Introducción a los Objetivos de Desarrollo Sostenible u ODS. ¿Por qué se “llevan” ahora en el mundo corporativo?

Índice - ¿De qué se habla aquí?

Tiempo de lectura: 12 minutos

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible se están convirtiendo en los últimos años en un icono de la política a todas las escalas. Al menos en la superficie. Varios políticos llevan el pin en muchas ocasiones, y es un tema que se plantea en las salas y grupos de trabajo de ayuntamientos, diputaciones y gobiernos regionales. Pero también es uno de los temas de debate más frescos en el entorno corporativo y de las empresas.

La Emergencia Climática, fruto de las consecuencias del Cambio Climático y en verdad otros procesos sobre el planeta, es más evidente y ya está afectando, la vida, y también las economías de múltiples países.

En este artículo vamos a revisar tanto qué son los Objetivos de Desarrollo Sostenible, u ODS, y porqué parece un tema de moda en el mundo empresarial.

¿Qué son los Objetivos de Desarrollo Sostenible? ¿Qué tienen que ver con el Cambio Climático?

Si ya sabes lo que son, puedes saltar sin problemas al resto del artículo.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible son 17 principios definidos en su origen por la ONU en 2015. También conocidos por su abreviación, ODS, o por su abreviación inglesa (SDG, de Sustainable Development Goals).

Aunque se ha ido asociando a los retos aparecidos por el cambio climático, en la teoría están asociados también a retos de gran magnitud, de manera universal a todo el planeta, de diferentes tipos.

La ONU propone contrarrestar estos retos a través de 17 objetivos, desgranados cada uno en metas, en torno a 169, y además en 232 indicadores para ayudar a medir el avance hacia ellos.

Estos deben ser entendidos como grandes metas amplias a ser conseguidos hacia el año 2030.

Son los siguientes:

Y puedes saber sobre cada uno de ellos en la web oficial donde, clicando en cada uno de sus iconos, verás una exhaustiva explicación de éstos, así como de las 169 metas asociadas y sus +200 indicadores.

Estos objetivos globales están pensados originalmente para ser llevados a cabo por todos los países miembro de la ONU (193 naciones), por lo que en los documentos originales están definidos para esa escala.

Luego cada país miembro suele definir unas agendas (planes) más situadas en su propio contexto para coordinarlo (en la teoría) con la agenda global. Por ejemplo, de España puedes encontrar toda la información aquí:

 

¿De dónde vienen?

Aunque mencionaba que proceden de una declaración por parte de la ONU en 2015 para con todos sus miembros, no salen de la nada. En realidad, es la nueva versión, o una herencia, de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio (ODM).

Los ODM fueron un conjunto de metas sintéticas que estaban enfocadas principalmente hacia los países denominados en desarrollo, eran 8 y lucían tal que así

Se firmó la declaración en el 2000, proyectados para ser alcanzados hacia el 2015 precisamente.

De esos 8 objetivos tan amplios y abstractos, cada uno se ‘aterrizaba’ mediante el desglose de 1 a 3 metas, con cierta especificidad, p.e. proponiendo porcentajes o cifras de reducción de los problemas originales. Y además los complementaban con una serie de indicadores para ayudar a las entidades internacionales a medir el avance.

Ofrecía un lenguaje común en la teoría, y una herramienta para articular la cooperación y los esfuerzos hacia un horizonte más definido.

