3 orientaciones estratégicas para inspirarte en la sostenibilidad

Índice - ¿De qué se habla aquí?

Tiempo de lectura: 6 minutos

¿Cómo enfocar las estrategias en materia de sostenibilidad? Por el momento, bastantes organizaciones están comenzando a navegar.

Un punto de partida algo habitual es operar desde la instalación de hábitos saludables y sostenibles dentro del día a día o la cultura de trabajo.

Otro punto de partida es aplicar los Objetivos de Desarrollo Sostenible como marco de trabajo para diagnosticar, evaluar y decidir desde qué ángulo participar (¿RSC? ¿pivotar algunos procesos de producción? ¿cambiar de proveedor de ciertos materiales? ¿participar promoviendo una campaña de concienciación?), y qué acciones tomar al respecto en el cortísimo y corto plazo.

Otro es realmente hacer una auditoría y evaluar rigurosamente el impacto de la producción, y estudiar como entrar dentro de las normativas vigentes, e ir escalando los cambios oportunos.

Pero no vamos a hablar de esto aquí, sino que te voy a invitar a elevar un poco el vuelo por unos instantes, y reconocer en dos macro-estrategias (o ¿meta-estrategias?) casi clásicas

No queda muy claro si tienen un origen exacto, pero uno de los documentos más célebres donde se propusieron juntos fue en el Informe de Stern. Éste informe hace poco cumplió 15 años. Se trata de un informe que el Gobierno de Reino Unido encargó al economista Nicholas Stern, que trabajó en el Banco Mundial y fue asesor de gobiernos.

En éste informe (Stern Review on the Economics of Climate Change, 2006, lo puedes leer traducido aquí porque el gobierno español se encargó de ello ) evaluaba los impactos y riesgos venideros del cambio climático en la economía británica, así como global.

Sus conclusiones, aunque arrolladoras, no se han tenido mucho en cuenta, y eso que fueron acusadas de excesivamente conservadoras (y otra serie de críticas notables) por parte de la comunidad científica (y obvio fue tachado de agorero y alarmista por los más conservadores), pero aquí nos encontramos, 15 años después.

Estas meta-estrategias u orientaciones son 3, y sobre todo, no son para escoger uno, sino para combinarlos entre sí:

  • Evitar. Evitar alcanzar cotas más peligrosas del cambio climático. Evitar los peores escenarios
  • Mitigar. Reducir las emisiones. Reducir en lo posible aquello que causa efectos pervasivos en el entorno. Atenuar también los efectos ya existentes, como por ejemplo, sanear, regenerar.
  • Adaptar. Cambiar el comportamiento, pero también los elementos que encaje y sea válido, no obsoleto, en la nueva realidad

De estos 3 enfoques, se ha puesto más la atención en la mitigación, secundariamente en el evitar. Y algo periféricamente en el adaptar. Aunque hay prácticas que pueden servir un poco para todo, como la aplicación de energías renovables.

Y antes de pasar a hacer una revisión rápida de las estrategias posibles, es bueno apuntar a que esto no solo debería aplicarse para el cambio climático. El marco de trabajo de las fronteras o Límites Planetarios (Rockstrom, Steffen y muchos más científicos…) puede ser un buen punto de partida. Sobre todo: el problema del plástico es distinto al cambio climático, pero sigue ahí

 

Estrategias de evasión

Aunque no estamos en 2006 y estamos a casi nada de alcanzar los 1,5ºC de subida de temperatura global (y esto es importante porque implica más energía y desestabilización atmosférica, o sea, eventos extremos más frecuentes), todavía siguen siendo esenciales tanto para evitar lo máximo posible acercarnos a esos 1,5ºC, así como al siguiente escalón de riesgo que son los 2ºC.

Algunas estrategias clásicas de evasión pueden ser:

  • Cambios de comportamiento de consumo y hábitos.
  • Planes para la reducción global de emisiones de GEI, con foco en la industria, ciudades…
  • Adopción de nuevas orientaciones productivas más sostenibles en sustitución (aparente) de las tradicionales, con mayor impacto negativo en el entorno. Esto aplica también en la inclusión de fuentes de energía renovables
  • Adaptación urbanística p.e. zonas de bajas emisiones

 

Estrategias de mitigación

Brevemente, son todas aquellas estrategias que contribuyen tanto en reducir el impacto negativo de nuestras actividades humanas y además (la conjunción, el Y, es importante) participar en la regeneración de lo destruido.

