Cómo se está aplicando los ODS en el contexto empresarial y de organizaciones no públicas

Índice - ¿De qué se habla aquí?

Tiempo de lectura: 12 minutos

En el anterior artículo desglosaba un poco qué son los Objetivos de Desarrollo Sostenible u ODS (es recomendable que, si no sabes qué son, leas ese artículo para poner en contexto). También revisamos algunos factores que han hecho que se vuelva un “temazo” en los últimos años.

En éste vamos a ver algunas de las fórmulas que se están aplicando desde entornos más pequeños que un gobierno, sobre todo desde las empresas.

Lo que sí, dejaré aquí el recopilatorio oficial para tenerlos más a mano

Un marco para la Responsabilidad Social Corporativa

Los ODS han atraído la atención a las y los encargados de las RSC. Dada la progresiva fama de estos objetivos internacionales, son algo así como estándares reconocidos sobre el impacto social y medio ambiental.

En este contexto, la forma más simple de aplicación suele ser una revisión comparada de las viejas RSC con los ODS.

Es decir, se usa la lista de ODS como una especie de checklist o lista de indicadores para medir algo así como el nivel de sosteniblidad de una empresa. En este sentido, puede ser tanto una primera aproximación para introducirse, como la confusión de que la única forma de aplicarse es desde una lente de la comunicación y la marca.

Esta orientación es donde más críticas tiene este tipo de ejercicios. Puede resbalar con suma facilidad al greenwashing, el socialwahsing y otras formas de lavado de imagen contraproducentes.

Si la RSC se orienta como una herramienta de comunicación, algo así como una lista de buenos propósitos y valores ideales, sin un plan de integración en la cultura empresarial escalado en el tiempo, o como un documento que luego no se puede aplicar internamente debido a enormes incoherencias con la forma de producir, con la cultura de contratación o de trabajo, pues será eso, usado como herramienta de limpieza de imagen efímera.

De hecho ya existe el concepto “SDG Washing” (SDG es la versión inglesa de los ODS, de Sustainable Development Goals)

Para que tenga algún sentido en una Responsabilidad Social Corporativa que sirve como caja de herramientas para evitar ya no solo crisis de imagen, sino además evitar contribuir en alimentar los problemas a los que aluden los ODS, otra posible orientación es la de usar los ODS como marco de análisis más estructural.

Dado que van acompañados de múltiples indicadores y metas, pueden servir de orientación para analizar algunas “externalidades” o impactos impensados negativos que pueda generar colateralmente la empresa. O sus productos. O su modo de producir. Pero también para medir el alcance positivo que en ocasiones no se mide.

Por ejemplo, una posibilidad podría ser usando un diagrama de araña de uso interno, a falta de algún marco internacional de medición. Aunque ya existan consultoras especializadas que están elaborando sus propias herramientas. Y en este artículo te propongo un proceso sencillo de aplicación

O un tablero estilo semáforos, las posibilidades son varias, y existen herramientas y marcos de análisis muchísimo más avanzadas, rigurosas y parametrizadas.

El objetivo no es únicamente “cumplir con los ODS” mientras la estrategia general de la organización va en otra dirección, sea cual sea ésta.

El quid de la cuestión es que todo encuentre un punto de mayor equilibrio y coherencia posible, que la RSC no sea un “colgajo” dedicado solo para la comunicación.

Detenerse un poco de tiempo a reflexionar qué sentido tiene cada ODS con toda la organización es una buena inversión de tiempo en cuanto haya un poco de interés.

Por ejemplo, trabajar igualdad de género revierte en mejor bienestar, el equipo trabaja mejor, el “talento se retiene” un poco más, y se contribuye con un grano de arena a cuidar un entorno más igualitario.

En cambio, como quizás hayas reparado ahora o en alguna ocasión, realmente esos ODS están pensados para la escala de países, no para pequeñas entidades.

¿Qué sentido tendría el Objetivo 14, sobre la Conservación de la Vida Submarina, para una agencia de comunicación?

