En muchas ocasiones de la Historia, tanto reciente como anterior, el propio devenir nos ha sorprendido con fenómenos o desenlaces inesperados. Nos muestra que los propios modelos mentales que tenemos del mundo son simplificaciones. Nos muestran que lo que esperamos del futuro no siempre, necesariamente, se va a cumplir. Pueden emerger innovaciones inesperadas. Fenómenos ambientales especiales. Derivas económicas descontroladas, descubrimientos fortuitos que desvían al cabo de unos años el transcurso de la evolución social y tecnológica… ¿Cómo prepararnos para estos cambios?
La preparación ante estos cambios puede tener dos órdenes o planos, que necesitan complementarse para dar con transformaciones reales. Ya sea a escala de país, ya sea a escala de una empresa desde sus dominios. Resumiendo muchísimo:
- Material, la de la acción y las infraestructuras
- La cognitiva, psicológica y epistemológica. El dominio de los modelos de visión del mundo, los modelos de trabajo, los sistemas de creencia y la ordenación del conocimiento
Uno de los objetos estrella de viejas y nuevas disciplinas como el “Diseño de futuros”, el Strategic Foresight, la Prospectiva y, en general los Estudios de Futuros, son los Escenarios de futuro. En ocasiones vistos como un producto final muy atractivo y visual, en realidad son herramientas para diferentes finalidades.
Volviendo al punto anterior, operan desde un mínimo estudio y entendimiento del mundo, pero tratan de asomarse a las posibles consecuencias y evoluciones de los retos, para dar con nuevas lógicas de actuaciones. Los retos del presente no siempre se pueden solucionar por completo en el presente (inmediato). Es en el presente cuando podemos solventar los retos emergentes del futuro, con intervenciones sistémicas.
Los escenarios, en sí, no son una herramienta exclusiva de las disciplinas antes mencionadas. En conjunto, existen muchas metodologías, métodos y técnicas, que en función del propósito, de los valores o el enfoque disciplinario y del proyecto tendrán más o menos valor
Otros campos como la Economía, las Ciencias Políticas, las Ciencias de la Tierra o la Climatología también llevan décadas elaborando escenarios. Aunque tradicionalmente tienen un enfoque basado en las proyecciones estadísticas de una serie de datos históricos, de una o varias variables correlacionadas.
Por ejemplo, el IPCC nos ofrece siempre, en sus importantes informes, escenarios basados en el aumento de las temperaturas y otros factores, y nos describen cómo se modificarán los diferentes climas del planeta en los próximos años.

Cada vez que vemos que se vienen elecciones, diferentes fundaciones y consultoras especializadas generan sondeos y previsiones, luego escenarios, basados en cosas como la previsión de los votos, o los “pactímetros” (posibles pactos para formar gobiernos, e implicaciones).
O en Economía y Finanzas hay costumbre en realizar escenarios basados también en proyecciones refinadas de datos para todas las escalas: de ingresos y balanzas, de evolución del PIB…
Ahora bien, en otras disciplinas -de nuevo, no de manera exclusiva en Estudios de Futuros- existe la cuenta de que las previsiones basadas solamente en datos numéricos, el viejo Forecasting, no es suficiente en situaciones de cierta complejidad (diversidad de variables de muchos ámbitos diferentes, donde intervienen churras, merinas, manzanas y peras a la vez) para dar cuenta de una situación habitual: aquellas tantas veces que la historia o el presente da un volantazo a “lo que se suponía que debería ocurrir”. Con tendencias perfectamente estables según los datos, o dinámicas previsibles descritas en complejas ecuaciones, incluso. Volantazo que nos lleva a escenarios menos probables, o incluso impredecibles por completo.
Es por ello que, desde los años 1980, también se habla de futuros en plural. No porque vayamos a vivir en multiversos, sino porque el futuro no es predecible, en su totalidad. Por ello, la única manera de anticiparnos, o de generar alguna relación proactiva con lo que puede devenir, es relacionándonos con una diversidad de posibles escenarios. Esto también se hace con forecasting (proyecciones estadísticas o estocásticas basadas en datos), tipo “el bueno, el no tan bueno, y el menos bueno”.
