¿Qué son las señales de cambio y para qué sirven?

 

 

 

Si hay un concepto y «producto» que llame la atención del «Diseño de futuros»/ Strategic Foresight / Prospectiva, además de los escenarios de futuros, son las llamadas Señales de Cambio. Éstas se definen como piezas de información que parecen insignificantes pero que pueden apuntar pistas sobre cambios de dirección o incluso transformaciones en curso. Dichos cambios pueden ser sociales, económicos (incluyendo de consumo), tecnológicos, culturales, políticos…

El motivo por el cual se presentan como atractivas es porque se utilizan en muchas ocasiones, como innovaciones o comportamientos extraños, anecdóticos y que generan mucha curiosidad e intriga -adaptados en materiales de trabajo para workshops y labs temporales en formato de cartas de tendencias, insight cards, o informes-, y además parecen sacados de una película futurista de ciencia-ficción. «Parecen» hablarnos de un cambio importante hacia un futuro alucinante. Por ejemplo «IAs que generan su propio lenguaje«, «torres de piedra y grúas para almacenar energía«, «nano-robots o ‘xenobots’ hechos de células de rana«…

Xenobot: a la izquierda, una simulación o modelo, a la derecha una foto microscópica del resultado, ca. 2020
Fuente de la imagen: Wikimedia

 

Son clásicos que siempre gustan, y generan algún que otro pequeño debate en los talleres, o sirven de disparador para escenarios fantásticos y rápidos (solo recomendable como herramienta pedagógica). ¿Cómo serían los futuros si en vez de tecnologías hechas de metal, silicio y plástico fueran hechas de células y carne cultivada? Bum, ya tenemos escenarios «Cronenberg», estilo ExistenZ (1999).

Esta quizá sea la apariencia de qué son las señales de cambio: estímulos futuristas que generan emociones instantáneas y debates potencialmente intensos. Pero que no necesariamente, sin una buena facilitación de debate ni un trabajo bien articulado posterior, llevan a lugares útiles. En realidad, son algo un poco más significativo, algo más que una golosina futurista para talleres de innovación. O al menos, no deberían ser entendidos como una estética de información.

 

¿Qué son y en qué se basan las señales de cambio?

Como decíamos, las señales de cambio son indicios o pistas,  de que algo podría (o no) estar cambiando de dirección, de posibles cambios y mutaciones económicas, sociales o culturales, o tecnológicas… Hallados, casi siempre, de fuentes secundarias o indirectas como posts en redes sociales, noticias de algún medio, o un debate recogido en Reddit.

La idea es la siguiente:

  • Procesos: son el flujo de tendencias, elementos intangibles, acciones y fenómenos conectados entre sí a lo largo del tiempo que caracterizan los tiempos y el entorno en el que vivimos. Por ejemplo, la emergencia climática la podemos considerar un proceso, no una tendencia. El desarrollo e innovación de las IAs, en general, es un proceso histórico que se remonta a los años 1950, y que ha tenido sus altibajos, sus modas, sus temas más concretos (por ejemplo, el desarrollo de las IAs generativas en la última década…), y en cierto modo podríamos clasificarlo como «proceso tecnológico» (o tecnosocial si nos ponemos exquisitas). Este concepto en principio no procede de Estudios de Futuros, sino de Ciencias Sociales
  • Tendencias: son por definición un cambio de dirección de un proceso, nos habla del estado de éste. Una tendencia en la sostenibilidad sería, por ejemplo, su progresivo mayor peso en las regulaciones europeas y nacionales, con más y más codificación. Una moda puede ser una tendencia, una efímera, pero una tendencia, aunque la asociemos solo con lo nuevo y emergente, puede hablarnos de que simplemente se ha adoptado masivamente y estabilizado, que ha devenido más normal entre un grupo de personas.
  • Señal de cambio: son pistas de gérmenes de un posible cambio. Y aquí está la dificultad: por definición no podemos tener señales de todo lo que está cambiando de verdad, a tiempo real. Pueden ser innovaciones técnicas o sociales, pueden ser cambios en un discurso social sobre un tema, pueden ser nuevos fenómenos meteorológicos… Dependerá del tema

 

Ilustración propia inspirada en los modos de representación temporal de cronogramas completos (en la tradición de A. Barr, C. Jencks…), en lugar del diagrama de «muñecas rusas», círculos concéntricos u otros modelos que dan a entender que es un cambio en miniatura.