De manera directa, seguramente ningún sentido. Como mucho, se pueden plantear, de nuevo, acciones filantrópicas o acciones secundarias (por ejemplo, evitar el consumo de pescado en la empresa en los eventos, pescado con técnicas agresivas para el fondo marino). En cambio, para una empresa de conservas tendría mucho más sentido ese ODS14.

Así pues, el encaje de los ODS no puede depender exclusivamente de métricas genéricas, incluso si fueran internacionales. Sino que se deberían hacer a medida. En este artículo amplío con más profundidad esta reflexión

 

Como lenguaje e indicadores para la inversión de Impacto (Impact Investment)

Otro espacio donde los ODS están adquiriendo importante reputación es el mundo startupero. Aunque no ocupen tanto ruido en medios como Techcrunch, poco a poco van emergiendo startups e iniciativas tecnológicas que utilizan los ODS como un “pick your challenge”.

Algo así como la selección de unos pocos Objetivos de referencia en los cuales se concentran para crear soluciones, sobre todo de orden tecnológico (lo cual daría pie a reflexiones sobre el llamado solucionismo tecnológico respecto un mundo de problemas retorcidos, complejos, “VUCA”).

Por ejemplo, en un evento organizado por Aticco y BizBarcelona en torno a los ODS, a principios del 2020, se presentaron 3 startups españolas y se creó una mesa redonda por título “Casos de éxito de emprendimiento incorporando los ODS”

Las startups en cuestión fueron Heura Foods, Tapp Water y Designable:

  • Heura Foods consideraban que, si podían coincidir con algunos ODS, éstos podrían ser los vinculados a la alimentación (2), la salud (3) y con el cambio climático (13). Pero su propósito no parte de un “pick your challenge” de los ODS. Sino que esperan contribuir, en su ejercicio comercial, a reducir la carne animal de las dietas de sus consumidores, cuya producción industrial está demostrado que causa unas importantes emisiones de gases de efecto invernadero como el metano
  • TappWater eran presentados sobre todo con el reto vinculado al acceso de agua limpia (ODS6) y al de fomentar modelos de consumo más sostenibles (ODS12) al facilitar la reducción de agua embotellada en plástico y mejorar la calidad de agua en las casas
  • Designable decían que, por acercarse, lo harían más al objetivo vinculado con Ciudades y comunidades sostenibles (ODS11) sobre todo, al incidir desde su actividad en diseños de viviendas autosuficientes (de obra nueva) y una plataforma que permita una comunicación más directa con los propietarios

Ahora bien, éste es el aspecto importante a aclarar: muchas empresas que nacen con una orientación “caballo de Troya” con actividad comercial, hacia un propósito social, no lo han hecho desde los ODS.

Lo hacen con una mirada más concreta en retos específicos locales o globales. Como es el caso de los 3 ejemplos anteriores. Con sus conflictos y contradicciones hacia un modelo sostenible purista.

En distintos eventos que se han ido dando en torno al mundo corporativo, también en torno, por ejemplo, a la Fundación Ship2B, los ODS se han convertido en un formato de lenguaje común para concretar, en parte, cuál es el enfoque de mejoría o de impacto positivo concreto de una iniciativa.

En este sentido, también ha emergido un mercado de inversión “de impacto” o incluso “activista”, así como una nueva orientación de la filantropía corporativa conocida ahora como “Venture Philantropy”.

Del mismo modo que algunas grandes multinacionales y empresas consideran invertir en startups y spin-offs como espacios de I+D+i para alejar y distribuir el riesgo financiero, en vez de un equipo interno, pues parece que está habiendo un fenómeno paralelo con la filantropía clásica hacia startups de impacto.

También se ofrece como otra vía para “ampliar” el impacto de la RSC.