Pero en este caso, se diversifican más diferentes escenarios entre diferentes supuestos y muchos más factores, también sociales, subjetivos en juego…
¿Qué es un escenario de futuro?
Un escenario de futuro es una descripción -en muy contadas ocasiones puede ser una “prescripción” o recomendación- de un posible desenlace futuro, específico, situado y local.
Puede ser a corto, medio, largo o larguísimo plazo, según se desee o necesite, pero por definición se basa en cosas que no han sucedido (por definición de lo futurible) pero tienen una mínima posibilidad de suceder (posibilidad, ¡distinto a «pensabilidad» o «plausibilidad»!).
Puede tener muchos formatos de expresión posibles, en ocasiones combinados:
- Un conjunto de gráficos con proyecciones
- Una descripción en texto, muy similar a un relato -el grado de poética dependerá no solo de la pericia de quien elabore, sino de otros factores
- Idealmente acompañado de los datos e información de cambios y tendencias y actores actuales, de donde se basa la fundamentación de los argumentos
- Imágenes, renders, ilustraciones de algunos aspectos
- Vídeos, similares a cortometrajes
- Objetos diegéticos, a lo diseño especulativo. Por poder, pueden ser hasta mockups, entornos “fake”…
- O incluso espacios, experiencias diseñadas y simulaciones participativas (o LARPs), a lo Experiential Futures
- Simulaciones computacionales, basadas por ejemplo en tecnologías afines a las usadas para los Digital Twins, al alcance de grandes presupuestos y supercomputación
En cierto modo, lo que entendemos como “escenario de futuro” es una consecuencia o resultado de un proceso de proyección. O de especulación.
Se pueden crear intuitivamente -aunque los usos para planificación o diseño de principios estratégicos, con efectividad real, serán más limitados-, o se pueden hacer con métodos y procesos que existen desde hace décadas. O diseñar a medida incluso. Hace unas décadas a eso se llamaba “Scenario-building”, pero en ocasiones se le llama “Diseño de futuros” solo a la construcción o diseño de escenarios.
En todos los procesos modernos, todos, tienen en común tener una visión trans-sectorial y un poco sistémica, como poco. Por ejemplo, se habla de utilizar constantemente PESTEL, que es plantear a la vez desarrollos, impactos o transformaciones tanto Políticos, Económicos, Sociales, Tecnológicos, en el o desde el Entorno ‘natural’, y/o Legales.

Cambio(s) de paradigma(s) sobre los escenarios, sobre el futuro y lo posible
Antes de explicar para qué sirven, quizás vale la pena compartir este aspecto más importante que no superficial.
Se dice que el mayor cambio de paradigma sobre lo futurible es cambiar del “futuro” a los “futuros” en plural, dado que en los congresos profesionales está cambiando el lenguaje sobre las expectativas de futuro (el lenguaje está cambiando). Un paradigma realmente más transformador es la ruptura de ver el mundo en su totalidad como algo predecible.
El cambio de paradigmas no es tanto hablar de “futuros” en plural, sino sobre todo el reconocimiento de que es imposible predecir “sistemas” (o redes) complejos y sistemas de o con sistemas. Es decir, predecir con cierto grado de detalle la realidad de sectores económicos, o de barrios, o más aun de ciudades, o de colectivos sociales, o de transiciones ecológicas y sociales.
También en el sector tecnológico y financiero -que suelen ir de la mano- se fue viendo desde los años 80, 90 y 2000s la volatilidad y velocidad de cambios en sus propios ámbitos.
Los planes de 5 años vista -basados en un único escenario ideal o 2-3 variaciones- se volvían absolutamente inservibles. El giro al lean management, a la exploración de los cambios del entorno basados más en ensayo y prueba-y-error junto a la medición constante, devaluaron hasta un cierto grado el valor del conocimiento del entorno de una escala un poco mayor. Porque el marco mental está con los pies más en el lado de la previsión predictiva (aunque más fluida), que no en la exploración sistémica.
