Ante la rotura de stock de microchips y la caída en cascada de recursos para la economía. Notas para comenzar a prepararnos

Índice - ¿De qué se habla aquí?

Tiempo de lectura: 11 minutos

No es una noticia sencilla ni de explicar, ni de resumir, ni de encuadrar sin que suene a alarmista en un momento donde ciertos diagnósticos se apuntan como narrativas al servicio de una ideología.

Pero vamos allá, porque si en algo hemos insistido desde el inicio de esta casa es que algunas realidades e informaciones sobre el momento actual chocan de pleno contra bastantes esquemas que compartimos, y uno de nuestros objetivos es contribuir en desarrollar mejores caminos hacia entornos más viables. Y esto implica pasar a revisar asunciones

Aunque en esta pieza simplemente haré unas notas, no es ni por asomo un informe, ni pretenderé capturar revelaciones asombrosas -sacando el tiempo de debajo de las piedras ahora mismo.

Aunque al final de esta pieza verás un montón de referencias seleccionadas de diferentes niveles, incluyendo informes de referencia.

Durante la crisis de la covid durante el 2020, en sus primeros meses (aprox. Marzo-junio) ya hubo noticias de que en algunos supers se agotaban una cadena de alimentos y productos, incluso de manera secuencial, a la que se le ligaban análisis psicosociales sobre las diferentes etapas del confinamiento: primero el papel del vater, luego el alcohol, seguido de snacks asociados al tapeo: patatas chip, aceitunas… Y luego llegó la falta de harina y de productos asociados para la elaboración de repostería, en algunos casos se volvió un bien difícil de encontrar.

Pero no fue un descalabro excesivo en países como España. La cadena de suministros estaba bastante asegurada.

Sin embargo, las diferentes medidas que se tuvieron que llevar a cabo a nivel global para refrenar el avance de la pandemia, así como los efectos en las vidas y saludes de millones de personas (incluyendo de aquellas personas que nutren de mano de obra los negocios) trastocaron los cimientos de la economía global, incluyendo la producción.

Pero la Covid no es la causa de nuestros problemas actuales, sino un acelerador

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Mucho antes de la crisis covid, se conocía ya que existía escasez de algunas materias primas (dejando, aparte, toda la cuestión del petróleo, los emergentes problemas de energía y de otros bienes).

La escasez de las tierras raras es una de ellas. Consiste en un grupo de minerales que son esenciales hoy en día para la elaboración de componentes electrónicos (seguramente el dispositivo desde el que lees esto tiene varios de esos minerales) pero también para el desarrollo de tecnologías aplicadas a la nueva automoción (que son prácticamente ordenadores con ruedas) y para el desarrollo de tecnologías de energías renovables como placas solares y aerogeneradores o molinos de viento.

En su nombre ya queda claro que son “raras”, poco comunes, pero si a esto le añadimos que tienen una demanda muy alta, da algo qué pensar. Y a ello hay que sumar que las minas y espacios son limitados para encontrar esas materias (insistiendo en lo de ‘raro’). Sin contar el impacto ambiental y humano en su extracción (relevante pero me iría por las ramas).

Por otro lado está el asunto de la extracción de cobre. No es un bien tan raro, pero no es como el hierro, y su consumo se está incrementando. Ya se están valorando nuevas explotaciones -cada vez más inaccesibles o complicadas- como la re-valoración de toda la zona pirítica (de cobre) del sur de la península ibérica.

El cobre es otro elemento esencial para múltiples sectores y actividades humanas: la electrónica, telecomunicaciones, materiales de construcción, medicina…

Y llevamos unos años donde la escasez de acceso (y las subidas de precios) es bastante frecuente

Ahora y de cara a otoño

La coyuntura que se ha comenzado a notar más es el de la subida de precios de muchos materiales, como metales o combustible, y la falta de acceso a microchips y componentes electrónicos vitales. En EEUU, desde hace un año, también se habla de un problema de suministros para producir envases metálicos tales como latas para bebidas, por ejemplo.