Ship2B tienen un artículo reciente en castellano explicando qué es

 

Un disclaimer: disonancias y contradicciones irresueltas varias

Aun así, es importante añadir una perspectiva incómoda, y es que entrar en una posición de inversor, ya sea en la modalidad o el tipo de empresa que sea, con una expectativa de crecimiento explosivo, o de performance similar a la de un competidor que tal vez no esté incluyendo el mismo tipo de planes sostenibles, a la par que defender unos nuevos planes hacia algún tipo de sostenibilidad.

La exploración de modelos más sostenibles puede implicar cambiar estructuras de producción, origen de materiales, estructura de costes humanos mayor…

Durante décadas, se ha observado que parte del crecimiento actual se ha sostenido en el recorte de gastos, incentivando decisiones como apostar por lo que sale más barato, por ejemplo usar aceite de palma extraído de las junglas indonésicas, en vez de aceite de oliva local, o deslocalizar la producción en países donde “el coste laboral” es menor. Nada nuevo bajo este sol.

Por eso, en cuanto una organización inicia un proceso de transformación, reestructuración compleja, etcétera, para ser más sostenible o “purpose-driven”, va a tener bajo parámetros clásicos y exclusivamente económicos posiblemente una evolución “peor”. O no.

En entornos de “impact venturing” se está insistiendo en que las empresas más sostenibles tienen mejores resultados.

Recientemente Danone se ha visto involucrada en un caso donde estas disonancias cognitivas (queremos ser activistas y coherentes pero… resultados) han hecho mella. En Financial Times tienen esta noticia para reflexionar.

Pero no es el único caso a tener en cuenta para hacer esta reflexión. -Ni tenemos toda la información para entender exactamente qué ocurre, pero este tipo de noticias no son extrañas.

La cultura y las herramientas de medición también están ligadas a los valores y la visión del mundo que tenemos.

La existencia de disonancias cognitivas de este tipo resultan de cuando existe una tensión irresuelta, y luego aparecen los conflictos internos, entre dos o más sistemas de valores, que pueden ser contradictorios, complementarios, o incluso dominios y reinos aparte entre sí.

Además, la sostenibilidad una cuestión que está en debate, con hechos que chocan contra ese “sentido común” de que lo sostenible no aporta, ni tiene incentivos, vs indicios de que indican completamente lo contrario incluso con sistemas de medición clásicos hechos para un mundo de crecimiento imparable.

Este tema merece una evaluación más cuidada, revisar críticamente el tipo de parámetros que se escogen para evaluar el provecho de una empresa o entidad, lucrativa o no, cuyo propósito no es generar ya dinero, sino de estimular positivamente un área social o reverdecer algún aspecto del medioambiente.

De nuevo, depende bajo qué valores, criterios y marcos de visión del mundo se evalúa.

 

Empresas que nacen con una orientación hacia el impacto positivo

Antes mencionaba el evento en el cual presentaron 3 startups con una orientación afín a los ODS. Sin embargo, no nacieron aparentemente para responder a los ODS, sino a objetivos diferentes a los ODS.

Por ejemplo, Heura Foods insisten en que nacieron para ofrecer una alternativa asequible, sostenible y rica a la carne animal. Una fuente de proteinas más ética. Pero no tenían en ningún momento los ODS en mente para definir sus objetivos.

Más allá del mundo startupero, durante décadas han ido emergiendo no solo entidades sin ánimo de lucro, sino también empresas con objetivos que van más allá del clásico propósito “generar dinero”. No es un fenómeno nuevo ni moderno, aunque de momento no haya trascendido.

