Junto a los escenarios, si hay otro «producto» que parece muy goloso del «diseño de futuros», Strategic Foresight o la Prospectiva, es (o son) sin duda las señales de cambio. Si has llegado aquí para saber qué son porque hasta entonces no sabías nada de ellas, te puede interesar mejor nuestro artículo de introducción.
Una señal de cambio normalmente se define como un indicio o bien una pieza de información que señala que algo podría (o no) estar cambiando de dirección. Ese «algo cambiante» normalmente son procesos sociales, económicos (incluyendo consumo), culturales… Es decir, son señales de que, quizás, podría estar germinando una nueva tendencia. O incluso siquiera eso, sino que se está creando un caldo de cultivo o entorno enrarecido para un posible cambio (por ejemplo, en forma de cambio de discursos). Y se espera de estas piezas de información que, además, nos den pistas de hacia dónde podrían ir las cosas.
Caso superficial: la energía
Por ejemplo, si estamos estudiando el ámbito Energía, por un lado tendríamos las tendencias establecidas. Son todas esas que ya estén normalizadas y algo integradas. Por ejemplo, las fuentes de energía renovables (sol, hidro, eólico…), aunque no estén adoptadas en un nivel idóneo, ya se da por sentado que «deberían ser» una normalidad.
Un ámbito en curso de estar también consolidado es el desarrollo e investigación de nuevas formas de almacenar energía (eléctrica pero no solo) como las baterías. Esto se debe a que, para solventar uno de los «problemas» que tienen las renovables, que es su incapacidad de generar de manera continua energía eléctrica, porque están sometidas a otros factores, como por ejemplo la fuerza y dirección del viento que haga en cada momento, la nubosidad, o si hay sequía o no, el almacenamiento de energía es un aspecto fundamental y estratégico, entre varios.
Luego, señal de cambio en ese ámbito es un cambio de chip en la idea de almacenar energía. Uno de los problemas que tienen las baterías eléctricas es que solo se pueden desarrollar en base a unos materiales y minerales muy concretos, debido a sus propiedades físicas especiales. El litio es quizás el mineral o materia que más nos suena, ese sería un ejemplo. El problema que tienen muchos de estos minerales y materias primas es que no son muy abundantes en concentraciones rentables de explotar. Así que es un cuello de botella para un futuro no tan lejano, cuya demanda de energía parece cada vez más creciente -al menos aspirando a un crecimiento continuo- y, en el que, además, deberíamos reducir las emisiones para no agravar todavía más un cambio climático más acelerado.
De ahí que emerge un necesario cambio de chip: si el problema son las materias para almacenar electricidad ¿cómo almacenar no electricidad, sino energía, de otras maneras ingeniosas?
Un ejemplo claro (o «señal» para algunos) son las hidroeléctricas reversibles. No es una técnica reciente, y hay ejemplos en España incluso en activo. El concepto es más simple de lo que parece: cuando se produce mucha energía porque, por ejemplo, tenemos una racha de días soleados y de viento ni muy fuerte ni muy flojo, quizás la red -todos los usuarios, tanto casas como industria- no podemos aprovecharlo al 100%. Entonces, diríamos que hay un exceso -generalizando mucho. Ya que no existe la posibilidad de tener baterías eléctricas de gran escala y capacidades a disposición, ¿cómo almacenarla?
La idea de las hidroeléctricas reversibles es la siguiente: si coincide que además hay mucho caudal de agua en los ríos, se aprovecha la energía eléctrica más barata para rellenar o «subir» el agua a embalses hidroeléctricos previamente vacíos. La idea es que, cuando hubiera escasez de energía eléctrica, porque, por ejemplo, entramos en una racha de mucha nubosidad y poco viento, se abren compuertas de la central hidroeléctrica, y el agua fluye, la gravedad hace gran parte del trabajo. Se genera, de nuevo, energía eléctrica.
Bajo una idea similar, aquí sí encontramos otra señal de cambio fuerte. Con ideas que no asociaríamos bajo los clichés «high tech» futuristas de baterías limpias y «high electricity», sino más propio de los «Picapiedra», están emergiendo también startups como Energy Vault que proponen, resumiendo mucho, almacenar energía eléctrica amontonando grandes bloques de cemento, y, para casos de escasez de electricidad, «tirar» piedras hacia abajo, conectadas a una cinta y unas sofisticadas dinamos, para «recuperar» la energía gastada en subir las piedras.