Lamentablemente, han tenido que ocurrir diferentes fenómenos en nuestra historia reciente, en estos últimos 4 años de manera más significativa, para que sea más reconocible que el mundo no es predecible, ni es lineal en sus cambios (cadenas de una causa-un efecto-una causa-un efecto…), ni reducible solo a lo tecnológico ni a los mercados solamente.
Los contenidos (conferencias, artículos…) de “El Futuro™ será así” como forma de tranquilizar, emocionar sin provocar tanta fricción, y controlar el discurso de lo conveniente van perdiendo un poquito de credibilidad en algunos ámbitos (aunque también es lo que en ocasiones nos gustaría escuchar: dime cómo será el futuro, así no me sorprende para mal).
Si no hay fricción, incomodidad ni implicaciones reales, no es un cambio de paradigma o de marco mental colectivo. Aunque pueda ser útil en otros sentidos el discurso de turno.
Los marcos mentales colectivos más profundos, vinculados en ocasiones con las revoluciones científicas a las que el filósofo de la ciencia Thomas Khun aludía en los años 1960 y 1970 como «cambios de paradigma», implican un cambio muy bestia de ver el mundo.
También implica que hay unos colectivos que cambian antes -incluso con diferencias de años y décadas- y son tratados de locos, herejes, o incomprendidos.
Esto entra en contacto con otro problema: la realidad que es independiente de nuestra mente (la que no «construimos» como explicación final de lo que nos rodea, sino la que es, en crudo) evoluciona a pesar de nosotros. Por decirlo de algún modo. Y si tenemos unos marcos mentales que conciben que el mundo va hacia otras direcciones, se dan, de nuevo, fricciones y sensación de gran extrañeza, poco sentido, cuando no coincide con la evolución del mundo en sí.
Las posibilidades se expanden, y acaban donde los límites físicos comienzan(decir que todo es posible, suena bien, pero es un mal asesoramiento). En cambio, hay muchas posibilidades que pueden ser Impensables (o Implausibles), y muchas Imposibilidades que pueden ser Pensables (o Imaginables sin más 🙂 ).
Hay también un trabajo importante por hacer, antes de poder lidiar con los nuevos retos emergentes y plantear acciones, de expandir lo imaginable pero también conectar con la creación de sentido.

Esa transformación de paradigmas sobre lo futurible o sobre la visión del mundo, por suerte para algunas, no está comenzando a cambiar ahora, sino desde los años 1950. No solo por los Estudios de Futuros. Lo que ahora llamamos Ciencias de la Complejidad y comenzó como «Cibernética» «Teoría del Caos», entre otros, inició también esta transformación en ver un mundo dinámico, rico, con escalas o “zooms” que operan con diferentes reglas…
Lo que sí ahora, en cambio, está transpirando estas ideas más «abstractas», en cosas más concretas, y adoptándose en más esferas, como los negocios, la sostenibilidad, el diseño. En parte también porque el contexto nos lo demanda.
Por otro lado, hace unas décadas, cuando se hablaba de «futuros alternativos» no solo se trataban en clave de pluralidad de posibilidades, sino a favor de la inclusividad de diferentes realidades situadas, de diferentes miradas, de voces y colectivos o stakeholders. En defininitiva, huir del «Futuro Oficial(™)» cómodo y abrir las miras, o tener en cuenta diferentes agentes de interés e impacto.
¿Para qué sirven los Escenarios de Futuros?

Más o menos se puede intuir algunos usos de los escenarios de futuros. En ciertos círculos, la expectativa de su utilidad habitual habría sido la predicción. Con las predicciones, se espera además de anticipar, pues controlar. Controlar un mercado, controlar la evolución (y desviar la evolución idealmente), o sacar provecho de las inercias del entorno.
Pero como hemos visto, en un mundo que es complejo y además se ha complejizado (perdón por la redundancia, pero son 2 cosas diferentes a la vez), la predicción implica apostar nuestra atención y las naranjas a una única cesta.