 

Además, se pueden categorizar en 2 tipos: fuertes y débiles.

Las fuertes son aquellas de las que se tienen varios indicios e información acerca de un cambio, es decir, de las que se les ve un patrón. Pero todavía no se las puede considerar una tendencia. Casi, pero no.

Mientras, las débiles son señales de las que se tienen muy pocos indicios, y los usamos como pretexto o bien para inspirarnos. O bien para generar una hipótesis muy floja pero atrevida. Normalmente se habla más de este tipo de señales, las «weak signals».

En resumen: las señales de cambio son «información», son indicios. No son los cambios en sí. Ni necesariamente son descriptivos.

Así pues, las señales débiles deberían cumplir algunos requisitos como los siguientes:

  • No es un dato o información sobre evento, fenómeno, comportamiento o (dependiendo del tema) significativo, sino aparentemente anecdótico o «anormal», que apunta a posibles cambios o que algo más significativo podría crecer, darse
  • Puede (o a veces parece) ser un indicador de algo novedoso. O simplemente una nueva forma de ver algo que ya lleva tiempo desarrollándose, solo que lo acabamos de ver con detenimiento
  • Sospechamos, en base al conocimiento que tengamos del entorno y tendencias,y de teorías del cambio, que podría derivar en algo mayor
  • Sobre que sea sorprendente o chocante, puede ser un indicador de que tenemos una señal débil de un cambio real, o puede ser una trampa: que nos lo parezca y nos desvíe la atención de lo relevante
  • Idealmente puede friccionar con nuestros marcos mentales, hacernos cuestionar nuestras asunciones sobre el cambio humano o lo futurible

 

 

El problema que tenemos cuando deseamos estudiar «futuros», o mejor dicho, el dinamismo y las tendencias que van de nuestro presente hacia lo futurible, es que no es fácil detectar las grandes inflexiones impensables.

Tenemos una gran inclinación y preferencia, por defecto, hacia proyectar el futuro como una continuación de nuestro presente. Un futuro en el que «todo ha cambiado para que nada (el status quo y lo profundo) cambie».

Parafraseando a Jameson, nos es más fácil imaginar un futuro con las mismas reglas económicas repleto de robots, que un futuro cuyo modelo económico no fuera ni capitalismo ni comunismo, y una gran mayoría estuviera contenta con ello -es decir, que tampoco cayera en clichés distópicos.

Las señales de cambio nos pueden dar también indicios de escenarios emergentes más sorprendentes, pero también más incómodos en ocasiones, que pueden estar abriéndose paso.

 

¿Para qué sirven?

 

Las señales de cambio pueden servir para diferentes cosas, siempre combinadas con más información contextual o del entorno o tema que se esté estudiando:

  • Evaluar posibles cambios en curso, o eventos o tendencias por emerger que puedan generar escenarios de posibles y viables futuros. O riesgos potenciales. O posibilidades por explorar y anticipar
  • Detectar nueva información o nuevos temas a indagar, relacionados con cambios emergentes que no se habían tenido en cuenta
  • Introducir «what ifs» basados en algún indicio o dato (y no ocurrencias fantasiosas al vuelo) para evaluar la solidez de un plan estratégico
  • Inspirar, provocar superficialmente si se usan como material esporádico

 

Una inclinación recurrente que hemos visto en nuestro entorno es la de esperar, por ejemplo para talleres, poder ver señales de cambio y tendencias «de futuro» que sean llamativas, provocadoras, siempre. Que inspiren. Así, un uso habitual en algunos sectores es disponerlas como disparadores de inspiración. Para procesos de innovación, sobre todo.