¿Cómo se detectan las señales de cambio de futuro?
Como se indica, las señales de cambio son indicios (y también conjuntos pequeños de datos) más bien descriptibles como anécdotas o anormalidades, que quedan fuera de la órbita de las tendencias. Por definición, en teoría, son señales «puntuales» de que un cambio podría estar pasando.
Si hay muchos indicios y evidencias de que algo está cambiando hacia una dirección concreta, es que probablemente ese cambio de patrón ya lleva entonces un tiempo en curso. Entonces hablamos de una tendencia, que son cosas distintas. Si en cambio hay pocas pistas o indicios, es que quizás sí, o quizás no, pueda desatarse un cambio. Es un posible síntoma.
Por tanto, desde un ángulo de investigación, son piezas de información improbables, o incluso impensables, fuera del radar de nuestros marcos mentales.
El cliché frecuente para indicar cómo se detectan las señales de cambio es que se encuentran «de casualidad», como subproducto de una investigación, tras indagar en torno a un tema o problema. Incluso buscando acerca de otros temas, pueden aparecer piezas de información, como una noticia o un TikTok/Reel/Short extraño útiles para otros ámbitos.
O estando relativamente alertas y abiertos a ver lo emergente, podemos ser más susceptibles de encontrarlos.
No existe una única fórmula simple para encontrarlas. Efectivamente pueden existir páginas de «análisis de tendencias» dedicadas a recopilar algunos tipos de señales de cambio, especialmente innovaciones tecnológicas y de consumo, como por ejemplo Trend Hunter, que aparentemente nos soluciona el problema.
Para detectar indicios de cambio no solo basta con tirar de Google y estar mirando Instagram todo el día, o «entrenando» sus algoritmos.
Un doble problema más importante a tener en cuenta, y que es justamente el motivo por el cual nos parecen muy «crujientes» o provocadoras las señales cuando las vemos en un taller, es lo siguiente:
- Cuando van contra nuestras expectativas de lo que debería cambiar: no es lo mismo que encarguemos a alguien experto o una agencia (como nosotras) que nos haga una selección y nos presente en un lab de trabajo estratégico «señales de cambio», que estaremos abiertos a escucharlo, a observarlo y analizarlo, a que si, en cambio, lo encontramos accidentalmente por nuestra cuenta. En nuestra contra trabaja nuestro desconocimiento sobre un montón de temas (normalmente tenemos entendimiento sobre un campo, o unos pocos temas, pero no muchos), así como también los sesgos cognitivos. Especialmente se destacarían sesgos como el de confirmación, y el sesgo retrospectivo, en los que nuestra percepción nos haga centrarnos en aquello que confirme nuestras expectativas, y no pase el filtro «automático» de nuestra percepción aquellas cosas que pueden parecer superfluas, absurdas, o contrarias a lo que deseamos o esperamos que suceda
- Cuando van demasiado a favor o son poco «wow»: ¿pueden existir señales de cambio que indiquen un retorno a viejas costumbres? o más «aburrido» ¿señales de un ligero cambio de tendencia? Pues sí, por definición. Son tan «aburridos» o poco llamativos que los dejaremos pasar por alto. En ocasiones, el devenir de algunos procesos económicos, sociales o del tipo que sean, en direcciones algo distintas, pueden tener de todas formas impactos más importantes de los que parecen. Y a lo mejor una señal super llamativa, como una IA yéndose de madre, no están hablando en realidad de algo que no pudiera ser predicho
Existen diferentes niveles para trabajar las señales, que también dependerá de cuál objetivo tengamos, del «para qué» queremos detectar señales de cambio.
¿Para qué sirven las señales de cambio? ¿Deben ser solo fuentes de inspiración?
Como decíamos al inicio, son las piezas más atractivas porque simplemente parecen presentar algo novedoso, rompedor, disruptivo. Las señales de cambio suelen asociarse con insights rompedores, o estímulos para la inspiración.
Así pues, si lo que se desea es eso, tener disparadores basados en algún indicio o pista real para «salir fuera de la caja», para generar nuevas ideas, nos orientaremos en obtener piezas de información que sorprendan a nuestro equipo. Y, por tanto, en algunos casos no necesariamente sean señales de cambio lo que se necesite, a veces pueden haber cambios en curso como tendencias, que sean desconocidos por el equipo.