Pero tenían bastantes puntos débiles y críticas:

  • Estaban enfocados exclusivamente para países definidos como “en vías de desarrollo”
  • Estos objetivos, sin embargo, no interpelaba tanto a las naciones en vías de desarrollo, como a otras entidades internacionales que cooperaban con la ONU, como la OMS o la OCDE, entre otros
  • Algunas metas e indicadores, como por ejemplo el límite de la pobreza extrema marcado en las personas que vivían por debajo de 1,25$ al día, no se ajustaba a todas las realidades, y dejaba fuera a otros colectivos que vivían pobreza extrema a pesar de tener algo más que 1,25$/día
  • No se había hecho partícipe de esa definición a todos los países a los cuáles se deseaba aplicar esos objetivos.
  • Por entonces, los países “desarrollados” quedaban exentos de cumplirlos. Tan solo se les veía partícipes de intervenir desde entidades como la OCDE o la OMS y otro tipo de iniciativas de cooperación internacional
  • Esto derivó en que faltaban retos como la búsqueda de equidad o un mejor desglose de los retos ambientales. Eso, en un principio, se mejoró con los ODS actuales que todas conocemos

A pesar de todo, tanto la ONU como otras entidades consideran que bastantes de esos retos o se superaron, como la reducción de población mundial con malnutrición entre 1990 y 2015, de 1,9 mil millones de personas a 836 millones.

O, aunque no se consiguió el objetivo de una educación básica universal, se observó una subida de matriculaciones a la escuela de 8 puntos desde el 2000.

Aunque no queda claro a qué factores se atribuiría el avance en cada caso, se supone que ya cuentan con esa información.

 

¿Por qué los Objetivos de Desarrollo Sostenible se han vuelto referentes en la política? ¿Y en las empresas?

En la política

De repente hemos visto políticos llevando el pin de colorines que a priori parece una ruleta de la suerte. Hasta en algunas secciones de meteorología ponen el logo (como el pin), junto a los datos del nivel de CO2

¿Qué tienen los ODS que no tenían los ODM? ¿Cómo es que ahora sí se habla de ellos y antes no?

Pues no hay un único factor. No podemos atribuir en exclusiva que sea un alza de “conciencia colectiva” ni explicaciones triviales o intuitivas.

Por un lado, un factor importante es que, a diferencia del año 2000, el cambio climático y otros efectos de la sobreexplotación de los recursos, están más avanzados y manifiestos. Y explota en la cara de todos, pero no por igual.

Esto ha derivado que en la última redacción de los Objetivos, en 2015, se valorara como riesgo compuesto y complejo el estado del medio ambiente.

Por otro lado, la ONU caracterizó los retos para ser alcanzados y aplicados, ahora sí, por parte de todos los estados miembro y quiénes quisieran colaborar. Ya no era un asunto solo de “países en desarrollo”.

Además, un año después (2016) de la firma de la Declaración de los ODS (2015) la ONU celebró la cumbre sobre cambio climático en París, que se cerró en un nuevo Acuerdo internacional. En este caso se le dio más fuerza a los ODS y su importancia para coordinar la lucha tanto hacia los retos que aparecen, como el cambio climático en sí.

Por cierto, la nueva cumbre de Adaptación al Cambio Climático importante se debe celebrar este diciembre en Glasgow (Reino Unido), se espera una revisión de cuentas y un nuevo pacto…

Aunque vuelvo a advertir: los Objetivos de Desarrollo Sostenible no se centran en el cambio climático.

Por otro lado, en esta última década ha avanzado más, hacia el mainstream, la crítica feminista, los estudios analiticos sobre desigualdades por género, y la crítica informada sobre desigualdades económicas entre países y clases.

A diferencia de los 2000s, es mucho más difícil declarar falsedades tales como que por ejemplo en España se ha alcanzado una paridad total, que no hay brecha salarial, que no hay violencia por discriminación de género, y no se necesita por tanto ningún tipo de acción o de políticas contra la discriminación.

Es decir, que la cosa no va de comparar qué países lo hacen más y cuáles menos y peor, sino de reconocer que a pesar de las diferencias, estos retos son presentes en mayor o menor cuantía, y se presentan correlacionados con un mayor bienestar y progreso.

Y es que, en el fondo, van asociados a la persecución de mejores modos de vida para todo ser humano. Y todo está interrelacionado. Más en un mundo llamado globalizado.