Detrás de ello, el problema de trasfondo, pre-covid, con la intervención de múltiples factores

En resumen, expertos/as e informes apuntan a que en virtud a diferentes cúmulos de situaciones, algunas ya visibles en sectores como el automovilístico, para otoño podría acercarse una coyuntura de situaciones con un impacto importante en la economía. Y aquí ni predicciones ni tonterías: es difícil de determinar y hay distintos escenarios que describan en qué se concretaría.

Dejaré una selección de lecturas al final, pero se resume en que ya ha comenzado un período (no permanente, pero de duración indefinida en todo el conjunto) en el que se están dando una cascada y coincidencia de falta de stock de ciertos elementos relevantes para las economías contemporáneas.

La más llamativa y que ya tiene repercusiones en España es la de los microchips, como mencionaba.

Éstos son componentes necesarios para fabricar coches, ordenadores y un sinfín de dispositivos. Ésto a su vez se debe a la escasez de algunos de estos materiales, la cola de impactos de la covid, y varios factores más de carácter logístico, geopolítico…

Otra se refiere a la producción de bienes de consumo, o mejor dicho de sus envases. Productos como el aluminio o similares han tenido problemas para llegar a las fábricas de producción de latas, y por consiguiente, los envases han tenido problemas de llegar a tiempo en las fábricas de alimentación.

Parte de esta situacón más específica siquiera es de este 2021, sino del 2020, pero parece que la situación sigue arrastrándose, y aparentemente en EEUU están habiendo algunas informaciones de regiones con problemas de abastecimiento en algunos supermercados.

Aunque en Europa pueda haber producción propia de algunos recursos, y unas cadenas de recursos algo distintas, la globalización y la tendencia histórica a deslocalizar la producción en países sobre todo asiáticos hace que, combinado con la situación de los combustibles fósiles actuales sea todo un problema complejo.

Así es que diferentes expertos están señalando que posiblemente para septiembre, u otoño, pueden venir algunas repercusiones económicas directas e indirectas un poco más allá de la subida de precios de estos materiales.

Esto no es un reloj de precisión, estamos hablando de sistemas complejos (economía a diferentes escalas, la forma de las cadenas de suministros, situación de los proveedores, stock acumulado localmente…)

Y luego está por ver cómo irá irrumpiendo esta situación. Hasta la misma IEA (Agencia Internacional de la Energía) están recomendando la acumulación de recursos y materias para que cada país pueda garantizar infraestructuras y unos años más con el mismo crecimiento.

 

Que no cunda el pánico, ¿en qué impacta esto?

En el corto plazo de escala internacional (próximos meses) ya se ve desde el año pasado turbulencias.

Pero no debemos imaginarnos un cambio súbito de la noche a la mañana, sino una condición. Es un proceso que podrá desplegarse con más rapidez en los sectores con más dependencia directa de estos suministros, y con más lentitud notarse las ondas y repercusiones.

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En España tenemos un retraso en ver posibles olas de estas situaciones, pero ya consta que en el sector automovilístico y de materiales de construcción está habiendo algunos problemas.

También dependerá de las políticas de choque que se vayan a emplear y de recuperación económica de distintos países, así, como en el caso más local que nos ocupa, de la Unión Europea, que lleva años interesada en repensar la transición energética, en la importancia estratégica de producir dentro de Europa microchips (último plan económico digital parejo al Green Deal), y el rápido o no despliegue de planes de recesión -y cómo van a distribuir esta situación en el tiempo.

Pero en resumen puede desplegarse a diferentes ritmos, y un factor que parecen apuntar como clave es el mercado del petróleo (ligado entre otros al transporte de gran volumen). Y es que la transición energética con tiempo y escalonado era necesario también por el pico de petróleo que año tras año se va aclarando más como algo real.

Una pregunta que está recorriendo medio mundo es ¿por qué no se está haciendo eco en los medios de esta situación si tan grave es?

En realidad sí que se está haciendo eco, pero de una manera tímida, o se están transmitiendo mensajes tranquilizadores desde los escenarios más óptimos. Los motivos por los que no ocupa portadas ya son hacerse cábalas, pero seguramente haya un componente de intereses económicos en que no cunda el pánico -y la energía especulativa más vale aplicarla en lo que es ahora más relevante.