Pero ahora pongamos que no buscamos señales de cambio porque deseamos inspirarnos, sino tener una visión estratégica del estado de un sector, y hacia dónde se dirige. Aquí en realidad estamos hablando de otro tipo de señales de cambio. Ya sea para el sector privado, una empresa, ya sea para el sector público como podría ser para desarrollar un plan estratégico de una ciudad, una región o un país.
Aquí no queremos despistarnos con cosas que parecen cambios nuevos pero a lo mejor llevan ya tiempo asentándose. No queremos despistarnos con lo que a «nosotras nos parezca nuevo» y además cómodo, sino tener una visión orientativa de qué está realmente emergiendo, aunque incluso implique encontrarnos de bruces con temas que son poco cómodos -que no sorprendentes. Temas que, si son incómodos como decíamos, deben estar igualmente sobre la mesa porque están desencadenando otras situaciones importantes.
Lo que queremos expresar es que, si necesitamos un enfoque algo más riguroso, para reducir el margen de error y la cantidad de señales que parecen de cambio pero no lo son («falsas señales de cambio»), necesitaremos algo más que Google, creatividad y seleccionar lo más goloso o visual.
Aquí necesitaremos diseñar adecuadamente un proceso de investigación con criterios, tratar también con expertos de distintas materias que nos guíen sobre indicadores y tendencias concretas del sector, y tener más herramientas de análisis. Aun sabiendo que:
- No se puede predecir el futuro, porque el mundo es complejo y puede ramificarse el propio presente en diferentes posibles escenarios
- En bastantes ocasiones, el margen de incertidumbre puede ser muy alto, debido a dos cuestiones:
- El entorno y contexto en el que movemos está bajo muchos cambios
- Nuestros marcos mentales y conocimientos no nos ayudan a darles sentido, están sucediendo cosas que nos incomodan o friccionan con esos marcos -y les dejamos de prestar atención, los descartamos…
- El objetivo, por tanto, de cualquier ejercicio de prospección o reflexión de lo posible y futuro no es predecir o «adivinar» (intentarlo, al menos, puede liderar hacia el análisis de un escenario que muy posiblemente no se cumpla y además genere una tremenda insatisfacción, incumplimiento de objetivos…), sino obtener una visión de qué está ocurriendo en el presente, entender nuestra relación o posición respecto a ellos y verlo además, todo, desde la concepción de que las cosas cambian a diferentes velocidades
- Y que hay otra consecuencia: al igual que vemos que sucede con los eventos «cisne negro», en ocasiones no podemos darle sentido a algunas señales de cambio hasta que el cambio ha sucedido por completo
Las señales de cambio son señales de cambio para unas personas, y para otras pueden no serlo, porque quizás no lo son
Honestamente, una dificultad que existe para establecer una definición realmente concreta y específica de señal de cambio es que no hay consenso de dónde comienza y dónde acaba la señal de cambio de manera más objetiva.
No pueden darse tampoco indicadores universales de una señal de cambio porque los temas que se pueden tocar en un proyecto de Strategic Foresight pueden ser sociales, económicos y tecnológicos y por lo tanto tener muy diferentes criterios de evaluación. Por ejemplo, no mediríamos la felicidad con «litros» o con «clics a un enlace», aunque como idea poética pueda sonar gracioso o inspirador. En todo caso, podría ser desde una perspectiva de «cantidad de wows» o incomodidad que genere. Y no sería tampoco muy universal por lo que estamos comentando.
No existe un consenso disciplinario de a qué se le llama señal de cambio. Pueden ser varias cosas. Y además es posible que se le esté vaciando un poco de sentido: todo y nada es señal de cambio.
Por eso puede pasar que lo que para un equipo una cosa sea señal de cambio, porque es novedosa, para una persona experta no sea señal de cambio. Porque las señales de cambio es un concepto, en realidad, que procede de la teoría de la información. No son verdades -ni falsedades- hasta que no se indague más para verificarlo.
Volviendo al ejemplo de las IAs yéndose de madre, es decir, por ejemplo, «inventándose» un nuevo idioma, podría estimularnos de repente la visión de un futuro en el que las IAs se pusieran a hablar en su propio idioma y que esta tecnología está yendo muy, muy acelerada por encima de las capacidades humanas.