Y que, además, estén «aterrizadas» y parezcan tener mucho sentido con el sector en el que se trabaja.

Honestamente, para tales fines pueden servir, siempre teniendo en cuenta qué son y cuáles son usos y «trampillas». O por ejemplo, para iniciativas más artísticas, incluyendo para escribir ciencia-ficción (dicho desde la más profunda admiración al género).

Si están «aterrizadas» o son fáciles de entender para un sector determinado, es que probablemente sean señales fuertes, o cambios en curso (tendencias) en los que ya existen mucha más experimentación de lo que parece.

Originalmente las señales de cambio se utilizan para estudiar datos que aparecen fuera de los patrones de tendencia, o para evaluar información sobre cuestiones extrañas. Cuestiones que nos estén hablando, efectivamente, de una tendencia emergente, o una mutación. No siempre son atractivas, ni tienen un efecto «wow». La capacidad de sorprenderse por algo es subjetivo, y depende también del hábito investigador y de los marcos mentales que tenga quien lo lee / ve / oye. Por lo que diferimos de que la capacidad de sorprender de una señal de cambio sea un indicador objetivo para definirla.

Por ejemplo, un nuevo comportamiento o hábito de consumo que se enfoque a ahorrar más dinero en forma de cajas solidarias colectivas no parece novedoso ni futurista, pero puede ser una señal de cambio que, si se consolida en más personas, podría tener un impacto profundo en algún sentido.

O, por ejemplo, si estudiamos cómo las IAs generativas se integran «sin costuras» en el programario y apps que ya usamos y conocemos, y se integran como los servicios de relleno automático o los buscadores que conocemos, o se conviertan en un «Clippy» pesado de los 2020s; esta señal fuerte -si es que ya no es una tendencia por completo- no parece ser tan espectacular como un «futuro de agentes virtuales IA» a nuestra entera disposición. Pero podrían ser señales de unos escenarios con consecuencias sociales y económicas más importantes.

Las señales de cambio deben atenderse cómo lo que son, indicios muy esporádicos, potencialmente señales de cambios que sí se consoliden, pero también con el riesgo de que evolucionen en seguir siendo algo anecdótico.

A veces, por dejarnos llevar por lo cómodo y sorprendente, puede que les estemos prestando una atención muy desequilibrada respecto a otras señales más «aburridas» pero igual o más útiles para la reflexión estratégica.

Y tampoco aconsejaríamos hacer girar todo trabajo de Prospectiva en torno a solo señales de cambio. Se suelen combinar con otros tipos de información y datos, incluyendo sobre procesos estructurales, tendencias, agentes y actores del entorno… Tanto para tener una perspectiva de direcciones de cambio, y también del encaje que podrían tener, precisamente, esas señales de cambio si evolucionasen como «normalidades».

Algunas veces, de nuevo, nos pueden parecer muy verosímiles que evolucionen (como podría ser las IAs generativas) hacia las expectativas que ya teníamos al inicio de un proceso prospectivo. Pero que luego esos posibles cambios o tendencias emergente que esperamos que evolucionen hacia una «normalización», al final, mueran en el camino por factores «más aburridos» relacionados con energía, con los ires y venires de los mercados de inversión…

A veces, lo que parece wow-pero-plausible pueden ser menos viables de lo que pensamos con poco trabajo y un análisis demasiado superficial.

Las señales de cambio son un material a tener en cuenta. Dependerá de qué busquemos conseguir y trabajar que las usaremos más o menos, atendiendo también a otros aspectos.

 

Si quieres saber más, en este artículo profundizamos sobre ellas.

Si te interesa seguirnos, puedes: