Más allá de VUCA, BANI y la importancia estratégica de la gestión de la incertidumbre

Índice - ¿De qué se habla aquí?

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Resumen ejecutivo:

Estamos en tiempos donde la complejidad es más visible, además que se eleva a ratos. Nos estamos dando cuenta de ello y de que hay algo más profundo que está, probablemente, cambiando.

Pero más allá de definir que no tenemos ni papa de qué ocurre + inestabilidad + hay que tomar decisiones pero claramente no con los modos y maneras que usábamos hasta ahora, y menos con los planes previamente definidos, ¿qué maneras hay?

Para resolver este misterio (de los que daré pistas y no son ni VUCA ni BANI, aunque los explicaré con más calma a continuación), es necesario, aunque parezca una pérdida de tiempo en ocasiones, reflexionar sobre la relación entre modos de ver el mundo y cómo tomamos decisiones.

Y que siempre hemos vivido entre entornos y tiempos complejos y no-lineales, solo que cuando se rompen (brittle) y se vuelven algunos elementos más volátiles, entonces vemos más patente su complejidad, tanto, que nos parece caos

El texto

Durante el año 2020, a raíz de la explosión pandémica, hubo un concepto que comenzó a oírse fuera de los círculos habituales: “entorno VUCA”.

Los consultores y afines lo mencionábamos, y quien más quien menos tuvo curiosidad en ojear si por aquel lugar emanaba una fuente de inspiración para salir de aquella (o todavía esta) situación, o era más bien otro géiser de humo.

Aparte, ocasionalmente se ha hablado de vez en cuando de la gestión de la incertidumbre (en especial en esta casa), pero pareciera un concepto abstracto, en tanto que concebimos la incertidumbre o bien como una emoción, o bien como la ausencia de conocimiento. La cara oculta. Las emociones, cosa de psicólogos.

Pero “¿la nada, cómo se gestiona? Si no se puede medir no se puede gestionar”.

Ni toda gestión es control disciplinario, ni todo es medible, ni la incertidumbre se puede definir como la ausencia de conocimiento así a secas.

En realidad, es el territorio limítrofe, a nivel epistemológico (el campo que estudia qué es eso del conocimiento y cómo lo formamos y estructuramos), entre el no saber que no sabemos algo, y el riesgo, vinculados con los desconocimientos conocidos.

Es decir, la ausencia de conocimiento más profundo es impronunciable, ni siquiera sabríamos apuntar qué es. Es Abismo. Es un asunto ya filosófico y perceptivo

O como expresó el nobel de física y divulgador Richard Feynman

When a scientist doesn’t know the answer to a problem, he is ignorant. When he has a hunch as to what the result is, he is uncertain. And when he is pretty darn sure of what the result is going to be, he is in some doubt. We have found it of paramount importance that in order to progress we must recognize the ignorance and leave room for doubt. Scientific knowledge is a body of statements of varying degrees of certainty– some most unsure, some nearly sure, none absolutely certain.

En un párrafo matiza excelentemente tanto los grados de conocimiento, así como algo que se lleva trabajando desde hace más de un siglo tanto en la filosofía como en la (filosofía de la) ciencia: la indeterminabilidad del mundo y los problemas perceptivos del observador (Heisenberg, Böhr, Schröedinger…), y la génesis de la acción científica: la incertidumbre. Atisbar por el rabillo del ojo que ahí hay algo. Intuir la silueta de un alien.

Como también lleva 3 décadas explorando Dave Snowden con su marco Cynefin, más hacia entornos empresariales y públicos, los entornos en los que se observa y percibe más complejidad, a nivel perceptivo y epistemológico emerge más incertidumbre.

Entre otros factores, porque ya no se repiten patrones y la predictibilidad cae en picado.

Pero volviendo a los colegas VUCA y su esqueje BANI, me gustaría hacer algunos matices extra

Entornos VUCA y BANI. Qué son y porqué no definen un momento concreto

En ocasiones, se “vende” como que es una palabra o palabras que pueden caracterizar el momento concreto (2020-2021) que estamos atravesando ahora.