Pero para expertos en IAs de lenguaje, esa posibilidad ya ha sucedido en varias ocasiones, y no es indicio de que estén volviéndose más listas o se estén rebelando y obteniendo su propia conciencia. Es signo de que, simplemente ha habido un pequeño problema inesperado de la «programación». Son cosas de media o baja probabilidad pero posibles de suceder, y se buscará corregir y aprender de lo sucedido.
También depende del ángulo y dimensión con el que trabajemos. Quizás hasta ahora, siguiendo con el ejemplo, las IAs no importaban, por ejemplo, a una ONG de educación, porque su papel era aparentemente anecdótico. Pero hoy en día claramente las IAs están entrando en diferentes ámbitos educativos: en forma de IAs generativas, el alumnado lo usa para redactar (lo que algunos tachan de «hacer trampas»), o (más problemático) para obtener información. También se están creando nuevas apps y métodos de aprendizaje interactivo (Duolingos cebados)…
En forma de IAs analíticas, se estén aplicando en forma de herramientas de medición del desarrollo educativo. O en forma de regulación, aparezca una nueva directiva que ya advierta de sus peligros en diferentes sectores como el educativo, como ha ocurrido con el AI Act de la Unión Europea…
Objetiva y globalmente, las IAs no son señal de cambio débil, sino que son un hecho muy extendido e incluso normalizado, más de lo que pensamos. Pero los impactos de las IAs en un sector concreto como la educación, o más concretamente, en herramientas para estudiar, sí podrían ser novedosos.
Y también depende de a qué plazo temporal se aspire trabajar. No es lo mismo querer trabajar para el corto plazo que para el largo, se necesita entonces trabajar informaciones con diferentes métodos. Y las señales de cambio podrían ser más o menos relevantes.
El problema de las fake news, el sensacionalismo y la era del Hype
La gran mayoría de «señales de cambio» son piezas de información indirectas. Es decir, no suelen ser cosas que observamos los investigadores de manera directa -para ello se necesita hacer otros tipos de investigación, otro presupuesto, otros tiempos, y para unas finalidades concretas.
Es decir, con información indirecta hablamos de que las encontramos en forma de noticias, de contenidos en medios sociales…
Un grave problema, además de la sobresaturación de información y de datos, es que una pieza informativa no necesariamente contiene verdad. Ya sea por:
- omisión: no se explica todo, y en era del formato TikTok la síntesis conlleva quitar mucha información del tema y de su contexto, así como referencias a otras piezas informativas que nos ayuden a profundizar. Lo que puede conllevar a conclusiones demasiado precipitadas y superficiales, o erróneas.
- por ignorancia: se relaciona con un tema técnico del que, para valorar una señal de cambio adecuadamente, quizás se necesita una preparación básica suficiente. Por ejemplo, el motivo por el cual podríamos ver muchas noticias alarmistas sobre IA sea debido a que hay una brecha digital emergente además de las otras brechas digitales. Aquí hablaríamos de una brecha relacionada con entender cómo funcionan unas tecnologías tan complicadas y algo nuevas, diferentes de otras TIC. La alfabetización en IAs sería un entendimiento que capacite el poder darle sentido a las innovaciones basadas en IAs. Y de poder desentrañar la paja del grano de, por ejemplo, las notas de prensa que envían las empresas tecnológicas
- interés: por ejemplo, se consiguen más clics con un titular super alarmista vinculado con el miedo, que una explicación honesta menos emocionante. Lo cual redunda indirectamente en los ingresos por anuncios de muchos medios de noticias. No decimos que todos los medios de comunicación lo hagan, pero existen algunos tabloides especialmente insistentes en usar estas técnicas con pocos escrúpulos, sin contrastar, sin enlaces ni menciones a fuentes… No todo enlace ni todo contenido pesa igual
- por función: algunas noticias hacen eco de notas de prensa de empresas con muy poco trabajo de contrastación. O en ocasiones, incluso, hay medios que ofrecen a las empresas y consultoras de comunicación espacios para «artículos patrocinados» (normalmente se indica en la UE, por obligación normativa). Obviamente, las notas de prensa que se emiten desde empresas sobre nuevos productos, apps, tecnologías, servicios u obras artísticas buscan persuadir, buscan convencer de que el nuevo producto es bueno y fantástico, que la nueva obra de teatro es una experiencia especial, o que la nueva IA de turno es tan elevada en su impacto que hasta incluso genera «riesgos existenciales». Son informativas, pero son sobre todo persuasivas. También buscan obtener algo a cambio. Lo que no sabemos sin más información, sin experiencia en el tema, o sin probarlo, es si está poco inflado, o se han pasado mucho exagerando las cualidades
A esto, además, debemos añadir el abuso que se está haciendo en algunos ámbitos de las IAs generativas como herramientas de redacción rápida de contenidos online. Un grave problema que tienen es que, sobre temas menos universales, se inventan datos y detalles, referencias... Solo que suenan creíbles o plausibles.
