOS PARA 2021 Y 2022 EN ADELANTE