Bajo los nuevos paradigmas de gestión y de articulación de transformaciones, los escenarios pueden servir para varias cosas (algunos métodos servirán mejor o peor para cada uno de los siguientes puntos):
- Generar discusiones y plantear, o señalar, las nuevas lógicas y nuevos marcos emergentes para actuar
- Escenarios para comunicar conclusiones de un análisis de sistemas complejos, desde sus implicaciones, de una manera más inmersiva o estimulante
- Escenarios como herramientas para generar debates o abrir percepciones:
- Inspirar cambio social al visualizar posibilidades más optimistas
- Reflexiones, poner en tela de juicio creencias que damos por verdades incuestionables…
- Generar reflexiones críticas sobre sociedad, tecnología, negocios...
- Escenarios para entender mejor los diagnósticos de un entorno, incluyendo sus incertidumbres, para valorar diferentes posibles desarrollos
- Pueden provocar, pero pueden haber evaluaciones que determinen que un entorno tendrá partes que evolucionen de manera “aburrida” o poco sorprendente
- En el proceso de estudiar las relaciones entre tendencias, procesos y agentes, obliga a estudiar no solo los elementos individuales (esas tendencias, esas señales débiles…) sino sus relaciones, o idealmente los sistemas, el todo además de sus partes. Por tanto, incide en explorar otros ángulos de análisis, a detectar mejor las incertidumbres, y a extraer diagnósticos un poco más completos
- Escenarios-Visión o Estrellas Polares (North Stars). No solo inspiran, sino que son “brújulas” o representaciones de misiones, decididas por un conjunto de personas, para alinear y comunicar estrategias y actuaciones, el hacia dónde se quiere ir a pesar de los retos concretos o inesperados. Idóneos y usados para (una nueva forma de) planificación estrategia, innovación social…
No es una lista super exhaustiva o representativa de todas las aplicaciones, pero quizás ayuda a dar cuenta de las formas más usuales.
Para conseguir esos propósitos, se deberán escoger los métodos más adecuados.
¿Qué diferentes métodos y técnicas existen?
Actualmente hay muchas técnicas, más allá de métodos intuitivos. O creados a medida.
Algunas técnicas no solo proceden ya de Estudios de Futuros. Pueden proceder de disciplinas científicas, o de otros muchos enfoques. Por ejemplo, en los marcos Agile o Scrum, en las reuniones de retrospectiva, pueden darse algunos ejercicios de reflexión sobre “micro-escenarios”, de planes de acción a corto o medio plazo (en sus escalas temporales tan rápidas)…
En Estudios de Futuros se han propuesto diferentes formas de clasificar los métodos según el tipo de razonamiento que se utilice (deductivo, inductivo o abductivo), o el tipo de enfoque (exploratorios, normativos…), más académico tal vez.
Por otro lado, algunos métodos se pueden simplificar o adaptar y llevar al terreno de talleres participativos o co-creativos. Pero otros requieren elaboración especializada y tiempo de trabajo. No son tesis doctorales ni proyectos de ingeniería, pero hay temas complejos que requieren un diseño de investigación mínimo y suficiente. Porque esto es importante aclararlo, los métodos co-creativos también tienen límites, como Workshops con públicos con diferentes conocimientos, y es importante saber cuáles y dónde están, y cómo sacarles partido.
Escoger los adecuados dependerá, como con todo, del propósito. Del mismo modo que un martillo, un destornillador y una batidora tendrán diferentes posibilidades de éxito en montar claras al punto de nieve.

Aquí van algunos ejemplos:
- Los clásicos que quizás se pueden hacer fáciles:
- Matrices 2×2. Escoges 2 ejes sobre los que hay cierta incertidumbre sobre su evolución, los diseccionas en 2 polos cada uno de “más intensidad, menos intensidad” (por ejemplo) y en cada casilla de la matriz o según sus coordenadas se puede construir escenarios de variables un poco limitadas
- Rueda de futuros o Futures Wheels. En esta guía para institutos encargada por INTEF se explica paso a paso -¡aunque existen muchas más explicaciones googleando! También se puede refinar su uso y llevarlo a un nivel más intrincado de trabajo, con más datos…
- Basados en arquetipos de narrativas, transformaciones. El más famoso son los 4 futuros de Dator donde se describen 4 posibles transformaciones sociales básicas: Crecimiento Continuado, declive y estancamiento o Colapso, Transformación, Sociedades Disciplinarias. Implica crear 4 escenarios de futuros plausibles que encajen con las características de cada “arquetipo” de futuro. Dator y su equipo, sin embargo, no lo usaban como único método, sino que lo utilizaban al final de procesos de análisis de tendencias y procesos más complejos, y tras aplicar otros métodos de proyección. Una técnica más para la comunicación persuasiva de diferentes posibilidades
- 3 horizontes (tiene variaciones): el modelo SIR de epidemiología hecho modelo arquetípico de evoluciones sociales y tecnológicas. Aquí puedes ver cómo se pueden hacer
- Backcasting: una vez tenemos claro donde queremos llegar, entonces vamos de ese escenario ideal hacia el presente, planteando tanto posibles eventos, o incluso acciones y estrategias que necesitaremos desplegar. Puede parecerse a otras técnicas muy usadas en gestión de proyectos, planificación de políticas urbanas…

- Clásicos que necesitan mucho más trabajo:
- Delphi y métodos crowdsourced: métodos que implica invitar y conversar, por separado o juntos, con expertas en materias o temas críticos, o incluso invitarlos de modo directo o indirecto a co-crear o valorar escenarios
- Matriz de impactos cruzados o MicMac (aunque para entornos más «inestables» o complejos, con muchas incertidumbres, puede ser algo ineficiente)
- Causal Layered Analysis o CLA, el del iceberg que jerarquiza eventos en la superficie, hasta los mitos y marcos mentales
- Middlecastings varios
- Análisis morfológico
- Métodos combinados con Systems Thinking y afines
- Metodologías basadas en Teoría de juegos (no tiene que ver con el diseño de juegos o gamification)
- Métodos mixtos futuros y participación, con aderezo de observación y análisis etnográfico, mucha traducción a diferentes tipos de públicos, en forma de talleres co-creativos…

Efectivamente, se pueden combinar entre ellos. Y hay muchos más, pero para dar a conocer algunos de los más conocidos ya podría ser una lista exhaustiva.
Más allá de los escenarios: otros abordajes
Los escenarios de futuros no son una herramienta mágica. No constituyen el único elemento necesario para transformar la realidad (en parte, ¡ojalá fuera tan sencillo!). La imaginación y ampliar la visión del mundo son importantes, pero se necesitan más acciones para materializarlo, más aun cuando son cuestiones sistémicas. Y paciencia, sumando ingredientes.
Los escenarios de futuros tampoco constituyen todos los métodos de Estudios de Futuros, ni son la herramienta exclusiva de las diferentes disciplinas que constituyen ese campo (Strategic Foresight, Prospectiva a la francesa, Diseños especulativos y de futuros…).
Aunque pueden ser un excelente soporte para comunicar o provocar, o visualizar escenarios deseables (más allá de lo probable), para tratar con lo que va deviniendo y con diferentes escalas podemos tener varios abordajes y metodologías que traten con el análisis del entorno más riguroso, la gestión de las incertidumbres, con diferentes intereses de diferentes actores…
Intervenir y participar en co-crear mejores futuros, por ejemplo, requerirá muchas otras fases, antes y después. Generar un mayor entendimiento de la innovación y hallar ideas “locas” un poco más arriesgadas, requerirá otros enfoques.
Para introducir estas metodologías en los procesos de las organizaciones implica más que aprender esas técnicas de futuros. Implica trabajar con la cultura, y transformar en parte esos procesos de trabajo.
En Postfuturear utilizamos muchos de esos métodos o los acabamos “deformando” y adaptando en función de los criterios de cada proyecto, y generando luego nuestra propia metodología para la transformación y los escenarios
¿Quieres saber qué hacemos?
Síguenos en nuestro canal de Telegram