En conjunto, algunos elementos que han favorecido su amplificación han sido:

  • Han pasado de 8 a 17 objetivos. Se dice que menos es más, pero en el caso de la anterior versión, menos era simplemente menos y, además, regulero, en un mundo complejo. Un mayor desglose también de metas (169) e indicadores (232) han potenciado que parezca más aterrizado. Lo cual ha revertido en un poco más de claridad
  • Objetivos más comunes y mejor conceptualizados
  • Los objetivos ya no son para “países en desarrollo”, es para todos. Porque para erradicar el cambio climático, por poner un ejemplo, la acción local no es suficiente, sino que se necesita como bien sabemos la acción combinada de varios países y organizaciones
  • El mundo es más complejo, hay más riesgos en el entorno, y no tienen soluciones simples
  • Entornos más propicios para su adopción. Culturalmente hay algo más de conciencia de que la decisión, por ejemplo, de una persona, o una pequeña organización, afecta a su entorno más cercano incluso si es algo que no busca

Aunque esto es una revisión grosso modo, en resumen los ODS, a diferencia de sus predecesores los ODM, están teniendo un nivel de adopción mayor en el discurso político, y de los indicadores para medir el avance en planes estratégicos de algunas naciones, mucho mayor.

Cosa distinta es la aplicación de este tipo de pactos, las concesiones que luego se realizan, claro está y los movimientos diplomáticos. Además, el problema del universalismo es que busca totalizar toda una realidad que nunca es homogénea, pero esto, quizás, otro día.

 

En el mundo empresarial. Factores que han hecho de los ODS un tema nuevo

 

De nuevo, el por qué los ODS es algo así como una “tendencia” en el mundo empresarial en estos últimos años, no tiene una única causa. Sobre todo en entornos hasta entonces ajenos o desinteresados en los modelos sostenibles

Algunos factores que parecen tener un papel en que se hayan convertido en tema “tendencia” son:

  • Una mayor adopción por parte de varios gobiernos, y además, en planes nacionales, en algunos marcos regulatorios y de políticas públicas, ayudas, subvenciones… En ocasiones como pretexto, en ocasiones como complemento, en ocasiones se usan los indicadores de los ODS para medir el desarrollo de esas políticas públicas… En resumen, tienen mayor protagonismo en el marco gubernamental
  • la inclusión en discursos mediáticos. No es lo mismo que se hable de ello solo en las salas de las sedes de la ONU, a que el pin lo lleven los políticos en sus mítines y se comente en el congreso de tu país para incorporar algunas medidas inspiradas en los ODS y que luego pueden repercutir en las regulaciones
  • En los últimos años se ha visualizado y valorado más los impactos del cambio climático (recordando que los ODS no se centran solo en eso, sin embargo) en el plano económico. Esto no solo es un asunto económico, es también un choque contra paradigmas culturales profundos, como por ejemplo que el mundo sí tiene límites, y por extensión, la economía no se puede expandir ilimitadamente. Todavía hay muchos que están en fase de negación
  • Que desde el ángulo del consumidor hay más conciencia de este tipo de problemáticas, las cuáles impactan más o menos en sus hábitos, es algo sabido. Por lo que es otro factor de cambio, que afecta a varios tipos de empresas a inclinarse por adoptar, a su escala, los ODS, o al menos como pretexto en comunicación en exclusiva en el peor de los casos
  • Es un marco muy visual (está sintetizado en las casillitas de colores que hemos visto al principio), muy sintético, y transmite una sensación de simplificación. Simplificación de retos que van ligados a causas muy, muy complicadas o incluso complejas. Posiblemente este es su punto más fuerte: hace parecer sencillo algo que no es nada sencillo
  • Y además va acompañado de métricas –como puedes ver en la web oficial de la ONU
  • Parte del enfoque de estos ODS incluyen la alianza y acercamiento al ámbito empresarial. Para atraerlos e integrarlos en la estrategia, que fuesen partícipes, dado que son retos en realidad difíciles y muy amplios y hay que actuar desde varios frentos, y como agentes económicos y ecológicos relevantes, sería necesaria su integración. Por ejemplo, esto se sintetiza con el último ODS, el número 17

Un poco, podríamos decir que, más que una moda, los ODS toman fama porque conectan con el espíritu del momento que se ha ido gestando en las últimas dos décadas, poco a poco, de manera no lineal (no solo causa-efecto).