Recientemente, el Gobierno español ha anunciado el PERTE (que no tiene que ver con los ERTE, sino que es el Plan Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica) para invertirlo en el subsector automovilístico de los coches eléctricos para los próximos 3 años.

2400 millones de € de origen público y también privado repercutidos en la fabricación de coches eléctricos y la instalación de puntos de carga entre otros elementos. En principio esto es una noticia inconexa y que parece más bien alineado con los planes económicos europeos (Green Deal) de acelerar la transición energética, pero llega justo en el momento en que, sobre todo, este tipo de vehículos ven obstaculizado su futuro a corto plazo.

La realidad es que lo ideal sería que cada organización valore su cadena de suministros, sus proveedores y se asesore correctamente.

Para PYMEs, de nuevo depende del sector: si depende de manera más directa de sectores tan centrales en España como el automovilístico, no contaremos nada novedoso. Si en cambio se trata de servicios (consultoría, diseño…) quizás le suene a rumor como mucho.

Algunas acciones

  • Podría ser un buen momento para redefinir planes de choque así como paa redimensionar para post-otoño los planes de transición que hay sobre la mesa desde las escalas administrativas, valorar una transición hacia modelos de economía circular y de sostenibilidad triple (social, económica y ambiental)
  • Podría ser todavía mejor momento para adoptar una orientación estratégica de enmarcar muy bien los problemas (no en calidad emocional, sino como cuestiones que guardan cierta incertidumbre) para diseñar a partir de las hipótesis y revelaciones dichas estrategias. Entender bien cuáles son los atributos y naturaleza, lo que va antes de las tácticas.
    • ¿Cuál es la posición actual de vuestra organización?
    • ¿Cómo es el entorno y los actores importantes?
    • ¿Cuál es el propósito (horizonte concreto al que aspiramos) y la visión? ¿Está dicha visión adaptada a los marcos y límites de la realidad (pasarse de alto o de corto)?
  • Una actitud ante esta situación será la de la acumulación sin criterio. Informarse de los ritmos, tener una buena comunicación con proveedores y estudiar bien esta situación en relación al impulso de acumular también es necesario. No se ha acabado el mundo, va a seguir habiendo durante unos o muchos años flujo de materiales, pero simplemente de una manera distinta
  • Estudiar ya una transición hacia una economía más circular. Ya no como ornamento est-ético para las RSC sino realmente para examinar la cadena de valor, así como la de suministros, y valorar estrategias colaborativas para capturar los materiales localmente. Reciclaje y rediseño para que sea fácil reciclar los metales, plásticos…
  • Redes de apoyo, clusters, y redes de colaboración, especialmente entre pymes como estrategia. No es algo hipernovedoso pero podría tener nuevos sentidos en este contexto emergente, sobre todo con carácters muy locales. Podrían ser diversificados (por ejemplo, basados en una cadena de suministros o de valor, como proveedores de materiales, fabricantes de componentes, fabricantes de bienes finales…). U horizontales (asociaciones y comunidades de agentes en un mismo sector y actividades similares, para hacer acciones conjuntas de promoción, investigación…)
  • Redefinir cadenas de valor internas y modelos de negocio para esta década

Como decía, esto son unas notas que quería dejar antes de las vacaciones que ya están en ciernes en este lado del planeta.

Y otro reto antes de acabar: la situación política. Esto podría ser una oportunidad de alas de extrema derecha para jalear miedos y fobias ante esta situación compleja. En la administración Biden ya está teniendo repercusiones está situación (sin ánimos de defender o atacar lo que ellos estén haciendo bien o mal). Las transiciones nacionales necesitan planes de cuidado social y cultural, incluyendo una buena difusión de la situación actual -y ya tenemos un problema grave de confianza hacia científicos y la administración y más, con razones, a la clase política.

Y antes de cerrar, recordamos que tenemos una metodología para conectar este tipo de eventualidades y tendencias fuera del escaner de la gran mayoría de organizaciones, para conectarlo rápido con el desarrollo estratégico o de negocio: las sesiones de Postfutureo

BIBLIOGRAFÍA

Y aquí van las lecturas:

Y para acompañar, este bonito y necesario texto de Yayo Herrero

Clica en la imagen para saber más

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