Pueden incluirse desde:

  • Cambios de comportamiento cultural y de consumo (pero no aporta nada solo si el mayor contributor sigue sin cambiar apenas nada) que contribuyan en reducir los impactos, y además puedan aportar regeneración
  • Cuidado de pulmones verdes
  • Programas de protección de especies protegidas
  • Programas o políticas de recuperación de especies autóctonas (agricultura, ganadería…)
  • Bioingeniería y soluciones técnicas para absorber CO2, recuperar ciclos hídricos (cultivo de nubes, sí, es una cosa desde hace más de medio siglo)…

 

Estrategias de adaptación

Son algunas de las que menos atención se le ha dado porque parece que no se está asumiendo que mientras tratamos de evitar y mitigar, ya estamos viviendo los primeros escenarios del cambio climático y la pérdida de la biodiversidad (ahí va la covid)

Por ello, consisten en estrategias de adaptación a las nuevas realidades marcadas por un auge de fenómenos meteorológicos extremos, como olas de calor, borrascas súbitas de nieve, tornados, la subida local de las temperaturas a lo largo del año. O a los impactos de la pérdida de biodiversidad, por ejemplo

-Te puede interesar leer nuestro artículo sobre los Límites Planetarios donde encontrarás fuentes y referencias rigurosas

Pero para estos 2020s quizás sean más importantes tenerlas en cuenta. Algunas estrategias Y tácticas que ya se están observando son:

  • Adaptación arquitectónica (reforma o aplicación en nueva obra) para que los edificios no solo sean más eficientes energéticamente, sino que además aíslen mejor para casos de olas de calor, fríos en zonas que no eran habituales, cambio del clima (como está pasando en Reino Unido, que los días soleados ganan terreno a su famoso clima nublado)
  • Adaptación urbanística: zonas de sombra, plantación de árboles…
  • Cambios de hábitos en la alimentación (emergente)
  • Cambios de paradigmas culturales que van parejos a cómo vemos y actuamos a la hora de consumir, de producir, de entender la estrategia de las organizaciones (hiper-crecimiento, crecimiento, crecer hasta un punto de estabilización y mantener…)
  • Cambios de enfoques económicos: cuando se sobrepasan los límites del entorno, éstos a la vez ‘se encojen’, reducen más el espacio de crecimiento. Economía del donut, circular…
  • Re-adopción de especies tradicionales de cultivo más resistentes a sequías
  • Bioingeniería para modificar legumbres, grano y hortalizas para que sean más resistentes (con las polémicas y una necesaria revisión bioética que conlleva)
  • Políticas más autoritarias sobre la población (dirás nada deseable, pero es tanto potencial como emergente debido a hambrunas, protestas sociales, y una tendencia a la acumulación de recursos y poder en élites…)
  • Políticas más enfocadas en redistribución de recursos y actuación climática (no hablo de comunismo, que aquí parece en España que es blanco o negro…). Ver el caso de Amsterdam como algo más moderado

 

¿Cómo aplicar estas orientaciones a nuestra organización (por grande o pequeña que sea)?

Aunque con los ejemplos -a falta de casos, pero no vamos a exponerlo todísimo en un artículo breve, lo hice con más extensión en el 2º módulo del curso Transformaciones y Estrategias y quizás diré que estamos trabajando en algo para un futuro deseablemente cercano, guiño guiño- te puedas hacer una idea, tanto ese informe de Stern como algunas de las ideas (p.e. la bioingeniería) son propuestas para grandes escalas políticas y económicas.

Lo esencial es entender que son 3 tipos de enfoques que se necesitan mutuamente y son propios del momento que estamos viviendo.

Por eso, no todo son campañas de concienciación (cultura…) sino que la pregunta podría ser, por ejemplo, cómo podría contribuir tu marca u organización a:

  • …evitar?
    • Reducir plásticos de envoltorios
    • Reducir emisiones
    • Reducir vertidos
  • …mitigar?
    • contribuir en sanar el entorno (campañas expresas, o incluyendo procesos de producción que no solo reduzcan, sino que aporten, cada caso es diferente y se debe evaluar)
  • …adaptar?
    • Adaptar el modelo de negocio y anticiparse a lo que está claro y predecible que va viniendo
    • contribuir en concienciar con una mirada constructiva sobre qué futuros “post-cambio climático” deseamos como sociedad
    • participar de la adopción de nuevas formas de actuar más coherentes
    • adaptar las instalaciones a una realidad (si eres de la Unión Europea, ojo a qué ayudas van a salir (Next Generation entre otros) para ayudar a la reforma de edificios, en teoría va bajo las directivas del Pacto Verde Europeo)

 

Estas estrategias forman parte tanto del presente como de futuros cercanos y, sin duda, del medio y largo plazo. Lo de siempre: cuánto menos se tarde en iniciar el pivotado, el giro hacia estas orientaciones, más suave se puede hacer (aunque haya algo de urgencia).

Y si podemos ayudar en visualizar y diseñar estos giros y estrategias, contáctanos para ponernos manos a la obra hacia mejores futuros.

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