Parte del enfoque de este tipo de empresas gira en cómo:

  1. reducir las externalidades o impactos negativos en el entorno. Ya sean al medio ambiente o al entorno social
  2. No caer en malas prácticas como por ejemplo una cultura racista o que discrimina por motivos étnicos, o un modelo de producción que genera residuos tóxicos
  3. contribuir a un impacto positivo, por pequeño que sea, mejorando algún reto incluso local o muy específico (por poner un ejemplo concreto, la Fageda se creó como iniciativa para generar tanto espacios de trabajo para personas con diversidad cognitiva que suelen tener muchas dificultades para encontrar autonomía económica, y como espacio de experimentación)

Para ello, uno de los procesos necesarios para encontrar un modelo afín es reflexionar en cómo estratégicamente se pueden usar diferentes elementos de la organización, como la cultura (formas de trabajar, de comunicar, etcétera), el modelo productivo o la distribución para ejercer algo de ese impacto. Hay bastantes ejemplos casi de manual, como es el de Patagonia

Este tipo de iniciativas y empresas han tenido como principal reto la sostenibilidad económica y ha sido un motivo, de varios, para infravalorarlas. No responde a una única causa porqué esto sucede, y da para largo.

Pero las personas que lideran estas iniciativas son pozos de sabiduría en muchas ocasiones sobre cómo encarar organizaciones “con propósito” (distinto al de “generar dinero” como misión principal) y los retos derivados de afrontarlos.

Son aquellas cuyo propósito directamente se enfoca en lidiar con un reto social o medio ambiental. O crear una estructura de negocio que cuida a los propios trabajadores. Existe todo un territorio económico, infravalorado, que es la Economía Social.

Por ejemplo, en la cultura cooperativa tienen desde hace años desarrolladas filosofías y marcos de trabajo para modelos laborales más inclusivos e igualitarios (que apelaría con el ODS 10 – Reducción de las Desigualdades), y de reducción del impacto negativo en el entorno.

Zonas como Euskadi, Catalunya, Andalucía, o La Rioja tienen bastante tradición al respecto que puede servir para nutrir de experiencias y aplicaciones prácticas.

 

Retos y limitaciones de los ODS

Los ODS sirven de marco de trabajo para introducirse aproximarse a los retos globales de una manera más “aterrizada”, más comprensible.

Incluyen metas, y existen poco a poco más literatura y casos que ayudan a conceptualizar cómo se pueden integrar dentro de las organizaciones, como por ejemplo:

En tanto que estos objetivos están desarrollados hacia la escala de naciones y territorios, con múltiples tipos de actores, y con las herramientas de carácter público de las que suelen disponer los gobiernos, requieren siempre mucho ajuste y adecuación para casos más pequeños.

Una tendencia que se ha visto en algunos ámbitos, como ya explicaba antes, ha sido la de seleccionar los ODS como un atajo de menú en el cual se pueden escoger los retos que más a gusto convengan, e ir escalando a través de unos KPI old-school.

Una cosa es que sea una aproximación introductoria hacia los retos globales. Otra es que sea la aproximación generalizada a largo plazo, que puede tener sus limitaciones y contraproducciones.

La realidad es que los ODS derivan de retos complejos reales, como el cambio climático, la acidificación de los oceános, las desigualdades económicas generalizada en muchas economías regionales, las desigualdades de género, entre otros.

Y como tal, aunque esto suena muy abstracto, los ODS tienen interrelaciones entre sí, como explicamos en este artículo (entra en mucha más profundidad, artículo más largo)

Del mismo modo que necesitamos hacer ajustes de los ODS y crear indicadores tipo “KPI” u “OKR” derivados a medida, también se necesita entender de manera estratégica los retos más locales, el punto de partida, la cadena de valor y otros aspectos relevantes.

En este sentido, han ido apareciendo en, también las últimas décadas, otros marcos mucho más desarrollados, como la economía circular (porque va más allá de las famosas 3Rs Reducir, Reutilizar, Reciclar) para, sobre todo, los materiales y productos físicos, o la Economía del Donut, o por ejemplo enfoques inspirados en patrones naturales (como la biomímesis).

Seguramente, una vez pasada una primera ola de interés, y se relativice también la tendencia “purpose-driven orgs”, estos enfoques pueden ir tomando relevancia para encarar la complejidad y así hallar mejores maneras de tomar decisiones consistentes.

>>>En este artículo ya citado, si te has quedado con ganas, entraré en profundidad a reflexionar sobre varios aspectos metódicos, éticos y estratégicos de los ODS.

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