VUCA es el acrónimo de:

  • Volátil – sin predectibilidad, algunos cambios se desvanecen sin ningún amago, idea de evaporación rapida como lo que hacen algunos gases “volátiles”
  • U(Incierto) – con muy poca idea o conocimiento de qué va la cosa, acompañado de una sensación de desorientación
  • Complejo – temazo porque es importante aquí a que nos referimos. En lenguaje natural, complicado y complejo da lo mismo: un follón de cosas relacionadas entre sí. En lenguaje más preciso y técnico, la diferencia es importante: un sistema complejo es aquel en el que la relación entre distintos elementos es no-lineal (tenemos un post sobre ello)
  • Ambiguo – derivado de la incertidumbre, puede aparentar varias cosas a la vez, incluso opuestas entre sí, sin necesidad por ello de contradicción. Se intuye pero no es preciso de qué va

Estas siglas no aparecieron de la nada, sino que aparecieron como marco de trabajo para el curriculum de estudios de la USA War College (una universidad de estudios militares) en torno a 1987.

Es decir, no es algo para definir el momento de la pandemia, ni lo fue para la crisis del 2008 (otro momento donde tuvo un resurgir).

En su origen, servía para apuntar a un tipo de escenario posible. No necesariamente futuro, sino de un contexto geopolítico, donde la toma de decisiones no puede ser tomada a la clásica, con cadenas de comandos lineales. Las decisiones no se pueden tomar de cualquier manera y requiere métodos, poco ortodoxos por definición.

Por otro lado, en los últimos años se ha hablado de BANI, que al estilo de VUCA, pretende enmarcar también una orientación de la gestión en este tipo de contextos complicados. Algo así como “una versión mejorada”.

  • Brittle (Frágil) – opuesto a la idea de resiliencia y resistencia (ingenieros, ya, ya sé…), un contexto en el que los elementos se pueden fulminar
  • Ansioso – mucho más emocional, no saber qué hacer, miedo por el futuro
  • No-Lineal – refiere a la naturaleza de cambios que no se dan por una cadena secuencial causa-efecto con la que estamos más familiarizadas para definir el mundo. Tenemos aquí un artículo + un vídeo donde explico este concepto todavía rompedor
  • Incomprensible – que no se entiende, que no hay información. Que no hay conocimiento. También (esto ya es elucubración, porque en realidad no hay tanta información en profundidad de este tema) puede ser que simplemente chocan las creencias y modelos del mundo con los cuáles explicamos los eventos, con eventos y sucesos que no encajan ni furulan ni nada (cuestión ya no de cómo es el mundo, sino epistemológica y de percepción propia).

Este concepto aparentemente fue encuñado por el prospectivista Jamais Cascio (vinculado al IFTF) en torno el 2018. La mayor preocupación es que aparentemente VUCA era un marco de trabajo más asociado a entornos complicados, mientras que aparentemente no había nada (??) para reflexionar en entornos con apariencia de caos.

Personalmente, considero que es rizar el rizo decir que son muy diferentes. Y casi nadie está hablando de qué herramientas aportan. La realidad: los libros donde originalmente tratan lo VUCA o están descatalogados, o lo que quedan son referencias indirectas de referencias indirectas, y alumnos que han ido elaborando nuevas metodologías con ese marco conceptual. Pero en EEUU hay quiénes generan su propia artillería de técnicas y herramientas para la toma de decisiones.

En cuanto a BANI, no hay mucho rastro de qué decisiones se aplican, se supondría que Cascio como consultor debe tener su fórmula de trabajo al respecto.

Mitad epistemología & percepción, mitad características esenciales

Hay algo que creo es importante remarcar y he insistido últimamente en varias sesiones que he tenido con clientes así como con las y los participantes del curso Transformaciones y Estrategias

El mundo no es que de repente sea ahora complejo, y antes fuera sencillo.

En contextos donde los elementos y “tendencias”, o procesos más estructurales y profundos, de pilares, han ido cambiando y/o se han vuelto más endebles  o han mutado, la complejidad pre-existente se hace más visible, junto a que, por decirlo muy poco preciso, “se eleva y acelera”.

Es decir, una sociedad es en sí un montón de sistemas complejos encajados donde, hasta para que sea posible que sea estable, se dan múltiples procesos y relaciones, como las económicas, tecnológicas, políticas, normativas y culturales. Procesos y relaciones que en muchos casos de simples o causa-efecto no tienen tanto. Son no-lineales (bucles de retroalimentación positivos o negativos, procesos de autopoiesis…)

>>Lee aquí el artículo de introducción a la No-linealidad…

Esto es un temazo en las últimas décadas, también en ciencias sociales como la sociología, la antropología o la historia, así como en la economía más de corte neoinstitucionalista.

También reverbera con más desarrollos en ciencias naturales como la química, la geología y la biología.

Tan complejo se evidencia el mundo, en contraste a los modelos clásicos a lo Newton y Darwin, que también han aparecido las llamadas “Ciencias de la Complejidad” donde la transdisciplinariedad es necesaria. http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0121-50512012000300014

Y lo digo más sencillo:

En tiempos de cambios drásticos, no es que el mundo se vuelva complejo solamente, sino que la complejidad se vuelve más visible

 

Cuando parece todo más sencillo y tranquilo, es porque en la superfície, la vida cotidiana se sostiene en unos pilares y contextos profundos que se encuentran estables, y entonces todo parece, percibimos, como que es simple y rutinario. Predecible.

En relación a todo esto, está ese coso llamado caos. Caracterizar el caos es quizás desafiarlo, pero vamos a darle un intento. En el complicado mundo de las matemáticas, se entiende el caos en la modelización de algo cuando se observan sistemas dinámicos (que cambian constantemente) impredecibles, desordenados, sin patrones aparentes.

A nivel filosófico, apela a aquello que es incomprensible, es un lío, no tiene un patrón. ¿Qué diferencia tiene un sistema complejo acabado de descubrir, del más puro caos? Perceptivamente, ninguno.

Este es el tema: aquellos entornos llenos de procesos y “tendencias” que no responden a patrones previamente conocidos (por lo que no sería pues correcto usar la palabra “tendencia”), de comportamiento errático, son o bien sistemas complejos desenmascarados, o bien que estamos experimentando un cambio a varios niveles de diferentes componentes y todo se está reestructurando, reordenando, re-madrando, con la posibilidad de que algo (o alguienes) queden en una situación más vulnerable o frágil (“vaya, pero si has definido caos”: pues eso).

Tomar decisiones. En tiempos VUCA, BANI, complejos o lo que sean

Aquí está el gran qué. Vale, pongamos el nombre que le pongamos, el marrón entonces se sitúa en saber qué es lo que tenemos que hacer en esos momentos y situaciones donde las viejas fórmulas no funcionan y las incertidumbres son altas.

La cuestión crucial a entender es que las fórmulas, metodologías y métodos que repetimos se fundamentan en como es el mundo, pero también en cómo creemos que es el mundo.

Pongamos por caso aquel mantra “lo que no se puede medir, no se puede gestionar”, que se acopla con aquello de que lo ingestionable es irrelevante o humo (no sé, ya dirán que qué tal con las emociones).

Se fundamenta en una perspectiva, la idea, de un mundo cuyo entorno debe ser controlado y recalibrado para que sea posible la evolución. La naturaleza a disposición del hombre, la ingeniería contra el río. El caos no existe o es irrelevante. O no será.

En cambio, el mundo actual exhibe que esa familia de creencias han estimulado y permitido el avance hacia un cúmulo de desdichadas externalidades (consecuencias e impactos colaterales).

Un problema mayor llamado ruptura de los límites planetarios (cambio climático, ruptura de ciclos químicos esenciales, y la pérdida de la biodiversidad al que va ligado la situación covid).

Pero además se han dejado en el margen del análisis cuestiones que no son cuantificables y pasables por el lenguaje matemático -como si diera más seguridad, como si de verdad fuera “el lenguaje de la verdad”. Si no es medible, dicieran que sería marginal, anecdótico… Pero los procesos complejos no se contienen.