Así que podemos encontrarnos información sobre aparentes señales de cambio muy atractivas, y que sean textos producto del desconocimiento, exageraciones sobre productos «más de lo mismo», o completos inventos. Que sean «falsas señales de cambio», como opuesto a las señales de cambio «aburridas» (que no lo parezcan pero sí lo son).
Es casi imposible detectar cuándo está emergiendo un cambio

Finalmente, un aspecto clave que necesitaremos tener en cuenta al respecto, por el mismo motivo que encontrar señales de cambio en muchas ocasiones pueda ser producto de una casualidad afortunada (y una mente abierta y entrenada para atajar los sesgos cognitivos), es que la aparición de cambios es caótica, independientemente de si los percibimos o no. Pueden darse cambios por múltiples causas.
Un cambio económico puede suceder por una nueva normalidad económica, o bien por una transformación de valores morales. O bien pueden suceder por el cúmulo de muchas cosas. O una misma «causa» o fenómeno puede producir efectos colaterales en diferentes ámbitos y regiones geográficas, como sucede de manera clara con la emergencia climática, todavía a día de hoy.
En el fondo es muy, muy raro ver cómo aparece un cambio de cero. Solo lo notaremos por sus manifestaciones, efectos más visibles, en muchas ocasiones -y más si no se cuenta con suficientes herramientas.
¿Señales de cambio, o qué alternativa tenemos?
Las señales de cambio pueden ser herramientas muy atractivas e interesantes para unos objetivos concretos. Como siempre decimos, depende del para qué. Depende de qué tipo de enfoque de «Diseño de futuros», Strategic Foresight o «Pensamiento de futuros» queramos introducir.
¿Queremos añadir un nuevo enfoque y técnicas sencillas en nuestra caja de herramientas para la innovación? Pues con un enfoque simplificado, orientado a «peinar» o rastrear muy diferentes sectores, y hacia detectar cosas novedosas que «peten la cabeza», ya nos será suficiente un concepto de «señal de cambio» más subjetivo y ágil, rápido de obtener.
¿Que necesitamos tener un entendimiento estratégico basado en información contrastada de cuestiones potenciales y escenarios diferentes? Aquí necesitaremos un enfoque más riguroso, desplegando más métodos de análisis y agilidad distintos.
Al fin y al cabo, la idea de «señal» es eso, un indicio, una apariencia, un estímulo que nos indica «algo está cambiando». Es importante tener claro para qué queremos utilizarlas y cuáles son sus aplicaciones útiles, no confundir cualquier señal con una evidencia clara de que todo va hacia una misma dirección.
Hemos visto en varias ocasiones, en equipos que se están introduciendo a trabajar con el medio y largo plazo, como las señales de cambio se vuelven un poco obsesión porque «parecen hablar del futuro». Y, en detrimento, se desatiende información sobre procesos más «aburridos» pero muy estructurales que están desplegando cambios incómodos o menos glamurosos. O desatender algunos tipos de informaciones porque no parece tener un impacto actual en su sector, y no son fáciles de «aterrizar», implica más trabajo.
Las señales de cambio merecen un peso justo en los procesos de análisis de lo futurible. No son la panacea, ni debemos permitir que nos despisten, pero tampoco deben desatenderse dado que los cambios no siempre emergen de las maneras que más esperamos. Dependerá el éxito de su aplicación del conocimiento y la capacidad de liderar en materia de prospectiva y análisis de complejidad aplicada.
Si os gustaría a vuestro equipo elevar vuestro juego en Prospectiva, o desarrollar un proyecto de investigación y exploración mucho más rigurosa, podemos ayudaros.