Si hay un concepto asociado a lo futurible, al futuro, es sin duda “tecnología”. Históricamente la tecnología se asocia como un motor de transformación humana y de revolución económica. Mientras estamos en las últimas etapas de nuestro proyecto Gen-IA-lidad, hemos pensado que podría seros interesante explicar cómo estamos enfocando un proyecto de investigación de tecnología y sociedad, y de prospectiva tecnológica. Cómo diseñamos los escenarios de futuros de las tecnologías emergentes, aunque hacemos más cosas que eso.
A la hora de relacionarnos con lo tecnológico, las personas tenemos estos esquemas mentales, unos supeditados a otro. En la realidad se afectan de abajo-arriba y de arriba-abajo, simplificando bastante:
- Entendimiento o visión de cómo funciona o cambia el mundo (el más pop, como ejemplo “la tecnología cambia la sociedad, no al revés” (determinismo tecnológico)). Algo así como una “cosmovisión” o una gran narrativa (no, nunca murieron, sorry Lyotard). La función principal de estas cosmovisiones es ayudarnos a dar sentido al mundo. Y a lo que nos pasa. Hasta que friccionan o chocan con eventos que no encajan, que nos “petan la cabeza”.
- Axiomas, supuestos, asunciones o paradigmas más concretos. Por ejemplo, “la tecnología evoluciona cada vez de manera más acelerada”. “La tecnología (sí o no) es neutra”. “Las revoluciones tecnológicas se pueden predecir, una vez comienzan el cambio es imparable, no podemos resistirnos a ellas”. Estos paradigmas responden a estos tipos de preguntas ¿Qué es la tecnología? ¿Qué consideramos tecnología? ¿qué papel en la sociedad tiene de maneras más concretas? ¿en el plano moral (por ejemplo) qué opinamos o sabemos de ésta?
- Metodologías orientadas por o hacia la tecnología: entramos concretamente en el plano de las operativas, de las formas de trabajar, o de abordar las tecnologías
En diferentes disciplinas académicas y científicas (ciencias sociales, híbridos como los Estudios de Ciencia y Tecnología (STS), ciencias empresariales…), los enfoques tecnodeterministas tienen tendencia a ser cada vez más descartados -sin significar que desprecien la tecnología en sí. Pero en el ámbito de los negocios prácticos, no.
En el ámbito de muchas organizaciones, el tecnodeterminismo tiene una presencia bastante fuerte. Esperar que una tecnología, por introducirla, genere cambios en cascada, sin que hayan sucedido cambios culturales, ni de procesos.
Existen muchos factores por los que esto ocurre en ese sector. Uno de ellos es, por ejemplo, la experiencia individual que tenemos, de la aceleración de cambios en la tecnología en pocas décadas. Como las tecnologías digitales han cambiado nuestras vidas personales y muchos sectores en pocas décadas, parece encajar y confirmar que, efectivamente, la tecnología es el motor principal de transformación social. Pareciera indiscutible, no da lugar a más dudas.
Otro factor es que las narrativas de visión del mundo, los esquemas mentales, mandan. Por ello, cuando se dan eventos que chocan contra ellas, o leemos/oímos acerca de paradigmas que no corresponden con esas coordenadas mentales y culturales, se entienden como confusos, como tonterías, ideas que hacen enfadar…
Algunos de estos paradigmas emergentes a los que referiremos se distinguen de meras opiniones o de teorías pseudo-científicas solo porque sí hay coincidencia con varios fenómenos estudiables, hay evidencias, y están estudiados. Por tanto, los cambios de paradigma tardan décadas en transpirar en todas las esferas sociales, si es que lo consiguen.
Una de las grandes transformaciones que ha sufrido el estudio de los fenómenos tecnológicos es la insostenibilidad de las tesis fuertes tecnodeterministas (determinismo tecnológico radical, puro), donde el único factor que importaría como causa de la tecnología en sí es la propia tecnología (autoredundante).
Es eso que dice que la tecnología tiene un destino paralelo al del ser humano, que es alcanzar un cénit total de la evolución, una Singularidad (el “paquete TESCREAL” sí es el cenit de estos viejos paradigmas a la moderna). La tecnología, aunque sirve al humano, no se concibe como humana, debe ser tratada entonces manera separada. Desde hace más de medio siglo.