Uno de los aspectos fundamentales, que tanto es cultural, como ejecutivo, es ampliar el espectro del concepto “gestión” más allá del paradigma “control”. Por ejemplo, hacia una dimensión de:

  • flujo (relacionado con aquello sobado de la resiliencia): adaptación, capacidad de poder detectar información significativa y tomar decisiones evolutivas
  • condicionamiento: no lo podemos saber todo (o mejor dicho, lo aceptamos y trabajamos a partir de ahí), pero trabajamos desde la idea de que alguna agencia, o capacidad de cambiar, transformar y alterar el entorno tenemos. Es decir, no poder controlarlo todo no significa “no poder controlar nada”, sino que, simplemente, lo relevante es conocer los límites de lo que podemos gestionar, y también lo que si se altera, tiene consecuencias en el corto, medio y largo plazo a conocer
  • nutrir: con la idea de intervenir y condicionar, más que anticipar, es el concepto asociado a introducir nuevas posibilidades materiales (p.e. recursos multiplicado por un concepto y una visión concretas), en un entorno en las que estas posibilidades materiales no son tan accesibles o posibles. Aquí algunas metáforas visuales quizás sirvan, como plantar semillas y cuidar del jardín.
  • cuidar (sorry not sorry si suena femenino): no solo en una dimensión psicosocial (aunque como canta Maria Arnal, no es un capricho moral sino una condición vital), sino con una idea similar al anterior punto. Respetar los equilibrios que son necesarios en un entorno (social, natural, organizacional…) para que lo menos profundo permanezca más estable. O habilitar y facilitar procesos de transformación y evolución. Junto a la idea de facilitar, liderar y permitir emerger líderes-de-sí-y sus pequeñas comunidades, en contraste a dirigir top-down.

La abusada palabra “experimentación” aquí juega otro papel esencial.

Inspirado entre otros por el trabajo de Dave Snowden y muchos más, con el marco Cynefin (muy, muy recomendable, e insistiendo en ir más allá de su famosa metáfora visual de las cuatro casillas y el vacío del desorden en medio), se entendería que en cuanto no tenemos ni papa de qué está ocurriendo y el trabajo científico de creación de conocimiento requiere tiempo, es un buen momento para apostar por la lógica abductiva (diferente a la deductiva y a la inductiva).

Usar las pruebas también como sondas para testar y a la vez expandir o ajustar hipótesis (incluyendo que cualquier estrategia es un tipo de hipótesis).

Podemos reducir el riesgo relegándolo a pruebas y tests -sabiendo que a pesar de ello, el trabajo cultural desde arriba y en horizontal es necesario, no un capricho.

Ahora bien, si la cosa va de luces, fuegos y destrucción, la prioridad siempre es buscar la estabilidad máxima posible, mediante protocolos “en caso de” y planes de choque, y luego pasar a un plano de estudio y crear los nuevos modelos a base de ensayo y error. O como diría mi madre, o quizás la tuya, y cualquier buena madre, “a base de hostias se aprende en la vida” que es la versión sin filtros del ensayo y error al que nos aboca la incertidumbre de cualquier futuro personal.

Así pues (una conclusión)

VUCA y BANI, ok, pero mejor aclarar que por un lado vivimos siempre en un mundo complejo aunque en tiempos tranquilos “parezca” sencillo (y eso es bonito, que veamos una sencillez en lo intrincado).

Y que por otro lado, el cómo lo percibimos es importante. Porque el grado de incertidumbre varía entre personas y grupos sociales en función del conocimiento al que accedan (entre otros factores).

Para una socióloga o un politólogo, lo que ha ocurrido en los últimos meses seguramente le sorprenda menos que a una bióloga o a una ejecutivo corporativo que no tienen porqué estar leídos ni enterados de esos procesos estructurales

*Aunque tenemos un curso para ayudar a darle más sentido y crear más sentido!

Por eso, además de marcos de trabajo, algo que creo revela todo esto es que la parte “meta” o que envuelve el marco, la percepción y lo “epistémico” (lo que sabemos y dejamos de saber), son relevantes porque configuran cómo entendemos lo que tenemos delante, cómo lo sentimos, y cómo tomamos decisiones.

En la combinación de cómo es + cómo lo percibimos profundamente se tomarán uno u otro modo de actuar

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