Dado que son retos claros, definidos (aunque a veces pequen de ser demasiado amplios), proporcionan un marco de referencia, además común e internacional, para un gran conjunto de organizaciones que no solo son países.

Dicho esto, valdría la pena hacer un inciso extra en relación al cambio climático en el ámbito empresa.

Empresa y cambio climático

Desde el punto de vista de organizaciones, sobre todo empresas, hay, de entre todos los factores existentes, 3 factores importantes por los cuales ahora se está comenzando a valorar que el cambio climático es una fuente de riesgos.

Pueden tener distintos pesos en función de cada caso, de la percepción de las personas que toman decisiones, y más:

  • Impactos directos en la cadena de valor o en bienes capitales. Esto es, por ejemplo, riesgos asociados a una gran variabilidad en cultivos, eventos meteorológicos extremos que bloqueen temporalmente la distribución de materiales o de los productos, y la lista sigue. No es casualidad que algunas grandes firmas de fondos de inversión y de seguros ya han contemplado en la última década (o incluso algo más de tiempo) la creación de indicadores de riesgo derivados del cambio climático, de productos (p.e. seguros) especializados en esto para propiedades de explotación agrícola…
  • Presión por parte de consumidores cambiando patrones y hábitos de consumo. Porque antes que consumidores, son personas. La conciencia y la percepción directa de sus consecuencias está avanzando, y parece que no tiene freno para años. No solo es una concienciación en las formas, sino poco a poco también en la condición política. Esto, en combinación a estar habituados durante años y décadas a ciertos tipos de prácticas de comunicación por parte de las marcas incoherentes, a tener mucha más información, y que las malas prácticas llegan antes que las buenas (incluyendo esas incoherencias), pues la presión se deriva también hacia grupos de presión o lobby
  • Regulaciones relativamente más contundentes en comparación a las existentes en anteriores años. A destacar a nivel local las Leyes y normativas que irán entrando en vigor este 2021, como por ejemplo la Ley de Cambio Climático y la Ley de Residuos. Y a nivel internacional que nos seguirá afectando, el Pacto Verde Europeo (Green Deal) que es un paquete de medidas que luego los países miembro deben

Hay que decir que este 2021 se cumplen 15 años del informe Stern. En 2006, un equipo de economistas encabezados por lord Nicholas Stern analizaron la relación del cambio climático con la economía a mayor y menor escala, y los riesgos que iba a ir desentrañando en el medio y largo plazo de esa época.

Por entonces se le hizo muy poco caso, pero existir, existe y además es hasta los últimos años que se ha ido despertando también la preocupación.

 

Pero volviendo a los ODS, esto es un poco el resumen de qué son y porqué se han vuelto mas notorios estos últimos años.

>>Si te interesa más saber cómo aplicarlos, tenemos una breve guía para ti

En este otro artículo vamos a repasar las aproximaciones y tendencias hacia los ODS por parte del mundo empresarial y corporativo

Y en este, hacemos una reflexión mucho más fuerte sobre los ODS, sobre la importancia del enfoque estratégico y sistémico para que su aplicación sea efectiva, y sobre otros enfoques complementarios

Curso para revolucionar el desarrollo estratégico de tu organización y negocio. Tendencias que transforman la década

Clica en la imagen para saber más de la nueva edición, para que puedas reducir incertidumbres de estos tiempos, y diseñar una estrategia con visión de mejor futuro