¿Qué dicen esas grandes transformaciones, que podrían convergir en esos Estudios de la Ciencia y la Tecnología (Science and Tech Studies, STS)? Aquí van algunas ideas recapituladas como “choques de paradigmas”. No son todas, son 3 a modo de ejemplo, que pueden ser importantes:
- Primer Choque Paradigmático: la innovación tecnológica, para que suceda, necesita muchos elementos no-tecnológicos para ser posible. Necesita un tejido de personas con unos talentos (conocimientos, habilidades y formas de actuar) concretos. También, se necesita en muchas ocasiones unas estructuras organizativas adecuadas, así como unos procesos, que posibiliten y sostengan la aparición de innovaciones. Una innovación tecnológica tampoco procede ni de la nada, ni de un único antecente: bebe del conocimiento y de la existencia de varias tecnologías previas (usualmente salvaguardadas en patentes, PI…)
- Caballo de Troya, no suena esto tan nuevo, ¿verdad? En los últimos años, poco a poco, se habla más y más de la importancia de los Ecosistemas tecnológicos y económicos. O de manera más concreta, de los ecosistemas de startups. Con diversidad de tipos de actores, con roles distintos. Con acceso a un amplio rango de recursos, además de financieros
- Implicación: aunque obvio las tecnologías no son humanas en el sentido de que no son personas, son “sociales” en el sentido de que dependen de las personas y de redes de recursos, conocimientos, infraestructuras, de contextos propicios, y voluntades para poder producirse
- Segundo Choque Paradigmático: las tecnologías son también sociales
- Caballo de Troya, no es tan extraño: la consultora Gartner, durante décadas, utiliza un modelo para evaluar la posible evolución de innovaciones tecnológicas, el ciclo de Hype de Gartner. Se compone de analizar 2 aspectos o variables absolutamente distintas, aunque las correlacionan: el volumen de ruido en medios (Incl. especializados), así como su calidad, y por otro lado la madurez tecnológica. Entienden que el hype aparece cuando está la tecnología en etapa de irrupción, de innovación. Ese ciclo de expectativas interfiere en el desarrollo de las tecnologías, direccionando o reaccionando también a las tendencias de inversión
- Hecho: del mismo modo que podemos afirmar que impactan en la sociedad, la sociedad también impacta en la tecnología. A grandes rasgos, es bidireccional. Estructuras sociales y políticas pueden acotar, así como expandir, mediante la regulación pero también fondos públicos, el desarrollo tecnológico
- Tercer Choque Paradigmático: los discursos, las narrativas y la visión del mundo tecnológico afectan a las decisiones tecnológicas. En conjunto y de manera sistémica, actúan también como filtros en el mercado, y pueden retroalimentarse con otros factores económicos
- Implicación 1: tiene que ver, por ejemplo, con el fitting o encaje de mercado, la familiaridad que se puede tener con la tecnología. Estamos más familiarizadas y tenemos más expectativas de las IA porque durante décadas hemos tenido robots e IAs en pelis, series… Aunque pintadas como destructivas. En cambio, no hemos tenido en los imaginarios materiales fabricados con microorganismos -o genera expectativas negativas (asco, por ejemplo) la idea
- Advertencia, cuidado, Mr Wonderfulismo tecnológico: caer por una pendiente filosófica de idealismo, creer que en todos los casos la idea antecede a la materialización “si crees muy fuerte en esta narrativa, sucederá”. A veces, algunas innovaciones se pueden dar como fruto del azar (el hallazgo de la penicilina, una especie de “cisne negro”). En otras ocasiones, algunas ideas chocan con límites físicos y materiales, o sociales, o éticos, por tanto, por mucha idea que se tenga no necesariamente ocurre, y genera más frustración…
Todo esto es importante, porque el cómo entendemos la “trastienda” o la teoría del hecho tecnológico afecta a aspectos como:
- El cómo queremos aplicar las tecnologías
- O qué esperamos de ellas y de una transformación tecnológica
- Y cómo las proyectaremos, en qué aspectos, factores y variables nos fijaremos como importantes. Cómo diseñaremos esos escenarios de futuros de las tecnologías
¿Es todo esto compatible con lo que suele importar más en algunos sectores, por ejemplo, con la evaluación de las Deep Tech? ¿Es compatible, por ejemplo, con estimar ritmos de adopción de una innovación tecnológica, rentabilidad, impacto económico a medio o largo plazo…? Sí, totalmente.
Estos enfoques que aparecieron desde los años 1980, aproximadamente, pueden aportar más herramientas para evaluar las tecnologías.
Para ayudarnos identificar factores y variables más relevantes y situadas, más allá de PESTEL+V, un marco de trabajo de estrategia y futuros, generalista, que significa tener en cuenta lo Político, lo Económico, lo Social, lo Tecnológico, lo Ecológico, lo Legal (Regulación) y los Valores sociales, culturales, morales.
O incluso encontrar nuevas preguntas más significativas.
¿Y todo esto, entonces cómo se hace, cómo se aplica? ¿Cómo nos sirve para estudiar el desarrollo tecnológico o sus posibilidades, o los futuros de las tecnologías?
En un próximo post os lo explicamos con un framework más sencillo para comenzar por algún lugar.
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